Thursday, October 09, 2014

MITOS Y LEYENDAS. CONOCIENDO TEMASCALTEPEC III


Me encontré con Don Valente Flores. Un personaje de singular importancia desconocida en este pueblo de Temascaltepec. Originario de Chihuahua, Valente fue el proveedor de la harina del “Molino de la Unión” que durante muchos años fue la materia prima de los panaderos de Temascaltepec. Hacía más de diez años que no saludaba a este buen amigo, siempre dispuesto a ayudar, surtir en tiempo y calidad. Nos encontramos en Costco, en Toluca, en la modernidad de este club de precios, de pasillos lustrosos y mesas brillosas que agilizan el cobro y el despacho de productos de colores bonitos, de precios bajos, en bolsas o cajas muy bien diseñadas, “made in China”, atendidos por jóvenes dinámicos, con cachuchas rojas y delantales del mismo color, físicamente bien dotados, encantadoramente enérgicos. Es la sociedad del consumo, son los outlet o la nueva Plaza Galerías en tolucolandia. Es el destino al que hemos sido condenados los mexicanos a crédito,  acabarse en el “buen fin”…y quienes se opongan, como en Tlatlaya o en Ayotzinapa, serán exterminados.
Me ha hecho muy bien escribir estas leyendas. Es muy difícil recapitular años de trabajo y de pasiones, de mandos y desobediencias, de encuentros entre dos mundos tan distintos pero que se acoplaron de muchos modos. Para nosotros, como familia todo cambio muy rápidamente. Solo me duró el gusto por hacerle de ranchero un par de meses. Luego me di cuenta que no servía para eso, por la sencilla razón de que no sabía hacer nada.
Es la capitulación de la sentencia de Gabriel Zaid y su Progreso Improductivo. Fue el encuentro cercano del tercer tipo con mi “niño universitario” –así distingue Zaid a los mexicanos: universitarios y campesinos- Tras diecisiete  años de estudio, en la UNAM, galardonado con Mención Honorífica por la máxima casa de estudios en México, bilingüe, pianista y un larguísimo etcétera curricular, me daba cuenta, que no sabía hacer nada. No sabía usar una pala, o un martillo correctamente, sembrar un árbol, conectar un foco, y entonces la lista de trabajos y manualidades que debería saber todo ser humano, sin importar el género, supera con creces las preseas melifluas de logros académicos. Y esta no es leyenda sino realidad pura, tan pura que resulta inverosímil ver que las juventudes nacionales se extravían en la trampa de los estudios, para imaginarse ricos, para esperar socialmente, para aspirar a ser superior con grados académicos, los que suplantan a los títulos nobiliarios, para sostener el mito académico, a entretener a los que no quieren aprender a trabajar.
Por fortuna, mi carácter obsesivo me trenzó, a partir de la mudanza, a conocer todo esto que no sabía y más. Llegué incluso a aprender a matar a los marranos que en septiembre de 1988, cuando planeé mi cambio domiciliario, resultaba un pingüe negocio (38 pesos el kilo a precios de entonces) y seis meses después, el nuevo gobierno, el despotismo de CSG, abría inmisericordiosamente las fronteras comerciales a la entrada de toda clase de mugres yanquis y entre otras cosas, entraron cajas –yo las vi en la  antigua Merced- de una yarda cúbica, repletas de trompas y manitas de puerco, de todo aquello del cerdo que no consumen los gringos. Mi negocio se derrumbó a $4 el kilo de puerco en pie y entonces no alcanzaba la venta para costear la engorda.
Quebraron muchas, todas las granjas que empezaba a visitar en la región, en Telpintla, en Tenería. Me recomendaron matar mis puercos (tenía más de 150) y venderlos en canal o por kilos, y lo hice. Mi Bisabuelo tenía fama de ser un estupendo matancero y había el mito familiar de que se levantaba la patita derecha del animal y donde terminaba la arruguita allí mero estaba el corazón y ¡pumbale! A matar y destazar… mientras mi mujer salía con cubetas a vender la carne… que se terminaba... eso me dió un par de meses de tiempo…
Entonces recurrí nuevamente a mis conocidos y mis cartas credenciales. Me acordé  que en el CONALEP que estaba ya entonces descentralizado en Metepec, fungía como Director un amigo mío que me reconocía como un “chiras” de la economía, la educación y la matemática y me nombro Subdirector… ya saben, en el gobierno no se hace nada más que platicar, grillar y cobrar. Por algo más de un mes viví el encanto de viajar todas las mañanas, con el tiempo suficiente para llegar a la oficina a las 10 de la mañana –de trajecito ¡claro!-  y regresar después de las 5 de la tarde, tarareando “que bonito es el sol de mañana, al regreso de la capital…”
Pero además impartía clases en la UNAM, en la FCPyS, la Facultad más al sur del Pedregal, en Coyoacán, en la Cd de México. Y me daba tiempo, siempre hay tiempo al estar dentro del gobierno, pues nunca se hace nada… No eran mucho los honorarios que me pagaba la UNAM, pero lo hacía con un cheque y había una tienda recién inaugurada especialmente para los Catedráticos universitarios y por eso manejaba productos que no estaban disponibles en ningún otro centro comercial. Había yogurt Sat Nam, sin azúcar, envasado en un litro, el primero y mejor, cremoso yogurt que nunca he vuelto a probar; pero también se vendían tequilas de las marcas Jimador, Cazadores y Cabrito, que nadie conocía ni consumía en aquellos días, en los tiempos del ron y de la cuba. Vendía la tienda de la UNAM paquetes de pañales con 48 piezas, las que solo eran como unas “hojas de tamal”,  totalmente desconocidos entre la gente, igual que las cajas de leche ultra pasteurizada.
Ese primer semestre de 1989, nunca bajaba al pueblo y pasaba todo mi tiempo libre en mi Rancho, cuyo lindero superior eran alambres de púas y por eso, nuestras mi vidas estaban expuesta a las miradas de los montañeses de la Magdalena. Un día, llegó uno de ellos, el más tonto creo yo y me dijo ¿“ya vió lo que hizo”? ¿Qué pasó pregunté? Y duro mucho tiempo, que parecieron horas y me miraba con enojo, pero no sabía que es lo que quería decirme, hasta que pudo explicarse que un perro pisó uno de los alambres de púas de mi lindero, al que había caído encima un cable, de los que ellos mismos conectaban para allegarse de la luz, una auténtica telaraña de cables colgando, peligrosos, estéticamente espantoso, y resulta que uno de esos cables se rompió y al caer sobre el alambre de púas lo energizó, lo electrificó y el perro se electrocutó y este montañés me culpaba a mí, de haberlo hecho deliberadamente. Me costó trabajo convencerlo que había sido un accidente. En descargo y como homenaje a este pueblo, debo decir que son gente honrada y hasta la fecha nunca he sufrido robos o abusos, más allá de esas costumbres ancestrales que se niegan a cambiar, aunque sea para su propio bien, pero que vuelve muy difícil convivir así con ellos, el vecindario.
Una tarde, al regresar de mi trabajo de burócrata en CONALEP, finales de julio de 1989, me dijo mi esposa “fíjate que están clausurando una tienda en el pueblo” y agregó que ya se había aburrido de darle de comer y lavar a los puercos que todavía teníamos –ahora ya había ocho vientres y un verraco gigantes, aparte de una cincuentena de marranos para vender o matar- entonces me sugirió que fuera a ver si la compraba. Y como no sabía ni tenía la menor idea de nada, bajé y pregunté a dos bellas y jóvenes muchachas que atendían la tienda que lucía casi completamente vacía. Me dijeron que el dueño vivía en Carboneras, me dieron su nombre y señas para dar con él.
Lo que sucedió al día siguiente 3 de agosto fue un hecho imborrable. Salí felizmente a mi chamba y conforme me acercaba a Carboneras, dudaba vertiginosamente si me detenía y buscaba a este amigo. Al pasar por el lugar indicado estuve a punto de seguirme, pero algo me detuvo y me estacioné. Pregunté y entonces salió una persona que me asustó… (Jajaja) prieto, barbudo y mal, muy mal encarado, con el torso desnudo y una toalla sobre el cuello. La conversación verso sobre ¿Quién es usted? ¿De dónde viene? ¿Qué quiere? Me dijo “ya vendí la tienda”. Pero entonces puse poco a poco en práctica mis mayores fortalezas: la persuasión, caer bien y conseguir lo que quería. “Si quiere pase de regreso –dijo el Prieto- a ver que pienso”
Nuevamente el viaje de retorno, en esa tarde fue terrible. La procastrinación que me afecta me hizo dar y dar de vueltas sobre la duda cartesiana. Por supuesto que al pasar por su casa en Carboneras de detuve. Ya había elegido dentro de mí, pero me gusta hacerle al “drama”.  Nuevamente pregunte por el Prieto y para mi sorpresa, me encuentro ahora a una persona de facciones amables, con una sonrisa contagiosa y modales muy atentos y muy amistosos. Fue una señal. Mi amigo, el mejor amigo que he conocido (hay que recordar que la amistad implica igualdad y constancia y quizás, solo por eso, no digo que es el mejor amigo que he conocido en mi vida) que en esa hora, ese día, me salvó la vida de muchas maneras. Conocí a su esposa, una señora que merece todos mis respectos y afectos, a sus hijas, a todas las conocí desde chiquillas, a sus hijos y hermanos. Hubo otros anécdotas. ¿Ya conoce la tienda? me preguntó y como yo apenas había entrado el día anterior, me dijo que fuéramos y allí me presentó a sus hermanas –muy guapas entonces- y entré por primera vez al “Mayoreo del Sur”. Me propuso rentármela un año, con una renta simbólica, yo quede en comprarle todo lo que tenia (me parecía muy poco, pero nanay… fueron 7 millones de pesos de entonces) Regresé a la casa a eso de las 8 de la noche y le dije a mi mujer “ya tienes trabajo”
Ese trato se hizo en un miércoles. El día siguiente practicamos un inventario, llegamos a una cantidad, El Prieto (en realidad siempre me he referido a mi amigo como Don… pero prefiero no mencionarle por su nombre, aunque todo el que lea esto sabrá de quien se trata) me dijo que me daba un mes para pagarle (yo tenía más de 50 millones de pesos por la venta de mi departamento que deje en la Ciudad de México) Y entonces me ofreció, además, enseñarme dónde y cómo comprar en Toluca. Yo solo asentía con la cabeza o balbucía un ¡si! descompuesto, pues percibía que todo estaba bien intencionado, trasparente, generoso y muy amistosamente, además,  confiaba mucho en mis facultades y capacidades, pero ante todo en mi instinto, mi mayor tesoro.
Viernes 4 de agosto. Ese día tempranito nos reunimos en la tienda grande del pueblo –empezaba a notar la dimensión del trato que había hecho- Mi ex brujer, ella si sabía bien lo que pasaba. Oriunda de más allá de Ciudad Altamirano Guerrero, entendía todo y comprendía todo. Yo, la verdad no y eso repercutiría al paso de unos años, en problemas familiares graves.
Viajamos a Toluca y me repetía –parecía que Don Prieto se daba cuenta que yo no entendía ni “madres”- que se compraba en “Abarrotes Selectos” me hablaba de Don Polo y que Garis y la cosa primero era ir al banco y sacar dinero, pues debíamos comprar de contado. Entonces esperé en el banco, el sistema fallaba, iban a llamar por teléfono, necesitaba 10 millones, si permítame y se acabó el tiempo y el maldito banco no pudo darme mi dinero. Realmente me daba pena por mis nuevos amigos –viajaron una buena cantidad de muchachos con nosotros- pero yo creía que no habría problema si regresaba el lunes.
De regreso, de pronto, al pasar por San Juan de las Huertas,  mi nuevo amigo giró el volante y se detuvo en un comercio de donde salió una persona que le llamó compadre,  a quien le dijo que necesitaba 10 millones por una semana. Me quede inmóvil, yo no sabía que decir. Así no era la vida en el DF, esto era otro mundo. El mueblero –hacen unos muebles magníficos- inmediatamente sacó el dinero, se lo entrego a mi “mucho amigo”, quien a su vez me lo entrego, me dijo “no me falle” y agregó “siempre si va a comprar Don Guillo” Y empieza otro capítulo ahora, el de las compras pues se trataba de llenar la camioneta de tres toneladas con jabón ibis, detergente foca, cloro golondrina, azúcar, sal, frijol y toda una gama de productos que ¡yo nunca compraba! Ni conocía
Recuerdo que una vez me contaba Don Zacarías, el “Pirata sabinesco de la Magdalena”,  una historia sobre los “pocitos” y decía que allí era donde lavaban y la leyenda estaba llena de matices. Me preguntó que si se daba cuenta de la importancia que representaban para el barrio “los pocitos” y respondí de inmediato que yo solo sabía de lavadoras Crolls. Así me sentía en ese momento al cargar jabones Zote, veladoras, bultos con bolsa de plástico, arroz “pero que sea Morelos” huevo pero Bachoco… en mi vida me había detenido a fijarme en marcas de productos básicos. La realidad real, era una y solo una: como Economista galardonado por la UNAM, yo estaba reprobado en la economía real. Que es lo que pasa con los “tecnócratas” que despachan desde la SHCP, inventan impuestos, cobran alcabalas y gastan a lo bestia y mal. Así son lo mismo Pedro Aspe que Luis Videgaray y no se diga los “mensitos” directores de economía o trabajo en los municipios mexiquenses.
Esos días recibí lección tras lección de vida: Mi nuevo mejor amigo intentó obtener una fianza de crédito con Don Polo, entonces “¡El Abarrotero!” de todo Toluca y el viejito dijo NO. Don Amigo, que combinaba el hablar con gracia y simpatía, al tiempo que enérgico y recio le dijo a Don Polo que traía la factura de su camioneta último modelo y que se la dejaba en garantía y Don Polo dijo NO. Intervine para abogar por mí, expliqué, mostré mis cuentas bancarias, le dije de mis meritos académicos y mi origen tepiteño y mi rancho gigante y Montes de Oca dijo NO.  Como Don Polo era –ojala aun viva- una persona dura pero simpática en esto del comercio, realmente un viejón muy simpático, tanto como difícil en tratos con dinero, agregó que en el comercio nunca había que comprar con crédito, que había que comprar solo lo que tuviéramos y nada más, pero eso sí, ahorrar y gastar poco. ¡Qué lástima que yo no haya entendido esa lección! Desgraciadamente me ganó mi espíritu modernista y progresista y luego me puse a contratar miles y miles en créditos que me arruinarían… Como muchos, mi economía cayó en picada total en el cambio y disputa por el poder entre CSG y EUA a través de Zedillo, en 1994 y los “errores de diciembre”.
Pero eso será otra leyenda, porque ese día de verano de 1989, nunca se me olvidará cuando finalmente quedo pagado todo y empezó la carga de la camioneta. Mi amigo Abdón dijo “en el nombre sea de dios” Me enterneció la bendición puesto que no soy religioso, pero el momento era emocionante. El vehículo se llenó hasta el tope de carga y viajamos de regreso con la mercancía indispensable para Temascaltepec.
Al llegar y empezar a descargar, Don Prieto me dijo que me iba a “prestar” a su hermano para que me enseñara. Había tanto por aprender. Yo le dije a mi trabajador del rancho, que una de sus hijas, la más inteligente, la más bonita, muy niña, le ayudara a mi mujer. Así, abrimos la tienda y aquellos niños -el hermano tenía 15 años y la niña unos 13 más o menos- se conocieron, trabajaron, se enamoraron y se casaron y hoy son una matrimonio responsable con varios hijos y un negocio boyante en Tejupilco
Ese fin de semana me di cuenta que ya no viajaría a Metepec, al CONALEP –era un muy buen puesto de trabajo- pero la venta de un fin de semana de la tienda, prorrateada y calculando un margen etc. etc.… me daba como cuatro veces el sueldo de Subdirector Federal. A la semana renuncié y mi amigo -he olvidado su nombre, el Director de Planeación y ya murió de cáncer- se quedo asombrado por mi determinación.
En la tienda, sobre todo los domingos, conocí amigos de Los Timbres, de la Albarrada, de San Pedro Tenayac, del Tule,  Tenería y de Almoloya de las Granadas. Los niños y niñas que venían de Ocotepec y de San Diego Cuentla y vendían sus hierbas y maíces y luego compraban en la tienda. A los Olivares, los carniceros hijos de Don Ciro que tienen la mejor carne de todo el sur del estado de México, sin duda alguna: garantizo calidad, servicio y un estilo y una carácter únicos.
Conocí a mucha gente de Jesús del Monte, de Comunidad y fue un orgullo mercar con los Torres de Carboneras, una familia no de diez sino de más de 20, porque son, creo 22 hermanos y con un buen Padre y una Madre, que espero estén bien, porque eran felices y me favorecieron muchos años con sus compras diarias. Actualmente los Restaurantes Chelo y de la Señora Alicia son un paradero para comer y bien, al visitar Temascaltepec… y supe que yo era, entonces, feliz. Así fue por un tiempo, solo por un tiempo.




Thursday, October 02, 2014

MITOS Y LEYENDAS DE TEMASCALTEPEC II

Resulta que no hay gasolina en la antigua estación de Temascaltepec y nada refleja mejor a este pueblo que el servicio incómodo, incompleto, pero dominante de la “gasolineria”. Déjenme contar que en mis primeras andanzas de hace 25 años, tratando de conocer el nuevo pueblo a donde había mudado mi residencia, me encontré con que todos los servicios eran condicionantes,  habituados a decir a la gente “espérate”, “ahorita”. Que en Temascaltepec se acostumbraron a la existencia de monopolios enanos, que maltrataban a la gente de las demás comunidades que constituyen nuestro municipio.
Hoy que en Temascaltepec nuevamente se han impuesto los gobernantes de la “cabecera” y que los “políticos” aspiran a perpetuarse y repetir en el poder, contando mitos y leyendas, les diré que entonces, en este reino había dos tiendas, tan voraces y enemigas que si una de ellas sabía que un cliente compraba en la tienda de enfrente, no le volvía a vender. Comercios que condicionaban el azúcar, mientras se hacían esperar por la clientela en el mostrador, en tanto que los benditos señores se sentaban a comer a la vista de la gente, que con prisa y desesperación debía aguantar y callar.
Son las costumbres que se hicieron leyes en Temascaltepec. Siglos de dominio extranjero, en la explotación de las ricas minas –aunque reportaba el inglés Ward en 1847 que “las minas de Temascaltepec están inundadas y la ley de sus minerales es de baja calidad”- No obstante, trescientos años de dominio español, más un siglo de tránsito por manos inglesas, alemanas y norteamericanas, acostumbró a los caporales de Temascaltepec a tratar de la peor manera, de la misma manera que los Patrones fuereños los trataron a ellos mismos,  por siempre y todos los días más y más.
Cuando me hice comerciante… -debo señalar, para que pueda ser entendido, que en Temascaltepec, la mayor virtud que encontré fue la posibilidad de ser por primera vez, muchas cosas y muchas personas- … por eso cuando me hice comerciante –ya platicaré como es que sucedió lo que fue sin duda el momento estelar de mi conquista de Temascaltepec-… la clientela que iba conociendo, acusaba a las tiendas de este pueblo por el servicio déspota, abusivo, tramposo (kilos de 800 gramos, alcohol adulterado- pero lo que más les “podía” a la gente, era el desdén con que se arrogaban el trato comercial, pues los dos o tres comerciantes conocidos eran acaparadores de todo: telas, abarrotes, gasolina, vinos, fertilizantes, café, alcohol y azúcar, que era el bien más preciado y el que más necesitaban los lugareños y campesinos, para iniciar sus jornadas de trabajo, en las frías latitudes de Temascaltepec, al despuntar la madrugada, entre tierras arenosas, negras, fértiles, ricas en nutrientes para sembrar y cosechar con singular éxito, papas y chicharos, maíz y frutos, flores.
Entendí que debía tener una camioneta y antes de llevar a cabo la mudanza familiar, me fui a los EUA a traer una pick up. Era el año de 1988 y acababa de ser publicado el decreto que permitía la introducción de vehículos de carga de hasta 6 cilindros, de las marcas Ford y Chevrolet. Aquella fue otra Odisea. Un viaje que realicé solo, desde California hasta Cd. Obregón Sonora, donde ya no pude más. El vehículo fallaba y me rescato mi Pa’. Llegamos hasta Temascaltepec y al buscar que un mecánico revisara el auto, conocí el mal trato y ese modito de saludar y no hacer nada por ti. Con el tiempo que me exigía, con tantos pendientes por ordenar y conocer en mi próxima –aún- futura morada, no podía esperar hasta el que “estos cuates” me dispensaran un minuto de su atención, para luego nuevamente quedar estacionado en espera de que uno de los chalanes hiciera algo por mí. Por suerte, por costumbre mas bien, nunca espero y al buscar conocí a un paisano que en media hora tenia a mi auto funcionando y en medio día lo dejaba en tan buenas condiciones, que sin esa camioneta, quizás no hubiera conseguido llegar finalmente a mi nueva casa en la confluencia de los barrios de Las Peñas, Gachupina, Magdalena y Doña Rosa y esta es otra historia de babosadas entre vecinos, pues cada familia, tal parecería así, le pone su nombre a su vecindario y entonces, pues como nuestro caso fue diferente, un jugador externo, ajeno, nunca antes visto en esta región, me quedé como que en medio de la nada o como parte de todo,  prefiero verlo así.
Decía en la anterior leyenda pasada (pueden leer la saga completa en mi blog Cartas Sureñas) que el 20 de febrero de 1989 finalmente llegue con un enorme camión y mi familia emocionada. Temascaltepec estaba ya en mi vida, y estará, hasta que decida salir de aquí, que a lo mejor es muy pronto.
El peón borracho se apareció casi al terminar la mudanza que hicimos, merced a los excelentes servicios de la pick up que traje del norte, solo para ser testigo de la fuerza de la voluntad, del espíritu de aventura, de venir arropado entonces, por una buena compañía. Busque y pregunté y alguien me dijo que en un pueblito vecino –San Diego Cuentla- estaban unos veracruzanos que necesitaban trabajar. Ellos se convirtieron en una de mis fortalezas, cuando entonces ya sabía que había malquerencias que habían abusado sistemáticamente de mi Padre y que ahora se confabulaban para “molestarme”, porque en Temascaltepec la gente “molesta”, hace “travesuras”, “dicen” y siempre “creen”…
Estos trabajadores veracruzanos, eran una familia muy numerosa –hoy lo son más aún- y me propusieron sembrar los terrenos de maíz, para tener comida para los puercos. Fue una idea que me pareció ¡fabulosa! Hacer realidad un sueño ideal, una especie de fantasía que se iba a convertir en mazorcas, calabazas, en luz, espacios, pues entendí que era necesario “limpiar” el terreno. Conocí por primera vez –otra de tantas primeras veces- la palabra “chaponear” y Melquiades –puedo decir su nombre, porque nunca más volví a ver a este gran señor y su familia de hijas muy bonitas- usaba, a diferencia de toda la demás gente de Temascaltepec, un machete largo y recto y no el machete pequeño y curvo. Aprendí que la medida para sembrar el maíz es el “cuartillo” y que el espacio que íbamos a sembrar a “medias” –dícese de un acuerdo entre Patrón o dueño de los solares y los peones que limpian y siembran- le cabían 50 cuartillos, lo que era un montón de maíz.  Era una aventura hecha realidad, pues para empezar yo no comía maíz, ni elotes, ni tortilla ni atoles, ni sabía para que se usaba el olote y los restos de la cosecha. Melquiades limpió todo el terreno escarpado, en un poco más de un mes, pues a él le apuraba el tiempo para hacer otras faenas indispensables para completar el gasto y la vida en familia. Yo aprendía rápidamente, hasta que…
A la hora de ir por los fertilizantes, pregunté y el único lugar  donde se vendía el insumo indispensable, estaba en un sitio cercano, en una bodega en San Mateo, a donde me trasladé y compré no sin antes conocer a una gente muy distinta, muy amable, muy chaparrita y morena, eran los Matlatzincas, que como comunidad son uno de los tesoros más ricos con que cuenta Temascaltepec, el verdadero Temascaltepec.
Porque el otro Temascaltepec, el que me rodeaba y observaba y saludaba y siempre me detenían para verme, para olerme, para tocarme, me “enganchaban” con historias de mi Padre… su Padre Aristóteles era muy bueno… Don Pedrito le llamaban y aquí eso es una “alerta”, algo así como ¡aléjate y cuéntaselos a quien más confianza le tengas!
Porque entonces varios de ellos se acercaron y sonriendo, siempre sonriendo, me pidieron “por favor” claro siempre con “modos” (debo señalar la influencia de un personaje importante, a quien conocí poco, pues perdió la vida accidentalmente, pero que era el gran líder político de la región, formado en el estilo de Carlos Hank, de “guante blanco” y sonrisa eterna)  que les trajera su fertilizante, pues todos entonces sembraban sus parcelas de maíz (en realidad no se siembra solo maíz, son frijoles, calabaza, chícharo, habas… una fiesta) Me pidieron que les trajera su fertilizante y les permitiera guardarlo en mi bodega, la única que estaba en la entrada de esas cañadas, a donde se llegaba por el único camino que había construido mi Padre Aristóteles -Don Pedrito- en mi vehículo 4 x 4, que entonces, en el año de 1989 era una experiencia nunca antes vista, por los montañeses de Magdalena –que es el nombre dominante en la zona- como los de la peli que narraré a continuación: el titulo de la película es “Deliverance” y está considerada una de las 100 mejores películas de todos los tiempos. En México se tradujo como “Amarga Pesadilla”, en España, el titulo atendió mas al sentido original de la traducción y le llamaron “Liberación”, pero también fue conocida en otros países como “Defensa” y “la violencia está en nosotros”, este último, el título en Argentina. En todo caso, para muchos esta película está en la memoria por el “duelo de banjos”. Para nosotros –mi familia y yo, Andrónico de Rodas- es la realidad exacta de la vida que conocí en Temascaltepec. La gente se casa entre ellos mismos, existen entonces problemas hereditarios, de tanto arrejuntarse, fue hasta nuestra llegada que las cosas empezaron a cambiar de muchas, muchas maneras, por cierto no consignadas –no lo harán nunca-  por los monografías e historiadores nativos. Por eso lo relataré yo mismo, es mejor.
Porque el buen vecino –o sea, yo- ingenuo y generoso, no solo aceptó traerles su fertilizante a mis vecinos, sino además dejarlo guardado en la bodega del rancho, y lo hice de manera gratuita y con una sonrisa –está siempre sincera- de gusto por ayudar y empezar a sentirme parte de mi nueva casa.
Lo que no sabía entonces, era que los habitantes de esta microrregión eran idénticos a los montañeses de “Amarga pesadilla”. Coincidió de manera fortuita que descubrí una fuente de agua que brotaba sobre el camino, justamente por encima del nivel donde estaban mis cisternas, las que surtían de agua a mi casa, la que apenas comenzaba a ser habitable. Hablo de marzo o abril de 1989. Hablo del fertilizante traído y guardado de manera gratuita y hablo de los saludos y platicas de mi “Abuelito”.
Vi que por gravedad, con una manguera de media pulgada, el agua que de todas maneras se resbalaba y se metía a mi propiedad, enfangando todo el cauce hasta llegar al arroyo al pie y lindero de mi propiedad, me percaté que podía llevar esa manguera y dejarla caer en mis cisternas y asunto arreglado… Ya contaba con agua para bañarnos, para lavar trastes… excepto que al día siguiente, se me notificaban que estaba demandado por ¡robarme el agua!
Fue muy triste saber que esa agua era algo así como intocable ¿Por qué? Aún, a la fecha, 20 años después no lo consigo entender. Al día de hoy, esa agua ha sido canalizada y se lleva por un tubo que la deposita en el arroyo, al mismo arroyo que es mi lindero, pero donde ya no me pertenece, y no la puedo usar, pero nadie tampoco “es que no sabe Don Andrónico” es que el “ojito del aguacate” –que así se llama el maná- sirve para que la gente venga por agüita cuando hay escases y la lista de historias es interminable. Conocí al mayor contador de historias de todo Temascaltepec, mucho más que el Sherezado que ocasionalmente se aparecía, tratando de comprobar que sus visiones eran reales y que yo estaba ahora en vida, en siembra y con otros trabajadores que alegraban el rancho. Ese gran contador de cuentos y leyendas, de mitos e historias se hizo mi amigo y al final de su vida lo admiré y le tuve mucho afecto. Todo un Pirata cojo y con pata de palo, un reconocimiento a Don Zacarías, un tipazo excéntrico, mugroso, gran platicador, trabajador como él solo.
Por cierto, de aquella familia de peones con que empecé a trabajar, una de las hijas, se convertiría, al paso del tiempo no solo en una gran ayudante, amiga, y después –la historia es shakesperiana- en una señora respetabilísima que casada con… es una historia muy bonita.
Porque lo que ahora les diré es que estos malditos, los que tenían guardado su fertilizante y que habían recibido solo generosidad de mi parte, me demandaban y acusaban de robo de las aguas que “originariamente pertenecen a la nación…” o algo así dice o decía el artículo 27 Constitucional.
Y no hubo manera ni forma ni acuerdo entre estos insolentes y yo el fuereño. Les ofrecí espacios para tantas cosas que necesitaban, lámparas para que no caminaran en la negrura de las noches sin ver donde pisaban. Nada y las autoridades municipales, los mismos montañeses, decretaron el retiro ipso facto de mi manguerita y la amenaza de que de persistir bla bla bla…
Obviamente que al regresar de esa pantomima de justicia pueblerina, le ordené a mis peones –comencé a ser Patrón de veras- que sacaran a la intemperie los sacos de fertilizantes de estos malagradecidos y les hice saber a los simpáticos vecinos que se llevaran sus bultos inmediatamente. Era frustrante e increíble ser testigo de algo así. Absurdo. Y apenas comenzaba a conocer a esta gente, muy particular, pero debo insistir y recordar que hablo la de la cabecera municipal…
Por fortuna conocería al “Español” y a Paul y a Adolfo el “alemán” y todos me ayudaron a poner en práctica la mejor receta, el santo remedio para vivir y vivir bien en Temascaltepec: no te enojes y soluciona tus problemas, sin dejarte de esta gente que no es mala pero está afectada por siglos de dominio y explotación. El “español” me contó como a ellos, son una familia bella, les advirtieron que jamás tendrían agua en su cerro que domina el pueblo. Me dijo y puse, -me siguió diciendo- bombas de agua y sifones y arriates. Hoy vive feliz. Y el Ingeniero que ya murió, el industrial que tanto se esforzó por invertir y generar empleo en Temascaltepec, me decía, siempre sonriente “mándalos a la chingada” y se carcajeaba a mandíbula batiente. Incluso uno de ellos mismos de apellidos Segura Vergara -jajá todo un albur- un ser extraño y atento, un viejo amigable, me advertía… “se lo quieren chingar Don Andrónico”, porque así siempre me llamó, hasta la fecha.
Y entonces, un día, de pie en una peña preciosa que mira hacia el arroyo hermoso y frente a la cascada majestosa, pude decir ¡Vini, Vidi, Vinci!… y aún no empezaba a trabajar de a deveras… pero eso será cosa de la siguiente Leyenda, el mito donde narraré como  todo cambió al conocer a la gente de Carboneras, de Jesús del Monte, del Peñón, de San Andrés, del Cerro Pelón, de San Pedro Tenayac…





Thursday, September 25, 2014

MITOS Y LEYENDAS DE TEMASCALTEPEC I

Llegué hace 25 siglos a esta hermosa provincia, sin saber cómo, ni cuándo, ni porqué. Existen en la vida acontecimientos que no parecen tener explicaciones,  no los notamos, siguen de paso, generalmente son gobernados por el instinto, la inconsciencia que ordena, a la que a veces llamamos azar, fortuna, es la suerte. Hoy se escucha que son cosas que pasan porque tenía que pasar, aseguran los pragmáticos, sin decir más. Y únicamente, son las mentes complejas, las que ante la duda, eligen forzar las jugadas novedosas, las puertas que nadie más se atreven a abrir. Para todos los otros, son asuntos de dios.
Llegué hace 25 años en compañía de mi mujer y dos hijas. Una hija nacería mas tarde en la ciudad de México, pero la "Benjamina" ya fue concebida bajo los aires y el clima, la humedad de estos parajes indescriptibles “No sé/ no sé decirte como fue/ No sé explicarme que pasó/ Pero de ti me enamore…”
Sabía que algún día regresaría a estas tierras, al rancho enclavado en las orillas del centro de la cabecera municipal, a donde vine por primera y única vez hace 500 años, por allí de 1962, cuando uno de los de los héroes ilustrísimos de Temascaltepec, todos lo conocían por Pancho “La Gurreona” (creo que se escribe así) auténticamente se limpió “el trasero” con las envidias, cizaña, estupidez, necedades de su parentela y vendió a mi Padre Aristóteles, dos extensiones de cañadas, bosques, peñascos, ríos, montañas, cerros, laderas, joyas topográficas, pequeños saltos de agua y árboles, muchos árboles, donde proseguir sus enseñanzas peripatéticas, porque así se denomina el método de filosofar al caminar.
Pancho “La Gurreona” era una persona con una forma de ser ajena al resto de los habitantes de Temascaltepec, y es pertinente hacer una anotación indispensable, para entender que cuando se habla de Temascaltepec, se entiende la cabecera  del municipio: del puente de entrada al Reino, al libramiento que comunica la carretera en dirección a Tejupilco, e incluye barrios como los del Fortín al oriente y Santiago al poniente… y nada más. Se olvida y se desprecia que la verdadera riqueza humana y material de este condado se encuentra en los más de cuarenta y dos pueblos de gente trabajadora, amable y amigable, solidaria, recia, confiada. De ellos hablaremos más adelante, son bellas estampas de amistad y amor
En Temascaltepec se observan marcadamente tres sectores sociales: la burocracia –incluye al magisterio de la enseñanza- y los negocios asociados al gobierno; otro es la  mayoría de la población que vive confundida, atenida, domesticada, sometida con la asistencia social, basura asistencial, electorera, promesas y esperanzas; y, estamos todos los que no pertenecemos a ninguno de las dos partes anteriores,  pero que trabajamos para vivir, tenemos otra forma de entender el gobierno, la economía y por supuesto la vida misma. Cuando me avecindé en Temascaltepec, me encontré con embajadores de países tan lejanos como España, Inglaterra, Alemania y Tepito, y con todos ellos aprendí a disfrutar un género distinto de convivencia social, en armonía con la naturaleza.
La “Gurreona” lo entendía hace 50 años, todo un bohemio, jugador, extraordinario comerciante, listo, platicador, afectado severamente por el alcoholismo, el instrumento principal de dominio y control de la población en Temascaltepec –cero tolerancia al alcohol, sería la única medicina para que este lugar finalmente deje de ser un recinto de patrones que extraen las riquezas del subsuelo, contaminan, explotan y esclavizan- Conocí a la “Gurreona” un día en el interior del comercio que organicé y atendí con la familia –ya platicaré los detalles de este feliz golpe de suerte-  portaba una enorme cadena de oro. Me presenté: le dio mucho gusto conocerme, habló muy bien de mi Padre, nos despedimos. Al día siguiente Pancho estaba completamente beodo, rodaba por los suelos y había empeñado la cadena de oro con todo y el medallón…
Me puedo extender tanto como para escribir una novela. Es toda una novela. Soy estandarte de una generación de mexicanos, inmersos en una gran tragedia de proporciones épicas y cuyo fatal desenlace aún no capitula al final. Prefiero no hablar –por el momento- de los antecedentes de este viaje, ni de la Ciudad de México, dominada por el partido Nazi que por siglos aplastó, perfectamente, toda forma de expresión política y social, constituyendo así una Dictadura Perfecta.
En la hora de un aniversario más de la muerte de Tiberio MMH quien “intentó que a su padrastro (JLP) no se le declarase como deidad en el panteón romano, que su reinado se basó en su poder militar y en su guardia pretoriana y cuyas relaciones con el Senado fueron tormentosas (particularmente con el Cónsul Cayo Muñoz Ledo)… Hay que hacer un recuento de los daños, porque parece que el expediente de “borrón y cuenta nueva” es la consigna que impulsan los lacayos y pelagatos que por miles se declaran guardias de corps de Tito Enrique Vespasiano Peña Nieto, quien como su antecesor (69-79 d.C.) anuncia la construcción del Coliseo Mexicano Internacional, en los terrenos del lago de Texcoco.
Me veo en un momento parecido al que se enfrenta el Dr. Alberto Robles, En “El Rebozo de Soledad” (Xavier López Ferrer) el autor, cuenta su propia historia en la región de la Tierra Caliente, con lujo de detalles: los caciques, la injusticia, el crimen artero, la miseria. Me miro en la disyuntiva de retornar a la capital imperial o permanecer en la provincia difícil, complicada, pervertida por el crimen y la droga, pero viva por la naturaleza profunda y acogedora…  ¡mágica!
Regresé a Temascaltepec en septiembre de 1987. Llegué a malvivir en una casa cubierta de láminas de asbesto, anegada, infestada de ratones y alacranes ponzoñosos y conocí al que sería el más peligroso y activo de los venenos nativos: los peones en la localidad, los indios ladinos. Era extraño para mi, venir de un mundo libre, formado en la ideología preclara de la revolución y llegar a un mundo dividido en clases sociales muy definidas, donde los peones son los hombres y mujeres que trabajan, o como en Temascaltepec, que aparentan que trabajan. El tiempo que cura todo y ordena las cosas, al paso del tiempo me ha permitido entender, con filosofía, que estos obstáculos personales me hicieron un enorme favor: me hicieron crecer
Me tocó la fortuna de que el peón que cuidaba el Rancho –herencia de mi Padre- un peón oriundo de Tejupilco, despertara mi interés en las tareas del campo, me regalara con las primeras pistas de lo que era la vida en el rancho y como en cuentos de las Mil y una noches, el Sherezado y su esposa, (así les llamaré por los tantos cuentos que contaron) intentaron jugar conmigo, de manera ladina, con medias verdades, medias mentiras, con admiraciones y profunda desconfianza. Sin saber, sin entender que se topaban con una mente compleja, un carácter decidido y espíritu singular.
Pero un día descubrí que el peón bebía. Así fue como descubrí el alcoholismo. Desconocía entonces los efectos y alcances de la enfermedad del alcoholismo. Encontré a Sherezado batido entre sus miserias, la esposa en ese punto de glorioso sufrimiento, de desesperación feliz, de gustosa alegría por tener al marido ebrio. Ya para entonces, antes de mudarme, repetía mis visitas a Temascaltepec, de manera consuetudinaria cada semana, sin faltar una, de viernes a domingo. 
Entonces llegué un viernes y me encontré que ¡otra vez! Estaba el peón borracho. Además, para sorpresa mayor, la bebida que ingería este pobre diablo para embrutecerse era alcohol 100%. Por su físico, huesudo, enjuto, aunque no es alto, estando borracho, Sherezado, se recogía de tal manera que parecía un habitante somalí, un sij. Decidí llevarlo al DF… error
Era inútil tratar de hablar con él y mientras tanto el rancho estaba paralizado, no hacía nada y este amigo jugaba con mi mayor debilidad: yo no conocía a nadie más en este pueblo, de gente que saluda pero no se relaciona, de gente que sonríe, pero da la espalda, que dice buenos días y miente. A pesar de ellos –otro error de gente “educada”-  nunca dejé de pagarle su semana puntual: ¡No!: ¡hay que tratarlos con ruindad! para que te acepten, ¡explotarlos sin pagar! para que te necesiten. ¡Hay que ser crueles con ellos! para que te teman... y los peones están geneticamente acostumbrados y aceptan. Si eres bueno con ellos, abusan y te llaman por tu nombre en diminutivo. A mi Padre le decían "Don Pedrito" A mí, no.
El trayecto al DF fue de espanto. Sherezado vomitó en mi auto, y no sabía ni para que lo llevaba... pensé que se recuperaría. Pensaba en la triste calidad de vida que tenían Sherezado y su familia. Entonces eran solamente ellos y un hijo. El segundo hijo, casi nace dentro de mi camioneta: La misma historia, el Padre borracho, en la mujer se presentaron los síntomas de parto y ya entrado en gastos, y si ya había aprendido lo mismo a castrar puercos que a matar hurones, tlacuaches o coyotes, ayudaba a que nacieran perros y lechones ¿Por qué no hacer de partero de un bebe humano? La cosa es que cundió la alarma del alumbramiento inminente, el marido extraviado en el vicio, subí a la señora a mi camioneta, y en cuanto nos dirigíamos a la Clínica se rompió su fuente y mi vehículo quedo inundado del liquido amniótico. Alcanzamos a llegar y más tarde pude conocer a un bebe que desgraciaron con un nombre ridículo (se debió llamar como yo). Hoy, al verlos pasar y que voltean la cabeza, solo pienso que este es uno de los rasgos más característicos de buena parte de la población de Temascaltepec (ya saben hablo de la cabecera no del municipio): no reconozco, no agradezco, no te acepto.
Finalmente llegué con Sherezado a la gran Ciudad. Yo aún fungía... todavía como Director en la SEP y obvio (sic) tenia oficinota y una casa grandototota en la calle de Florida en San Ángel Inn, donde había un par de policías que cuidaban el local. Les expliqué de que se trataba y que les dejaría encargado al borracho, advirtiéndoles que no lo dejaran salir, yo volvería al día siguiente, el lunes por la mañana. Resulta que al otro día, me encuentro con que se les escapó, los policías me dijeron espantados que tuvieron que dejarlo salir, que estaba vomitando de colores, que le dieron una botella de tequila de ¼ y la bebió de un trago sin despegarse de la botella y que no pudieron detenerlo pues, me explicaron -mas duchos en asuntos del alcohol- se podía morir.
¿Qué hago? Pensé… este sureño era la primera vez que viajaba al DF y se iba a perder. Comenzaron a llegar mis ayudantes y apenas planeamos alguna idea cuando, de repente entró Sherezado, calmado, borracho, pero en control. Salió a mendigar sobre av. Insurgentes, llegó a Vito Alessio Robles, camino hasta av. Universidad y supo orientarse, juntar dinero suficiente y comprarse un litro de ¡alcohol! Un hombre astuto, observador, con muchos conocimientos agropecuarios, que me hizo la vida de cuadritos, pero que probó mi férrea voluntad. Detalles como estos me apuraron a que como Hernán Cortes, tomara la determinación de quemar mis naves y mudarme a tierras sureñas, con todo y “chivas”
Dejo para el final de esta primera entrega, un retrato perfecto del choque entre los dos mundos que se encontraban: el de la modernidad urbana y ajena, velada; con el de la pobreza tan miserable como ignorante entreverada con creencias y mitos, fue el día que decidí entregarles a “mis peones” una despensa semanal, para que completaran su alimentación que era pura pinche tortilla, hierbas y huevo, te y pan dulce. Les traía leche y jamón, queso y mantequilla, latas variadas y pan blanco (pensaba en sus hijos)  Al cabo de varias semanas un día mi esposa se percató que en su cochinero (así le apodó  mi Ex esposa a esta señora floja –borracha también- y muy muy joven; la Cochina) de casa, estaban las bolsas con los víveres echados a perder que les traíamos de regalo y ¡cerrados! ¿¡porqué no se han comido los víveres!? Dales a tus hijos, exclame incrédulo, la respuesta me dejó congelado: es que son alimentos “fríos” y hacen daño al cuerpo y allí toda una historia de lo frio y lo caliente (jeje). Como si fuera una película medieval, de alquimismo y conjuros, a las primeras de cambio me topé en Temascaltepec con un conocimiento ancestral, completamente desconocido por mí y mi corta visión universal. Todo un mundo diferente, con códigos verbales y conceptuales desconocidos en la Civilización del Espectáculo, en el mundo del Progreso Improductivo.
Allí quedaron las faenas a las seis de la mañana, aprendiendo a usar el machete, los recorridos por Tenería, El Peñón, el Cerro Pelón, Telpintla, buscando lechones en venta para iniciar mi granja de puercos que en septiembre de 1988 prometía pingues ganancias. Mi peón él Sherezado, en sus momentos de lucidez me aconsejaba y usaba siempre una treta seductora, reía y abría los ojos ante todo lo que yo decía, (como extasiado y fascinado) lo que pensaba. Y yo era el Patrón, Yo era Don Andrónico. Solo que el peón modesto nunca se imagino, ni por un instante que mi plan de mudanza definitiva se iba a realizar en verdad. Allí le gané, jamás pensó que un universitario, completamente ignorante del rancho, acostumbrado a vivir entre pañales de seda, se trasladaría a las humedades arcillosas del barrio de las Peñas.
Con su tosca manera de ser ladina, Sherezado (por lo de lo  mil y un cuentos) intentó boicotear de muchas formas y muchas veces mi empresa, casi lo logró, lo que precipitó mi traslado definitivo. Cuando abrió los ojos, ya estaba allí.
Por supuesto que al llegar al rancho lo primero que supe es que Sherezado estaba borracho y se había marchado. Acordamos descargar a la mañana siguiente y subimos a dormir, dejando a los mudanceros que conocimos en ese mismo día, cuyos nombres no sabíamos, que durmieran en su camión. Caímos rendidos…
 “Fueron tus ojos o tu boca/ fueron tus manos o tu voz/ fue a lo mejor la impaciencia/ de tanto esperar…”  esta historia...  CONTINUARA



Thursday, September 11, 2014

CORRUPCIÓN

En pleno frenesí triunfalista, con el anuncio de la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que parece la secuencia de la “Ley de Herodes”, es el momento en que Juan Vargas “varguitas” (Demian Alcázar) hace saber a los comensales que “por fin la luz llegará a San Pedro de los Saguaros” y ante la víspera de la celebración de la “dependencia” nacional el próximo 15 de septiembre, parece que se le aflojo la boca al “paisano” Peña Nieto, y en un intento por soslayar un rasgo propio de su naturaleza personal, calificó a la corrupción como un asunto cultural: la pregunta es ¿qué debemos entender por corrupción?
No basta acudir a la definición escueta que según la Real Academia Española de la Lengua corrupción es “… la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”. Que el presidente priista de México defina a la corrupción como un “tema cultural”, no sólo da, de manera subliminal, luz verde cualquier acto de corrupción. El “gap” con que tropieza EPN (error mercadotécnico) va más allá: los consiente, los explica y hasta los justifica: de la “Solución somos todos” en tiempos de JLP, a la “Corrupción somos todos” en el imaginario de esta bestia política.
¿Tema cultural o significa arropar a los corruptos? ¿Entonces Montiel, Marín, Moreira, y la misma Gordillo son “asuntos culturales”? Sin un script, un story board que le indique que decir, sin el teleprompter metido en el auricular (gulp), Enrique Peña Nieto ha cometido un muy grave error, en el que se “amacha” a sabiendas del limbo en que navega la impunidad. La frase de Peña Nieto tiene fondo: Entre más corrupto, más impune. Y entre más impune, más aplaudido. Metamorfosis de las huestes del PRI que de PRImates se convierten en focas aplaudidoras, luego son perros con dientes filosos, o falderillos, son gatos o cerdos…
Por eso es que la lucha contra la corrupción ha sido infructuosa hasta cuando el Estado ha querido perseguirla, cuestión que no es muy común. Ejemplos de líderes sindicales, políticos, autoridades y familiares con patrimonios inexplicables sobran en este país. El Estado, gracias a un sistema legal y judicial complejo, formalista y arcaico, provoca que el más mínimo error procesal proteja al corrupto. Casos así hay miles, literalmente. El caso más reciente es el de Napoleón Gómez Urrutia, el líder de los mineros (Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana), el junior que hereda el emporio de su Padre, Napoleón Gómez Sada, quien a su vez se mantuvo al frente del mismo gremio por 40 años. Napito, hijo de Napo, se convirtió en un usurpador del Sindicato minero y en consecuencia, actuó como tal: persiguió y se deshizo de todos los que impugnaron su autonombramiento, por ser hereditario, educado en el Tec de Monterrey, con posgrado en Oxford Inglaterra, por vestir como propietario de minas y no como trabajador minero, nunca cotizó en el IMSS ni se registró como trabajador. Su nombramiento lo justifico él mismo diciendo que “entre los empresarios se heredan las empresas y nadie dice nada, porque son dueños, aquí, los dueños son los trabajadores y ellos me eligieron por unanimidad”
Napito fue moralmente “apadrinado” por Ernesto Zedillo en mayo de 2000. Exiliado desde hace seis años luego de que el gobierno de Vicente Fox primero, y el de Felipe Calderón después, lo acusaron de diferentes delitos, el principal de ellos, haber recibido dinero del Grupo Industrial Minera México, por la privatización de las Minas de Cananea y Mexicana de Cobre, de quedarse con 55 millones de dólares que  pertenecen a los trabajadores de esa empresa, la que ahoga en estos días, con contaminantes tóxicos al estado norteño. Acusado particularmente en una querella judicial por el entonces Secretario del Trabajo y ahora Senador de la república, el inmoral Javier Lozano, el dirigente minero huyó a Canadá, país con el que México no mantiene tratados de extradición y sede natural de las empresas mineras más importantes encargadas de explotar el subsuelo mexicano. Quizás la pregunta correctamente formulada es ¿Qué es más grave y dañino para una comunidad, un estado, una nación: la corrupción económica, la de los dineros? ¿O la corrupción política, la de los principios? ¿Quién genera mayor daño total y sumado: Javier Lozano o Napito, Peña Nieto o Elba Esther Gordillo, Arturo Montiel o la “Tuta”?
Si nuestros legisladores quisieran atender la corrupción en serio, deberían empezar por modificar las leyes, el sistema de rendición de cuentas y los juicios para que los jueces juzguen y no sean sólo tramitadores de justicia. Así, un sistema transparente debería explicar el patrimonio de un político que se ha dedicado a eso toda su vida, mediante sumas y restas. Si sobra, debe haber una explicación como una herencia o un negocio y si tiene una lógica no pasa nada. Si sobra y no se puede explicar, entonces hay un enriquecimiento inexplicable (o muy explicable) que deberá ser castigado con cárcel y punto.
El otro punto fundamental de lucha contra la corrupción está del lado de la sociedad. La sociedad mexicana acepta la corrupción y a los corruptos con muchísima naturalidad. Si alguien pregunta algo sobre un patrimonio importante y recibe como respuesta que el dueño es diputado, hijo de gobernador o delegado se acepta como buena y sin un juicio social. Los corruptos viven entre nosotros, las escuelas aceptan a sus hijos, la sociedad los invita a sus fiestas y acepta asociarse en negocios. Esta es la verdadera tragedia nacional. Es aceptar y participar en lo que se debería repudiar como principio, con todas las fuerzas de la razón de la ética. Por el contrario, se celebra, se admira y se imita, por supuesto.
Es urgente atacar estereotipos sociales reales que se reproducen en el comportamiento de los niños y que son avalados por los padres y sus madres también. Eso se ve todos los días, padres permitiendo que sus hijos se metan en las filas, se lleven cosas de los hoteles o que no devuelvan objetos que se encuentran y no les pertenecen. Madres que dejan que sus hijos tiren basura, desordenen, rompan, sin educación, sin saber, sin guía…
En México se padece una crisis de ética colectiva que además está limitada al territorio nacional, porque cruzando la frontera norte se quita, mágicamente, desaparece la pésima educación, y entonces se adopta una admiración por el “estado de derecho” gringo, donde se cruza por las esquinas, se tiene que traer licencia –mi ID rezan los “pochos”-, se respetan los semáforos: nuestra hipocresía es parte fundamental de la corrupción.
Veamos entonces una buena síntesis del fenómeno de la corrupción. Es el cáncer de la corrupción, elaborada a partir de diferentes textos y opiniones calificadas en esta materia, no sin antes subrayar que la corrupción es degeneración, perversión, destruye, es incesante, avanza, soborna, revienta y se adapta a los cambios y medidas.
1. Yo creo que la corrupción nació con México. Tiene largas raíces en nuestra cultura, pero no más de dos siglos y lleva como apellido paterno Iturbide y materno Santa Anna. No son episodios aislados ni excepcionales, sino que forman parte de nuestras relaciones cotidianas. La cultura es el resultado de una larga cadena de acontecimientos, percepciones e información que no existían ni entre las civilizaciones prehispánicas, ni tampoco fue una práctica que vino con los Conquistadores españoles.
2.  La aceptación y la reproducción de los actos de corrupción son, en principio, resultado de la impunidad. Las leyes encarnadas en las autoridades responsables de su cumplimiento se vuelven negociables y casuísticas: no se aplican de manera universal, sino que su eficacia depende de las circunstancias y de los individuos
3.- La primera causa de esa relación es la captura de los puestos destinados a servir a los ciudadanos. La clase política es una élite formada por alianzas, lealtades e intercambios entre grupos que buscan el poder. Los procesos electorales constituyen una competencia basada en la reproducción a gran escala de alianzas y favores.
4. Una vez que se reparten los puestos sometidos al veredicto de las urnas, se verifica enseguida el llamado sistema de botín: la distribución más o menos libre de los puestos de designación que corresponden a cada cargo ganado en la elección. El poder burocrático se mide, en principio, por el número de puestos que se pueden. Pero la razón mayor para tener un puesto de designación en la burocracia de México, no es el ascenso ganado en una carrera profesional acreditada, sino la buena voluntad del poderoso en turno.
5. Una vez que se obtienen los puestos de elección y se distribuyen los de designación, los funcionarios públicos emplean los medios que tienen a su alcance para permanecer entre la élite política. El medio más inmediato que tienen a su alcance para colmar ese propósito es el presupuesto público: El presupuesto es, antes que otra cosa, un instrumento de poder.
6. Los procedimientos a través de los cuales se toman decisiones en las administraciones públicas son generalmente abigarrados, oscuros y confusos y se sabe que la discrecionalidad es enemiga de la honestidad, de tal suerte que normalmente sucede que el funcionario más honesto no es quien fija sus programas en función de los problemas públicos que ha de solucionar… sino quien consigue mostrar que ha cumplido los procedimientos burocráticos correctos. El corrupto es, en cambio, quien comete errores de procedimiento, el que falla en los trámites burocráticos.
7. Los focos rojos de la corrupción se localizan en los siguientes cinco ámbitos de la gestión: 1) en el reparto de los puestos de designación y el usufructo de sus beneficios; 2) en la asignación de contratos de obras públicas o de compras gubernamentales –que simulan, sin embargo, seguir procedimientos de licitación formalmente impecables–; 3) en los actos de autoridad que se manifiestan a través del otorgamiento de concesiones, licencias o permisos de toda índole –desde fraccionamientos hasta la apertura o la operación de negocios informales–; 4) en la transferencia de recursos públicos a través de subsidios o programas de asistencia: la lista de porquerías es gigantesca y crece todos los días: estufas, lentes, tablets, cemento, fertilizante…; y 5) en la administración pública de “ventanilla”, incluyendo los que dicen ofrecer seguridad o procurar y administrar justicia.
8.  Todos los actos de un Estado corrupto, nacen corruptos y solo sirven para proteger, “son tapaderas” de la corrupción: casos como los de transparencia ha sido favorable para encontrar y denunciar abusos y producir escándalos. Pero también puede ser una coartada para la corrupción sistémica: transparencia focalizada e interactiva con usuarios calculados y mucha propaganda, a cambio de mantener intactos los procesos que originan y reproducen los abusos de poder para provecho propio.
9. La corrupción abre puertas favorables a la entrada y el ensanchamiento de los poderes fácticos. No sólo el crimen organizado sino los empresarios depredadores de cualquier naturaleza, pueden situar aliados a través de las candidaturas: es la iglesia católica, medios de comunicación, son los narcos, son las dinastías pueblerinas arraigadas en décadas de poder, son las trasnacionales, la mafia colombiana, el grupo Atlacomulco…

10. La corrupción es un comportamiento indebido, es deshonra, es lo más alejado de la vida política, se aprende y se “mama”. Un mal de esta naturaleza solo cede si se extirpa, de cuajo y con sangre, dolor y lagrimas.

Friday, September 05, 2014

CORRUPCIÓN LECTORA Y PRÁCTICAS DESLEALES DE COMERCIO

Tejupilco estado de México a 8 de septiembre de 2014


ASUNTO:
Corrupción lectora y prácticas desleales de comercio
En el sur del estado de México


C. Lic. Emilio Chuayffet Chemor
Secretario de Educación Pública
Estados Unidos Mexicanos

Por medio de la presente comparezco ante usted, con decepción y preocupación, para denunciar que en el sur del estado de México, el tráfico de intereses económicos ilegítimos, es la costumbre que define el quehacer de muchos maestros y escuelas públicas.
El cobro de cuotas escolares o la solicitud de materiales y libros con carácter obligatorio, es la regla que todos asumen como necesaria y natural. Padres de familia, estudiantes y los mismos Maestros, se ven impotentes para oponerse a las prácticas de directores y profesores deshonestos y abusivos.
Pero resulta de mayor preocupación que en nuestro caso personal, el asunto de la venialidad discrecional trata de un tema que se comenta con frecuencia, al que se le destinan muchos presupuestos, tiempo y opiniones: es el de los libros y la lectura.

Somos propietarios de una librería única en este municipio de Tejupilco, a donde llegué procedente de la Ciudad de México hace más de veinte años. La antigüedad de nuestro establecimiento comercial, propiedad de mi hija Cristina A. Garcia Pineda, que lleva el nombre de Librería El Areté de Tejupilco, es de siete años.
Es un esfuerzo familiar, es una idea que nace en las calles de la ciudad de México, de donde soy originario y donde realicé mis estudios escolares primarios, secundarios y Preparatorios, en la Gabino Barreda #1 de la UNAM. Puedo decir con mucho orgullo que nuestra Librería es una parte del antiguo DF,  trasladado a tierras sureñas mexiquenses.
Somos distribuidores exclusivos de editorial Trillas, Ediciones Mexicanos Unidos, Tomo, y más de veinte sellos hispanos que distribuye Omniprom, que no están disponibles en ninguna otra librería, ni de Valle de Bravo, ni de Toluca.
Sin embargo, a pesar de contar con más de cinco mil títulos diferentes en nuestro catálogo, de combatir con calidad y precios la “piratería” editorial, de abrir los 365 días del año, expedir facturas fiscales, pagar impuestos y generar empleo, a pesar de todo, vemos con profunda tristeza y coraje, que el periodo de inicio de clases escolares está plagado de actos ilícitos que rayan en la presunta delincuencia, creo que hasta organizada, porque sabemos que en la Normal de Tejupilco, en la Preparatoria regional de Tejupilco, en el Cecytem, en primarias y hasta en el nivel preescolar, se dan prácticas que consisten en exigir la compra de libros, directamente con el profesor, a precios mayores a los del mercado nacional, o bien  obligar a los alumnos a comprar con proveedores ocasionales, que llegan a tratos desleales e ilegales, de común acuerdo con profesores deshonestos.

Existen dos agravantes a este problema que son parte de mi denuncia: es el ejercicio libre y espontaneo del trabajo periodístico, donde llevo colaborando alrededor de diez años en el periódico decano de la región, El Monitor. También, es el tiempo aproximado que llevamos produciendo y transmitiendo unas capsulas de opinión sobre política, cultura y sociedad, en el noticiero regional que se transmite por televisión por cable, en el canal 28 (You tube Guillermo Garcia Tejupilco). Y la parte mayor de mi ejercicio vital en este corredor Temascaltepec-Tejupilco, es mi trabajo como escritor, que ha producido cuatro libros, de tiraje limitado y distribución personal, pero que circulan a través de la librería Amazon: son las Cartas Sureñas, Cartas Mexiquenses, El Estilo del Genio y, el más reciente, Crear Genios con Estilo.
Resulta entonces que mi trabajo critico y de periodismo es parte de una presumible intentona, para perjudicarme, intentar acallarme, por parte de algunos exponentes del gremio magisterial que se oponen a la libertad de expresión, a la tolerancia y el respeto a la crítica.

Pero me parece y expongo ante usted, que el asunto es de mayor consideración que la simple afectación hacia un particular, como es mi caso: es un problema estructural, es un problema que se agrava en la medida en que el Magisterio ve amenazados sus estancos y privilegios. Se generaliza la corrupción.
El caso que expongo está debidamente tratado y comprobado en un buen número de ensayos y artículos publicados por intelectuales como Gabriel Zaid, Paco Ignacio Taibo II, Guillermo Sheridan. Que lleva a la exposición desnuda y desinhibida de infamias “neoliberales” como las debatidas en  la actualidad por parte de Leo Zukerman, que como Vicente Fox, ve a los “pobres” como un público que no lee.
Un gremio magisterial que no conoce una librería, que estadísticamente no entra a una librería, porque no lee. Son opiniones autorizadas que puedo corroborar con mi experiencia. Un gremio magisterial coercionado, abusado por la estructura burocrática que los aplasta y les exige, los condena a requerir lecturas nocivas, libros repetidos, los malayamente clásicos de los autores de “superación personal” que me niego siquiera a nombrar.

Por eso es que nuestro “target” de mercado lo ubicamos, en la Librería El Areté, en la niñez y la juventud, en los Padres de Familia que se hacen responsables de la educación de sus hijos e hijas y sobre todo en los Maestros que demuestran sus ganas por ayudar en el progreso de México, por su amor a la patria, por su valentía para superar obstáculos y adversidades.

No me quiero despedir sin señalar que todo lo que expongo en esta carta es verídico y me gustaría abusar de un amigo personal, Señor Secretario, del Lic. Arturo Garduño Pérez, Notario 123 de la Ciudad de Toluca, a quien conozco desde que llegué a vivir a Temascaltepec y que puede dar fe de mi palabra.

ATENTAMENTE

Luis Guillermo Garcia Ruiz

Callejón Mina 26 Col Centro C.P. 51400
Tejupilco, estado de México



Thursday, September 04, 2014

ESTACIONAMIENTOS PÚBLICOS


Voy a hablar de Candidaturas Ciudadanas y de la importancia de Reconsiderar al Magisterio, pero comparto primero la visión que tienen los burócratas del PRI, de México, de su Zócalo, de nosotros. Hay que ver la imagen que acompaña esta Carta. Es el Zócalo nacional, en el día mayor en la historia de nuestro joven país, es el 18 de marzo de 1838. Debajo, en un 2 de septiembre de 2014, nuestro Zócalo reducido a un estacionamiento para más de 250 vehículos. Un estacionamiento bestial, justo encima donde se encontraron las señales que marcaban el sitio de fundación de nuestra nación: el águila devorando a una serpiente.  Y sigo…
Son tiempos de inventar y de reimaginar. Es buscar en el descubrimiento las huellas del tiempo perdido. Es abusar de Proust, el triste, en el centenario del natalicio de Julio Cortázar, para recrearse en relatos cortos –como este que tienes entre sus manos- en poemas mínimos, en rimas sin palabras, poesía sin ritmo. Hacer de los haikus, las Cartas que expliquen, las epístolas que antaño eran merecedoras de toda la atención. Con una sociedad atrapada por los encantos de la tecnología audiovisual, ante el triunfo que parece inminente de la Galaxia Lumiere y la debacle de la Galaxia de Gutenberg. Me rebelo y me atengo a las consecuencias.
Creo en el poder de la palabra. Palabra que cura y alivia. La palabra generadora, la que mezcla un poco del intelectual con el predicador, es el líder, palabra de amor. Es la hora de hablar con metáforas. De ahora en adelante, hablarán los mitos y leyendas, porque la verdad esta tan cruzada y entreverada de fantasías, miedo e ignorancia, que parafraseando a José de Campoamor “en este mundo traidor/ nada es verdad ni mentira/ todo es según el color/ del cristal con que se miran.
CANDIDATURAS CIUDADANAS
Asistí a un “Taller de derecho para la formación de cuadros de abogados electorales para las elecciones del 2015” Organizado, coordinado y expuesto por el Maestro Jorge Luis Esquivel Subiri, abogado egresado del plantel Aragón de la UNAM. Quedé impresionado, por el trabajo desarrollado, por la intensidad y extensión de los temas tratados en el taller, por la asistencia voluntaria de la concurrencia, porque creía que nada era más agobiante, tedioso, exigente e intelectualmente tan poco atractivo, que el trabajo de los contables y peritos encargados del registro de las operaciones económicas y fiscales de un establecimiento comercial, y resulta que no es así: existe el derecho electoral.
Pero hay más de una lectura que se debe dar a este taller instructivo: no es solo lo abrumador, tautológico, repetido, apalabrado de los temas; no hay que detenerse en la evidente discrecionalidad de los argumentos que justifican o explican y no terminaría de señalar tantos puntos por tratar, donde se observan los intereses que están detrás de cada inciso de las leyes que intentan regular lo injustificable, comenzando por “la justicia”, la “democracia”, “la ciudadanía”… palabras muertas que se hacen realidades de papel, inexistentes en la realidad política.
Escuché en el Taller conceptos simpáticos que dan al “Peje”, Andrés Manuel López Obrador (de todos tan temido), la paternidad de la mayoría de los buenos puntos de las leyes electorales, pero porque AMLO padeció el robo electoral, atropellos, descalificaciones, bajezas, cuentas a destiempo y cuanta vileza empolla una mente asesina. Los robos electorales de 2006 y 2012, se gestaron en la inequidad, en las trampas, “pero ahora ya no será así.” dicen los legisladores –al mismo tiempo que anuncian una ley contra el bullying para poner fin a la violencia escolar…- Todo mientras se carcajean los que usaron los infomerciales y las encuestas falsarias en el 2012; las cuentas balines, los programas de pseudocomicidad pervertida, las campañas negras de odio y racismo en contra del candidato popular en el 2006.
Hoy son anécdotas admiradas. Hubo remembranzas en el taller del “hoy” incontinente de Fox; las vilezas delincuenciales de Alazraky, las andanzas, de Ciro “Come Mierda”. En cambio, nadie recordó el inmediato retiro del spot de Héctor Bonilla: para eso están los abogados electorales, para retorcer las esquinas de la ley, para imputar lo que afecta los programas de conquista y arrebato del poder. Me “calentó”-como es mi costumbre- la impudicia como se admiran los feligreses de la mercadotecnia aplicada al ejercicio de la política, de los efectos de aquel “cállate chachalaca”, y el aprovechamiento del justificado exabrupto calificador, sin juzgar como un arrebató injusto, el retiro de las pantallas televisivas de otro mensaje, el del hombre de las mil voces: del gran “Tata”… Jorge Arvizu, cuyo nombre de batalla artístico acuñado en la serie los Beverly de Peralvillo, traía a la mente de todos nosotros los mexicanos a otro Tata, Lázaro Cárdenas.
Me consumió la desesperación en el Taller -debo decirlo- ver los cercos impuestos para que el gobierno de México quede en manos de la oligarquía dominante, económica y políticamente. Un tripartidismo que transita hacia el modelo gringo, el de la identidad que desaparece las diferencias originales, un amor realmente homosexual, políticamente gay, es el devoramiento de los partidos y la creación de un régimen de partido único con tres nombres diferentes: PRIANRD. La prueba final ha sido la presencia de los dos testaferros del PRD –Aureoles como líder de los Diputados y  Barbosa al frente de los Senadores- en calidad de testículos –real y literalmente por no decir “webos”- de Peña Nieto.
Termino diciendo que observé muchas lagunas en el contenido de la exposición, no en la letra y la dinámica, ni en la secuencia y la lógica reglamentaria, sino en el espíritu de la ley, la naturaleza política del orden acordado por los legisladores, en la composición perversa del marco jurídico al que hay que ajustarse si se aspira a participar.  Existen huecos elementales. Al igual que los contadores públicos, los abogados electorales solo atienden los aspectos técnicos, las reglas y artículos por citar, más no existe un prurito filosófico en la exposición. Si a los contadores les interesa estar al día de la miscelánea fiscal, de los cambios en la Ley del ISR, de las deducciones autorizadas, los Abogados, en cambio se preocupan por la residencia, credencial electoral o el registro con factura de los gastos de campañas; por la guapura del candidato, la belleza de la esposa o la estética de los hijos.
Veo con asombro que las leyes electorales mexicanas se plantean atendiendo con admiración reiterada el sistema político norteamericano, o, quizás peor es el escenario que conlleva a pensar en leyes impuestas por designios imperiales. Que con profunda ignorancia se desatienden los lugares comunes que comparan el sistema mexicano con otros sistemas electorales internacionales, olvidándose que México tiene tres mil kilómetros de frontera con los EUA y eso no sucede con ningún otro país en el mundo, pues Canadá es a EUA, lo que Inglaterra también y al Commonwealth completa. Pero las fronteras, sin las cascadas del Niágara y las montañas Rocallosas, facilitan el tránsito de todos los bienes y todos los males.
Podría decirse que es una hazaña titánica competir como Candidato Ciudadano bajo las leyes actuales. Hay que pensar en otra cosa. Intentar una Candidatura Independiente a la luz del código electoral y el INE modernizado, somete al Candidato a ser parte del establishment, a cortarse los bigotes y lo demás también, si quiere recibir una partida presupuestal.
RECONSIDERAR AL MAGISTERIO
Una de los requisitos que exige el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), para que un ciudadano pueda ser considerado candidato a un puesto de elección popular por este Partido Político, es demostrar estar a favor de un cambio verdadero. Así hay que opinar cuando se analiza el trabajo del Magisterio. Maestros de verdad.
Pero antes hay que filtrar que el desempeño del magisterio pasa a través de todas las contradicciones de clases sociales, de los vicios morales que enferman a toda la población nacional. No puede separarse la necesaria inspiración que exige la enseñanza docente para el buen aprovechamiento por el alumnado, de los actos despóticos de los gobiernos como el del estado de México, que obliga a iniciar el año calendario escolar con un reconocimiento al Gobernador Eruviel y al “paisano” Peña Nieto, por hacer lo que es su responsabilidad y obligación
¿Cómo educar correctamente a un alumno, si por un lado te obligan a la abyección agradecida por un par de déspotas, que sabes que subastan México, o se aferran a los cargos públicos al que llegaron zalameros, zarrapastrosamente aduladores, que son títeres movidos por quienes trabajan por armar un país de élites, injusticia e inequidades?
Hay que cuidar y defender a nuestros Maestros, los que se indignan al enterarse de la existencia de un “abusómetro” que mide la corrupción en el ejercicio del gasto público en educación: son los 39 mil 222 aviadores de los cuales 30 mil 695 son comisionados; Maestros indignados al saber que 113 mil 259 profes, se encuentran en otro centro de trabajo y 114 mil 998 son jubilados, retirados o fallecidos que siguen en la lista de maestros activos… cobrando, claro… cobrando
Son los Maestros verdaderos, no los profes que despilfarran y desperdician el gasto público. Son los Maestros que lidian con  niños y adolescentes afectados por malos ejemplos y peores enseñanzas adquiridas en el Big Brother familiar. Maestros que están plenamente conscientes que de que la gran mayoría de los docentes, apenas aprovechan cincuenta por ciento (50%) del tiempo en las aulas para actividades de aprendizaje. Son los Maestros que no se aferran a utilizar el pizarrón como su principal material de apoyo en la docencia, que se esmeran en el empleo de las tecnologías que existen, con las que cuentan. Son los Maestros que trabajan para superar la baja calidad profesional como los mal-forma la escuela Normal.
No hablemos de los 30 mil 965 trabajadores (maestros o administrativos) que reciben salario sin ir a trabajar; de los 39 mil 222 aviadores -individuos asignados a un centro de trabajo donde nadie los conoce- ni de los 17 mil 859 profes que tienen tres plazas, o de los 5 mil 671 malditos zánganos magisteriales que cobran en cuatro o más plazas.
Hay que repensar a los Maestros que saben que las anomalías en la aplicación del gasto en educación equivalen casi al 5% del total y que de corregirse estos desvíos se podrían recuperar recursos equivalentes a 6.7 veces el presupuesto de 2014 en infraestructura social del sector educativo;  7.6 veces el presupuesto de los programas de desarrollo profesional docente; recursos que podría servir para triplicar el presupuesto autorizado por el Congreso al Gobierno Federal en este año para becas en el sector educativo o duplicar el presupuesto para las escuelas de tiempo completo. Maestros que exclaman ¡válgame!... frente a la corrupción simulada, que asciende casi a la mitad del subsidio del Gobierno Federal a la UNAM en 2014 y que es mayor en más de 2 mil millones al presupuesto del IPN.
Hay un reconsiderar al Magisterio como la anciana maestra que envía un correo al periódico La Jornada: “Cárdenas dio un impulso a la educación pública, popular, gratuita y laica sin paralelo. Mi padre, como mi esposo, fueron maestros rurales. Al primero, un cura bueno (digo yo: juro que no son muchos, pero lo hay, he sido y soy amiga de algunos) lo salvó de ser desorejado por los cristianos cristeros. El alfabeto llegó a los lugares más apartados, incomunicados, insalubres del territorio. Hasta a esas escuelitas miserables llegó también el Presidente de todos los mexicanos. (Lázaro Cárdenas)



LA MENTIRA

  “Un periodo de diez años es sobrado para educar a una generación…   Y bastante para pervertir a un pueblo” Emilio Rabasa Roxana a...