Monday, November 10, 2014

MITOS Y LEYENDAS: EL AJEDREZ, LA LECTURA INFANTIL Y JUVENIL


Lunes 10 de noviembre (5 A.m.)
Me preparo para viajar a la ciudad de México, a donde he sido convocado para participar en el VII Encuentro Nacional de Libreros-Editores, que tiene como escenario la 34 Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (34FILIJ), cuya sede es el CENART (Centro Nacional de las Artes), un lugar que tanto disfrutamos los cinéfilos de hueso colorado, cuando era la Cineteca Nacional, antes del cataclismo incendiario en tiempos de los López Portillo.
Este lugar, hace que me recuerde yo, a bordo de mi Ford Mustang 1981 “Hard Top” color blanco, con interiores diseñados por Pininfarina, volante de madera, portando mi reloj extra plano, cuadrado, Gerard Perregaux de oro de 22 quilates, corbata de seda Scapino y traje 100% lana virgen australiana. Me recuerdo arrogante y desesperado, estacionado en uno de los embotellamientos mas descomunales de que se tenga memoria, pues el incendio que consumió las instalaciones de la Cineteca, en la esquina del viaducto Tlalpan y la avenida de Río Churubusco, contenían gran parte de la historia del cine nacional e internacional, guardada en bóvedas de mala factura, filmadas en cintas de nitrato de plata que ardieron de manera terrible, manteniendo el tráfico automovilístico parado por más de seis horas.
Era Gerente de una empresa paraestatal y Asesor de Pedro Aspe (quien estaba entonces al frente del INEGI) y me creía “presidenciable” por mi ambición, mis relaciones, mi inteligencia, mi locura delirante. Creía en ese juego del azar, el destino que mueve las fichas de tal manera que un buen día te despiertas y las circunstancias permiten que se den las combinaciones deseadas y necesarias y ¡zas! Llegas donde te lo propusiste.
Pero esa noche de marzo de 1982, como pude me salí de Tlalpan y a duras penas llegué a un boliche en Coyoacán, donde me la pase jugando hasta la media noche. Cuando salí del bolerama, ya se empezaba a poder transitar en automóvil.
Resulta que esta invitación que me ha hecho llegar la CANIEM (Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana) responde a la presencia creciente de nuestra Librería El Areté de Tejupilco y a la constante participación de mi hija Carmen, en la adquisición de múltiples colecciones de libros y revistas infantiles, de muy variadas presentaciones y precios. Al ordenamiento que ella lleva a cabo, la atención a los niños y jóvenes que son la semilla y el objetivo (target dicen los tecnócratas de la mercadotecnia) de nuestra empresa, a la belleza, más bien lo bonito de su estilo, el de Carmen, que no deja de enviar fotografías a los concursos a los que convoca esta Cámara Empresarial.
La invitación tiene como objetivo entablar relaciones comerciales y de negocios entre las editoriales especializadas en libros para este importante sector de la población mexicana, el de los niños y jóvenes, y las librerías que como nosotros somos una raquítica minoría formal en toda la república. Se calcula que solo existen librerías establecidas en el 6% de los municipios nacionales y si estos fueran tres mil, esto significaría que los municipios que cuentan con al menos una librería, no serían más de 180 únicamente, pero como las entidades municipales no superan los 2600 en total, quiere decir que no son más de 150 municipios, los que tienen este privilegio. Si consideramos que la ciudad de México cuenta con 16 delegaciones políticas que se contabilizan como municipales, se podrá comprender que el acceso a los libros, para la inmensa mayoría de loa población, es muy reducido y limitado.
Pero no hay que engañarse, los libros llegan al publico que los demanda, pero lo hacen a través de agentes y vendedores que cobran el servicio a precios muy caros, o a través del cambaceo, arcaico e insuficiente. Pero también lo hacen –comercio de libros- mediante los puestos comerciales que ilegal y arbitrariamente se instalan en pueblos como Tejupilco y que solo venden libros de factura “pirata”, libro “hechizo” cuya oferta se limita a las novelas del corazón, libelos de mentiras y superación, motivacionales, que engañan y distancian a los lectores de los buenos libros. Otra forma de que lleguen los libros a los estudiantes, es a través de sus maestros, los que nunca leen, pero que si se “arreglan” con vendedores de libros sobre temas específicos, de moda, locales o simplemente por negocio. Los malos “profes” obligan las lecturas de títulos que van produciendo entre los alumnos un profundo desaliento, rechazo y animadversión hacia los libros y la lectura en general.
Debo señalar que la convocatoria a nuestra librería ha sido magnífica. La invitación incluye la transportación y el hospedaje en el célebre Hotel Ritz de la calle de Madero, casi esquina con el Zócalo capitalino, por supuesto que se incluyen los alimentos durante la estancia y, hay que reconocerlo, que es un estimulo muy importante, tan distinto y alejado de las expresiones culturales a las que estamos habituados en estos pueblos sureños, decadentes, degradantes, embrutecedoras.
Porque la cultura genera un ánimo de convivencia en paz, porque la lectura lleva a tomar consciencia de la realidad y entonces los lectores –particularmente niños y jóvenes- procuran entender y mejorar el entorno que les rodea, donde viven. Precisamente, sobre este tema, estuve la semana pasada en otro evento cultural de singular importancia. Asistí al Primer Seminario “El Ajedrez como herramienta pedagógica” y antes de despedir esta primera parte de tres -los días que estaré reportando desde el CENART para nuestro periódico El Monitor- quiero resaltar que mi participación en este evento ajedrecístico-pedagógico, respondió al hecho de ser el primer evento de este tipo en México. Sin duda alguna que es una brecha que hemos abierto un grupo como de 500 asistentes.
Organizado por la Fundación Kasparov para Iberoamérica, el Curso-Seminario duró dos días de manera presencial y luego se necesitaran cubrir cinco módulos en línea, para recibir la certificación de la que es la más importante fundación internacional en pro del Ajedrez, como “Maestro para la enseñanza del Ajedrez”.
Baste señalar que los ponentes que encabezaron el Seminario fueron, el GMI Miguel Illescas –en la primera sesión-; mientras que el segundo día, el anfitrión fue el decano Leonxo Garcia. Dos instituciones históricas en el mundo del Ajedrez. Ambos con merecimientos sobrados, uno como Campeón español y líder del equipo que dirigió los programas que alimentaron a la computadora Deep Blue de la IBM en el mítico encuentro en contra de Gari Kasparov y que marcó la primera vez que una maquina derrotaba a un Campeón Mundial. El otro, el bonachón Leontxo, es además de ajedrecista, uno de los periodistas más reputados, pedagogo y cronista del periódico El País, del encuentro que disputan justamente, a un año de distancia, en la revancha, el Campeón defensor Magnus Carlsen y el retador, Viswanathan Anand.
No hay que olvidar que el Ajedrez es un juego que desborda la parte de entretenimiento y penetra en consideraciones artísticas y por la complejidad (se estiman en 10 más 120 ceros el número de combinaciones posibles dentro del tablero) es una ciencia. Pero además,  para la juventud mexicana, la enseñanza del ajedrez representa el desarrollo de la memoria y la concentración, la combatividad y la autocrítica, el pensamiento científico y el razonamiento lógico, la capacidad de cálculo, la planeación y la creatividad. Al jugar al Ajedrez se ejercita la disciplina, el respeto al adversario y la paciencia de los contrincantes. Se desarrollan la tenacidad, el cálculo de riesgos y algo sumamente importante, no común en la enseñanza de otras disciplinas es el cálculo espacial, nacido de la observación a “profundis” de los diferentes escenarios alternativos. No hay que olvidar también que todo jugador de ajedrez no puede vivir sin la praxis de la sangre fría que deriva del juego, ni la atención a varias cosas a la vez, de manera simultánea.
Hay que recordar que el ajedrez, dicen que parte de una leyenda fundacional: la de un Rey tiránico que maltrataba a sus súbditos y que cansado y aburrido (como Murillo Karam, supongo) de la vida exagerada y rutinaria, de un pueblo muerto de miedo, sometido y obediente (como la clase media en México, me imagino), pidió, exigió que alguien le enseñara algún pasatiempo, algo que le distrajese y entretuviera. Entonces, un viajero que pasaba y que se enteró del mal gobierno (como el del PRI de Peña Nieto, concluyo) que asolaba a la población, acudió con el rey y le enseñó el juego del Ajedrez, que entonces se llamaba Chaturanga, pues el mito que platico se originó en la lejana India.
Cuentan que el Rey se fascinó con el juego y que de inmediato empezó a mover las piezas, tratando de ganar el juego moviendo solamente el Rey de su tablero, que en el Ajedrez era con la que el mismo se identificaba. Para su sorpresa, pronto, su monarca quedo acorralado y puesto en Jaque Mate. Agradecido, por la lección y por la enseñanza del juego, el Rey que a partir de entonces se propuso cambiar para bien, porque entendió que sin la ayuda y con el apoyo de las demás piezas del tablero, de la sociedad, recuerden que “solo el pueblo puede salvar al pueblo”, el Monarca Tirano o Real, no puede conseguir nada y termina por perder o perderse. Dicen que como recompensa, el Rey le ofreció al viajante cumplir el deseo que  quisiera, sin límite alguno y dicen, que el viajero entonces le dio otra enseñanza: pidió que “solamente” le dieran una cantidad de granos de trigo equivalente a la suma de los granos duplicados por cada uno de los 64 escaques con que cuenta el tablero del Ajedrez, es decir un grano por el primer cuadro, dos por el segundo, cuatro por el tercero, ocho, 16, 32 y así hasta completar el total de los sesenta y cuatro casillas. Que entonces el Monarca Real ordenó la entrega inmediata de la cantidad solicitada, pensando que el premio requerido era algo sumamente modesto, sin darse cuenta, precipitándose nuevamente, por no saber calcular, pues el total de granos de trigo ascendía a 18, 446 744, 073 709, 551 615 (dieciocho trillones, cuatrocientos cuarenta y seis mil billones, setenta y tres mil millones, quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince granos de trigo) esto es mas de 21 mil veces la cosecha completa de trigo, sembrada en todo el planeta tierra de acuerdo al ciclo 2013-2014. Nuevamente el Rey humildemente ahora, agradeció la paciencia y la enseñanza de su joven amigo y modesto Maestro, al que reconoció así.
Miércoles 12 de noviembre (19:30 horas)
Ha sido una jornada magnífica en la 34FILIJ. Dejaré para una leyenda posterior la descripción de los asistentes a la Feria, los conocimientos adquiridos, las reseñas de las conferencias. Sin duda que eventos de esta naturaleza son de gran ayuda para la industria editorial, para nosotros los libreros, para los niños y jóvenes a quienes estuvo dirigido este evento, pero sobre todo para favorecer a la Lectura.
Asistimos, nosotros la Librería El Areté de Tejupilco, como invitados “becados” al encuentro entre editores y libreros. Fueron dos días de trabajo intenso, de jornadas de 9 de la mañana a 8 de la noche, adecuados para propiciar un diálogo entre vendedores y compradores. Entre las empresas editoriales y las librerías independientes.
Traigo muchas experiencias y conocimientos importantes, recomendaciones y contactos comerciales que serán de gran ayuda para nuestra librería y consecuentemente para Tejupilco y toda la región sur del estado de México donde influye.
Porque hay que decirlo con toda la fuerza de las palabras: Se dice y se sabe que las Librerías, mas que vender libros, son Centros Culturales. Las librerías son recintos para el encuentro entre autores y lectores, oráculos donde encontrar resoluciones a las dudas de cada uno y de todos, son ventanas para asomarse a lo desconocido, puertas para abrir, espacios infantiles, diálogos con la historia, arcanos de poder, valladares contra el oscurantismo, barreras infranqueables, la última línea contra el despotismo de los gobernantes. En Tejupilco, somos más que eso.
Porque nosotros somos la Política Cultural. Encargados de las lecturas que se deben leer, combatientes contra los vicios y corrupción de las mafias magisteriales, de aquellos que han prostituido el oficio de Maestro, metamorfoseado en “profes” corruptos y mañosos. Somos el único eslabón que vincula lectura con cultura y sin embargo enfrentamos a las mafias criminales auspiciadas por el Gobierno municipal que permite, tolera y fomenta la venta de libros que no pagan derechos a los autores, mal editados, peor seleccionados: son los libros “pirata” Los que destruyen los apetitos culturales de la gente, libros que equivalen a la “música enferma”, no veo diferencias entre Carlos Cuauhtemoc Sánchez, el prolijo autor de libros del chantaje y las aspiraciones, con el Komander y sus “ondeados”. Y sin embargo se agarran la plaza pública, se roban la luz, ensucian, enferman a los lectores, engañan, distorsionan el mercado nacional, desalientan, no pagan impuestos ni derechos, ni renta ni nada. Lo denuncié, quedo asentado en la bitácora del evento. Desgraciadamente, como consuelo para los burócratas que se amafian con el comercio informal de la “piratería”, este cáncer se encuentra diseminado en todo el estado de México.

A pesar de ello, Nosotros, la Librería El Areté participamos con gusto, calidez, al grito de Tejupilco “tierra de mujeres hermosas y gallos cumplidores”… ya les seguiré contando estas leyendas…

Thursday, November 06, 2014

AYOTZINAPA

Tras unas vacaciones en el mundo de la fantasía, el regreso al trabajo periodístico representa un esfuerzo que agobia y desanima. El presente es más surrealista que cualquier leyenda conocida. La realidad nacional rebasa todo intento de análisis racional, objetivo, conciso y certero. Nada se entiende, el tiempo regresa rápidamente las manecillas del reloj de la historia.
Como en la “Carta Robada” de Edgar Allan Poe, la respuesta se encuentra a la vista de todos: nadie quiere ver. A unos les llaman “anarquistas”, aparentemente alejados, opuestos a lo que califican de “sociedad civil” y son lo mismo. El nuevo oráculo de Televisa, attaché favorito de Salinas de Gortari escribe, en un libro de reciente publicación, cuyo título funde el surrealismo autóctono con el discurso político atosigante, “Adiós a los Padres”. Dice el de Nexos, “Describa a su papá en una palabra: Un enigma. Describa a su mamá en una palabra: Un abrazo”. Héctor Aguilar Camín (el salinistas más salino, salado) reproduce en el título y en el contexto del nombre, la demencia nacional, el reflejo de México, la síntesis persecutoria: El deseo de matar al Padre, apoderarse de todos sus bienes, incluyendo a su esposa, la Madre que le abraza… amorosamente, incestuosamente.

Semejante monstruosidad, privar de la vida al autor de la nuestra y despojarle de la pareja con la que ayuntó, para reproducirse en los hijos, constituye un enigma y un deseo. Matriz perversa que se consuela con las ganancias obtenidas, la satisfacción del tener, erradicación de la falta, cura de la duda. Existe un problema: la Autoridad del Padre. La que se origina en la naturaleza de la vida, la sabiduría del tiempo, el orden jerárquico de las cosas. Autoridad que no poder, aunque la fuerza este del lado del más fuerte.
Para unos es cuestión de negar la Autoridad, son los “anarquistas”. Para otros es la machaca sobre el estado de derecho, es el clamor de los hermanos parricidas, deseosos de un ordenamiento jurídico que proteja la propiedad antes que a la vida, que castigue las faltas antes que procurar los servicios básicos de la sociedad. Justicia y fuerza pública en vez de autoridad. Estado de Derecho que asegure la convivencia entre los “blanquitos”, la gente “nice”, los hipsters, los wanabes, las clases medias “aspiracionistas”, “juniors”, tecnócratas, los narcos, “el sueño americano”, los que nunca fueron Supermachos. Toda esa masa social que aterrada y sin espíritu ni conciencia social, recula y convoca a la providencia divina.
En México, la desfachatez creyente, salir del closet santurrón, rogar y bendecir abierta y sin vergüenza alguna, arrancó el día que se transmitió el primer Teletón (1997). La fiesta de la caridad del Dios rating. Es el día del perdón, la compasión inducida por gente discapacitada, anormal. Es el Yom Kipur de la “sociedad civil”. La orgia parricida, de los hermanos asesinos, esperando ser perdonados un día a la semana, para seguir usurpando, asesinando, traicionando, los días restantes. Ese mismo año, una élite inauguró en tierras sureñas, el rito anual, con los ojos puestos en el negocio y el despojo. Empezó la migración en semana Santa de los oriundos de Nuevo León, el avance de los nuevos cruzados, adalides de la  sociedad civil que tanto pregonan, que no entienden ni jota: se espantarían.
Es el Surrealismo en el que existe la Normal de Ayotzinapa, pero hay que profundizar más. No se entiende el Surrealismo sin André Bretón, y cuentan quienes saben, que antes del personaje francés, que combatió el orden que llamaba burgués, a través del dadaísmo o negación total, existieron Descartes –“No quiero ni siquiera saber si antes de mí hubo otro hombre.”-; Jeronymus Bosch, cuyo lienzo “El Jardín de las Delicias” es mi acompañante de cabecera desde hace 40 años y antes aún, el sabio al que apodaban “El Oscuro” Heráclito, aquel que afirmara dialécticamente, surrealisticamente, matemáticamente, que “Nadie se baña dos veces en el mismo rio”

Para Bretón, El Surrealismo es "sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral…  El Surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento”
Mas oscuridad es la que rebosa el autor de la palabra “Surrealismo”, pues Guillaume Apollinaire dejó escritas obras que superan, todavía, la carnicería en que esta convertida nuestra nación. Nos hemos horrorizado con la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, el drama, la violencia, la muerte de un jovencito de 15 años, que viajaba a bordo de un autobús que transportaba a un equipo de futbol de tercera división, al chofer que conducía la unidad, una señora que pasaba por la calle, la muerte sanguinaria, demencial de Julio Cesar Mondragón, “El Chilango”...  desollado y sin ojos.
“El Rey ordena por escrito que se ciegue a tal niño... la orden llega al Serrallo y es rápidamente comprendida... Los Eunucos lo conducen hasta el cruel mensajero que les arroja la orden... coge al niño... el rostro hacia arriba, y le sujeta la cabeza con el brazo izquierdo... Luego con una mano le levanta los párpados, con la otra toma el puñal y le saca las pupilas, una después de la otra, enteras, sin dañarlas... Las coloca en su pañuelo y se las lleva al Rey” (Chardin 1686)
En uno de los cuentos de Apollinaire, se narra cómo los cosacos asolaban las estepas gélidas de Rusia y de Polonia, el terror que causaban cuando atacaban algún pueblo, la violencia y el sadismo, el placer que sentían estos bárbaros al violentar bebes recién nacidos y cortarles la cabeza, al llegar al paroxismo orgásmico. El horror surrealista no repara en escalas, es ilimitado. Siempre se acogen al perdón.
Ayotzinapa fue fundada en 1926 y con excepción del periodo de gobierno del General Lázaro Cárdenas, antes por carencias presupuestales y después, a partir de Ávila Camacho, la Normal, ha sido hostilizada por ser calificada como “semillero de movimientos sociales”. Creadas por Moisés Sáenz, entonces Secretario de Educación Pública, ante la urgencia de contar con Maestros que llevaran la “educación al pueblo”, las Normales Rurales se convirtieron en baluartes generadoras de “Héroes” que encabezaron las Misiones Culturales vasconcelistas, muy y a pesar de esa oscura mancha en la historia mexicana, de lo que se llamó vergonzosamente “cristeros”. Las Normales Rurales, con ahínco y convicción, abrazaron los principios de la Educación Socialista, promovida por Lázaro Cárdenas.

A partir de entonces, las Normales Rurales, especialmente la de Ayotzinapa han sido abiertamente acosadas, política, ideológica y presupuestalmente. Baste saber que desde los hechos ocurridos el pasado 26 de septiembre, se ha detenido la entrega de las partidas presupuestales asignadas para la manutención ($49 diarios por estudiante) y tampoco se han pagado las becas escolares.
El surrealismo combina la dieta ínfima asignada a cada estudiante, con el acoso a que han sido sometidos los normalistas desde que en diciembre de 2011 el anterior Gobernador del estado de Guerrero, Zeferino Torreblanca (PRD) intentó reformar la organización de la Normal. Hubo resistencia, los estudiantes se opusieron y dos de ellos cayeron abatidos por disparos a distancia, por la espalda, por fuerzas federales, cuando mantenían cerrada la Autopista del Sol, uno de los monumentos a la corrupción mas onerosos y detestables del México “moderno”
En cambio, el rostro verdadero de los normalistas se puso de manifiesto, el pasado miércoles 29 de octubre, cuando, mientras los papás de los estudiantes desaparecidos, asesinados y heridos por la policía guerrerense, encaraban a Enrique Peña Nieto, un contingente de 46 estudiantes salió de Ayotzinapa, rumbo a la aledaña ciudad de Tixtla, con una misión especial: llevar a los niños y niñas de esta localidad un momento de diversión y esparcimiento, que les permita distenderse, tras vivir de cerca, la tensión social generada por el asesinato y la desaparición forzada de sus compañeros.
Es la labor normal, de la Normal, es el rostro de los estudiantes desaparecidos. Es la razón que explica el surgimiento de guerrillas en México. Es el papel al que fueron orillados estudiantes egresados de la Normal de Ayotzinapa, que como Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas, entendieron que no se puede educar a niños que no tienen para comer, desnutridos, los nadie de Eduardo Galeano, los que valen menos que la bala que los mata… los que en este país convertido en estercolero, de niño quiero ser mayor. Para poder escapar rápido” (El Mundo)
Y todo se revuelve en el México surrealista. Es la captura de la “Pareja Imperial de Iguala” a las dos de la madrugada –cuando ya no se puede gritar ¡paren las prensas!- y cambiar la cabeza principal de los diarios nacionales. Es en día martes, para que quien se encargue de editorializar la noticia sea Televisa, en su programa se media semana, al que hay que llamarle Tercer Legrado. Es la detención de los asesinos, en un domicilio ubicado a tan solo 15 minutos de las instalaciones de la Policía Federal-AFI. Es surrealista que no los localizaran antes, pero es muy realista que como Presidente Municipal, José Luis Abarca entregaba mensualmente 450 mil dólares a estas corporaciones policiacas y judiciales.

Es la relación de la esposa de José Luis Abarca, epígono de Lady Macbeth, pero la de Shakespeare y no las meretrices de los videos de moda. Resulta que María de los Ángeles Pineda, además de ser la Presidente del DIF en Iguala –como todas las cónyuges de todos los gobernantes en México: 2438 municipios, 32 gobiernos estatales y la Presidencia ¿Por qué?- es hija de Salomón Pineda Bermúdez y Leonor Villa Ortuño que tuvieron cinco hijos: Julio Guadalupe, Alberto (el Borrado), Mario (el MP), María de los Ángeles y Salomón (el Salo)
¿Que es más surrealista que Papá y Mamá estén en la cárcel al ser capturados junto con uno de sus hijos, por traficar cocaína y otras drogas a EUA?; hay más, no es suficiente, y se descubre que el “Borrado” y el “MP” fueron asesinados por los hermanos Beltrán Leyva (narcos muy reconocidos, por desgracia), que se separaron del Chapo Guzmán, que edificaron la “República Mariguanera” en la Tierra Caliente (Guerrero-Michoacán-estado de México). La historia, que no tiene nada de magia ni racionalidad sigue, con la detención del hermano sobreviviente, el “Salo”, capturado y liberado por los expedientes judiciales armados “con las patas” por Jorge León, el mismo Subprocurador encargado del legendario “michoacanazo”, cuya mala factura liberó a los 38 Presidentes Municipales detenidos. Es el frente de batalla surrealista que enfrentamos los ciudadanos: lo mismo se informa que nuevamente se ha detenido al "Salo" y resulta que nadie lo encuentra, en ninguna dependencia ni institución; como que el mentado abogado Jorge León colabora en el Gobierno de Guerrero, al menos hasta la defenestración de Ángel Aguirre.
Es surrealista que la “clase gobernante, los que se llaman políticos” están obsesivamente dedicados a echar culpas, a obtener canonjías y prebendas electorales, atentar contra la Autoridad de Andrés Manuel López Obrador. Es surrealista que haya quienes intentan reformar el inmenso pastel de “caca” al que ha llegado el sistema político mexicano. Justamente se llama Kakistocracia a los gobiernos que encabezan los peores de un estado o nación. Acuñado por el politólogo Michelangelo Bovero, derivado de  Kakistos que en griego es el superlativo de kakos. Kakos significa “malo”, y también, “sórdido”, “sucio”, “vil”, “incapaz”, “innoble”, “perverso”, “nocivo”, “funesto” y crasos es lo que significa poder o desgobierno.
La única realidad, de la que hay que asirnos, lo que podría revertir las cosas, el corolario en el que hay que creer, seguir, son las expresiones de descontento y fastidio, las 115 escuelas en paro nacional, la unidad del IPN con la UNAM, la Ibero con el Tec. de Monterrey, hasta la UAEMex. Porque estamos hartos. Hay que aullar, gritar ¡ya basta! Organizarnos como sociedad y tomar el mando, conquistar nosotros, el poder.
O bien, con dulzura inteligente, reencontrarnos con la nobleza y belleza de pasajes como la última noche del Che Guevara, la que pasó en una escuela rural. Ya herido, contempló una frase en la pizarra y dijo a la maestra: “Le falta el acento”. La frase era “Yo sé leer”. Ya derrotado, el guerrillero volvía a otra forma de corregir la realidad… “Yo sé leer”. (Juan Villoro)
El México de las armas teme a quienes enseñan a leer: es nuestro trabajo, nuestra apuesta y misión, destino, son otras personas y circunstancias, es la realidad imaginada pero real. Con la misma determinación y objetivos “Librería El Areté de Tejupilco”
Y se marchó Jorge Saldaña





Thursday, October 30, 2014

MITOS Y LEYENDAS: FE Y RELIGIÓN TEMASCALTEPEC VI

He sido siempre un helenista, por instinto, por temperamento, por naturaleza. Defiendo el pensamiento occidental porque me parece superior a las ideas orientales. Persigo el saber absoluto y, a diferencia de la filosofía del sur asiático y del Asia oriental, el pensamiento en que me he formado, el que nace en la antigua Grecia, predica que este no puede separarse de una cierta totalidad. Debemos saberlo todo, entenderlo todo y vivirlo todo. Debemos viajar por el mundo, conocer paisajes y las clases sociales, las creencias y costumbres de toda la gente.
Llevo casi XXI siglos almacenando el saber enciclopédico de la humanidad. Soy preceptor y heredero de la Sabiduría Mayor, la anterior a Sócrates y luego los que le siguieron, especialmente la de los polímatas Aristóteles, Leonardo da Vinci y agrego a uno poco conocido y por eso más valioso, Baltasar Gracián.
Hace muchos ayeres que me he distanciado de las creencias, de la fe y de los dogmas, del misticismo y la devoción. No comulgo ni con el confucianismo, ni el taoísmo ni con el budismo. China, India, la antigua Persia o Japón son entidades alejadas de nuestra razón, lógica, naturaleza y la naturalidad propia. Tampoco participo en nada de lo que postulan las tres grandes religiones occidentales.
Me acosan, no obstante los fantasmas del altiplano, nuestros Dioses prehispánicos, el panteón del imperio azteca dominante, el de los mayas, la religión olmeca y antes que todos los antes, el de la civilización madre Teotihuacán: porque son mitos, adoptados y adaptados de la riqueza politeísta natural y de sus circunstancias. “Y Tlaloc, Xipe Totec o el Tloque Nahuaque, conviven de manera desigual con Huitzilopochtli, y su hermana la Coyolxauhqui, Coatlicue o Tezcatlipoca”
Me invaden sentimientos de admiración, tanto como desesperación, al conocer el descubrimiento de un monolito maya, mirando al horizonte, a más de 8 mil kilómetros de distancia del sureste mexicano, en una isla llamada de Juan Fernández, frente a las costas de la región andina, justamente en el lugar donde se observó a finales del año 2012, dos acontecimientos celestes: un extraordinario eclipse venusino y 40 días después el 21 de diciembre, un eclipse total de sol.
Y me encontré en Temascaltepec, al hurgar entre vados y riberas, un pequeño cofre que contenía un papiro ajado. Recuerdo que antes de partir, Zacarías, mi vecino, siempre defendió la idea de que en las cañadas de este municipio permanecen escondidos muchos tesoros. El viejo me invitaba a pasar las noches a la intemperie, pues decía que era cuando se podían ver las serpientes de fuego, las señales de por donde había que rascar para extraer el oro y la plata. Creo que no estaba equivocado. Hay muchas leyendas que aseguran que gente de Temascaltepec ha desenterrado riquezas escondidas. No hay que olvidar el origen minero de este pueblo, así como los continuados ataques independentistas y revolucionarios más tarde, contra este baluarte de los conquistadores, primero y de los explotadores, después. La gente originaria ¿cuántas veces esconderían sus fortunas, entre montes y joyas topográficas, antes de perecer sin recuperarlas?
Yo no encontré riquezas monetarias, pero si un manuscrito que lleva el nombre de “Cartas Mexiquenses”. No tan antiguo como los Códices que menciona en su contenido, al hablar de religiones, pero si lo suficientemente extenso para intentar comprender todo y explicar lo demás. Dice, en la página 343: “La fantasía se mezcla con los hallazgos, porque la estructura pétrea encontrada es muy parecida –de por medio esta la erosión del tiempo- a un jaguar idéntico a los labrados en tierras mayas, particularmente de la región de Palenque en Chiapas. También resulta relevante que sea precisamente en ese lugar donde se verán, primero el cruce del planeta Venus, atravesando el círculo solar y tras una cuarentena exacta un eclipse total, la muerte del sol y en el calendario Maya, el fin de los tiempos… Es doblemente sorprendente que el descubrimiento de ese sitio tan alejado de las costas del mar Caribe, se deba al trabajo arqueológico que encontró en la lapida de la tumba del Rey Pakal (603-683 d.c.) señalado este suceso, increíble, considerando la arrogancia que la sociedad moderna tiene respecto a la sabiduría antigua. Cabe señalar que el recinto funerario de Pakal el Grande fue construido por su hijo Balam II, cuyo cuerpo no ha sido encontrado, no obstante que fue un Rey aún más importante que su propio Padre, (se especula que sus restos mortales podrían estar al pie del Jaguar de la Isla del Apocalipsis) a quien dedicó el imponente recinto fúnebre de más de 20 toneladas (descubierto entre 1948-1958) y cuya tapa tiene una serie de dibujos, que la imaginación de muchos los ha relacionado con un viajero espacial, una especie de astronauta metido en una nave voladora.
Mas el entramado de la ficción y la realidad se entremezcla, cuando se descubre que a pesar de los esfuerzos de los religiosos católicos, empeñados en borrar toda evidencia posible de la ciencia y cultura de los Mayas, no pudieron quemar –se calcula que los conquistadores religiosos destruyeron más de 15 mil códigos mayas- cuatro Códigos que aún se conservan: El Código Grolier, el Código de Paris, el Código de Dresden y el Código de Madrid. En ellos se reconoce y se anticipa, específicamente en el de Dresden, que el final de los tiempos concluirá en el año 2012, cuando se observaran dos eclipses, los anticipados de Venus y del Sol, únicamente vistos ambos en un solo sitio que es la Isla de Juan Fernández, la que desde el descubrimiento de la correlación de eventos astronómicos es llamada Isla del Apocalipsis, porque se supone que el 21 de diciembre será el fin del mundo”
La combinación de sabiduría con mitos y leyendas, lleva a concluir que la interpretación fue equivocada y no por ello menos acertada. Para México, el mes de diciembre de 2012 es el fin de los tiempos y el inicio del Apocalipsis. Es el retorno de la bestia, el 666 copeteado, tan temido por los creyentes del profeta de Canaán, aquel que extraviado por años, vino a nuestra escuela peripatética para aprender la sabiduría necesaria, pero que como Luke Skywalker, en su precipitación, marchó sin acabar la formación y por eso, su legado ha deformado al mundo.
Me intriga también la otra gran religión del mundo, la del Islam y su profeta. No porque la considere mejor o mayor que las otras dos grandes religiones occidentales, la cristiana y la judía, sino porque la civilización que representa, es una extensión de nosotros los mayas e incas, los aztecas y chichimecos, olmecas y tarascos, quechuas y totonacos: los mestizos. La cultura mediterránea, es tan occidental como oriental y por eso el mundo árabe y su riqueza filosófica me contagia y apasiona.
Ahora regreso al tiempo presente, para explicar las ideas que he observado de la fe y la religión en el sur mexiquense (es horripilante el gentilicio), digamos mejor en el sur mexicano, a partir de mi viaje más reciente a la capital de la República, a donde acudí al oráculo de Kasparov, con la idea puesta, firme y entusiasta de hacer del Ajedrez –otro producto tan oriental como occidental- una herramienta pedagógica que permita que la gente sureña aprenda a pensar, se acostumbre a pensar, recuerde, quizás, para otros, lo que es el acto del pensamiento.
La experiencia fue muy interesante porque  visitaron este centro profético, embajadores de Uruguay y España, de Argentina y Colombia, pero el que más me llamó la atención, fue el representante de Venezuela, porque el maestro, comenzó su exposición declarando al Comandante Hugo Chávez, como el promotor de la enseñanza del Ajedrez en la hermana república Bolivariana, donde los docentes se preocupan porque su infancia se enseñe a pensar y no a creer, trabajan para que se eduque a los niños y niñas, con herramientas que ayudan al empleo de la lógica y de la razón, que estructuran el orden y la disciplina, la camaradería y la amistad, que enseña a ganar y a perder. El Ajedrez como un medio para pensar bien y mejor y no exclusiva ni necesariamente, para formar jugadores de Ajedrez.
Fueron dos días intensos, de participación activa, a donde me acerqué para hacer del conocimiento de estos iniciados, de la existencia y presencia de un libro escrito por Luis Guillermo Garcia Ruiz, cuyo título es el de “Crear Genios con Estilo”. Nada espectacular, esta obra reúne saberes que se repiten en muchas otras de esta especie. La originalidad importante de este documento, radica, por una parte en el empleo de un método propio y probado (duro y conciso); y que es el libro primero de Ajedrez y Pedagogía, en territorio mexicano, que puede ser usado por todos los docentes mexiquenses que decidan dar un paso adelante, en su compromiso con la nación nuestra.
Mas el punto religioso al que me quiero referir ocurrió durante la noche del día 28 y el amanecer del 29 de octubre. Un estrépito sonoro me levantó de un salto de mi lecho donde descansaba. Acostumbrado a dormir poco, pero bien, a levantarme tempranito al rayar el alba, revisé la hora, aún sobresaltado y el reloj marcaba la medianoche.
De pronto otro estruendo más fuerte aún me puso a pensar en atentados, en terrorismo, pues estamos en el umbral del estallido social en México. Mas despierto, empecé a comprender que lo que me sobresaltó eran cohetes, mucho más tronadores –quizás era el hecho de estallar entre las calles de la ciudad de México- y empecé a hacer conjeturas: mi mente razonadora generó muchos escenarios, mi espíritu analítico caminó por explicaciones posibles, probables y desecho las innecesarias, la imaginación se soltó a buscar historias y mis árboles de alternativas escudriñaron pródigamente, hasta que caí en la cuenta de que estábamos comenzando el día que se venera a San Judas Tadeo. Regresé a la cama, pero ya no pude dormir a “pierna suelta”. Toda la noche prosiguieron los cohetes y estallidos.
Al amanecer, apenas y daban las cinco de la mañana cuando ya estaba en pie. Me calce tenis, vestí short, playera y una sudadera amplia y roída, maltratada de tanto usarla, de mangas desbambadas de tanto subir y bajar. Es un regalo de mi hija Artemia y por eso la sigo usando para hacer ejercicio. Me siento abrazado por ella y me gusta.
Salí y me dirigí a la Alameda Central, que está a dos cuadras de la Posada donde paré a restaurarme del viaje. Hice mis prácticas matinales, trotar con el frio sabroso del otoño, en la capital de todos los méxicos que existen, es fascinante. Me acerqué despacio a la esquina de las avenidas Reforma e Hidalgo, al punto donde se encuentra el templo de San Hipólito, el consagrado al culto del que llamaban “hermano de Jesús”, al que muchos solo mencionan como Tadeo y otros  Judas Santiago, pero que la mayoría conoció como el apóstol Judas Tadeo, para diferenciarlo del Iscariote.
No me mueve ninguna fibra sentimental ni emocional, el culto a este ícono religioso. Pero quedé conmovido, profundamente de ver a mi gente, a mis hermanos mexicanos, fanatizados por la devoción inexplicable. Dicen que es el apóstol de las causas imposibles, pero yo solo vi miseria. Vi gente que cargan estatuas de tamaño real, se cubren con el manto verde, duerme en el suelo y forma largas filas, solo para entrar al templo. Observé ignorancia y miedo, mucho miedo. Donde volteas solo se mira pobreza y pereza.
Esta gente no piensa, solo cree. Esta gente no razona, solo obedece. Los cuerpos escuálidos, la ropa de muy mala calidad, la piel morena, la indumentaria extravagante. Son estampas de un síntoma muy preocupante. Son votos electorales, son el sostén de un despotismo que se cimenta en la ignorancia y el miedo. A pesar de todo, esa gente tenía motivos para bailar y embriagarse. Porque había redovas y acordeones, trompetas y trombones, bandas y mariachis. Pero también había puestos donde vendían estatuas de San Juditas –así les dicen los nakos wee- al grito de llevelóoo llévelo… Me detuve y pregunte por una figura de unos cuarenta centímetros “a treinta y cinco patrón” es de resina, agregó. Volví a preguntar ¿está hecho en China?… “se lo dejo en $30… si, son chinos”… y fue honesto el comerciante que vendía escapularios, rosarios, imágenes, llaveros, estampas y todo lo necesario para sentirse protegido, abrazado por San Judas Tadeo.
En Temascaltepec la devoción está depositada en El Señor del Perdón. No me considero capaz de decir nada más. Siempre he visto que la gente de la cabecera municipal adora a este Jesucristo con cariño. Me impresionó la primera vez que estuve presente en temporada de fiestas, pues pude constatar que “las fiestas al norte son profundas, místicas, sufridas, abnegadas, frías y dolorosas. Las fiestas en el sur comienzan el viernes de Carnaval, simultáneamente que en Rio de Janeiro, donde las mulatas hermosas se sacuden al el ritmo de la samba, al compás de otros carnavales famosos en el mundo: Venecia y las mascaradas, Nueva Orleans y el jazz, Veracruz y la mesa que más aplauda…”: El norte es Temascaltepec y el sur se llama Tejupilco.

Me hice amigo del Sacerdote Abelardo y aunque nunca he participado en las ceremonias religiosas, es indudable -me impresiona- que la procesión del silencio, que se lleva a cabo cada día 7 de enero, reúne un gran valor espiritual. La cabecera del Municipio de Temascaltepec gira en derredor de la Iglesia del Señor del Perdón y seria cuestión de estudiar antropológicamente, etnográficamente, con filosofía y sentido común, las diferencias con los ritos que he presenciado esta semana y cito a un amigo que ya no está entre nosotros, se llama Polibio de Arcadia, quien dice “Es el que garantiza la libertad del pensamiento a la vez que la solidaridad ciudadana, la grandeza de los individuos y la humildad obligada de los grupos; mientras que el sistema publicitario engrandece la mediocridad, rebaja la excelencia, destruye el grupo y aumenta la masa. Esto representa el triunfo del mercado, no el de los hombres libres” Es sincretismo, es fusión y corrupción: es claro who is who. 

Wednesday, October 22, 2014

MITOS Y LEYENDAS: CULTURA Y EDUCACIÓN TEMASCALTEPEC V

La quiebra de 1994 me desfondó, pero no acabó conmigo, ni con mis sueños e ilusiones sureñas. Nunca antes se había visto que de golpe se devaluara nuestra moneda y que los bancos elevaran las tasas de interés de manera salvaje, quebrando algo más que las economías familiares, las esperanzas, expectativas, los sueños de tantos millones de mexicanos. Recuerdo como nos cobijábamos comerciantes y agricultores de Temascaltepec, el aliento era indispensable para nosotros, los peor afectados por esta decisión deliberada (Córdova Montoya), “fríamente calculada” (Ernesto Zedillo), calculada, “típica” (PRI) y por eso, torpemente inesperada por la ciudadanía.
Debí anticiparla, fallé como Economista, porque estos ciclos de ruina y acaparamiento se repiten y suceden en todos los países llamados capitalistas, en donde impera la ganancia monetaria y si es a expensas de otros, mejor. Fue un robo, un asalto financiero. En mi caso, por ejemplo, los abonos a un crédito hipotecario pasaron de 2 mil a 20 mil pesos y las “letras” por un auto nuevo escalaron de $1,500 a $9,500, por el efecto combinado de la devaluación, los intereses y las condiciones de usura, escritas en letra chiquita, en los contratos firmados sin mirarlos. De cualquier manera, el propósito de la ruina decidida por los grupos de poder en México, el arrebato entre Carlos Salinas de Gortari en contra del candidato que él no puso ni dispuso, Ernesto Zedillo, tenía como padrino y promotor el gobierno yanqui de los USA, que necesitaba miles, millones de compatriotas como peones de trabajo, para hacer los trabajos que ya “ni los negros quieren hacer”, como mano de obra migrante con un doble propósito: enviar remesas de dólares indispensables para poder comerciar en el marco del Tratado de Libre Comercio, firmado a principios de ese año de 1994; y por otra parte –más importante aún- dar inicio a la enajenación de la sociedad mexicana, de la gente, por los valores gringos repulsivos: comida de plástico pintado, música monocorde de letras idiotas, la enajenante y alienante fe religiosa, los dogmas y creencias fanatizantes, indispensables para acceder al perdón celestial, para estar en libertad de cometer cuanto robo, traición o crímenes terrenales, se ejecuten con tal de hacer dinero y gastar dinero. No para el ahorro, sino para el lujo y la ostentación.
El crack monetario me “pego” pero no me rindió. Estaban todas las cosas, los autos, casas, y tenía a mi familia y mis talentos personales. Por allí no me perdí. Lo que a mí me desánimo (en el sentido de arrebatarme el alma) en Temascaltepec, me perdió, lo que me “mató”, fue la pobreza cultural y la mala, nula educación. Pero iré por partes.
He reconocido en Mitos y Leyendas anteriores, que el hallazgo que me maravilló al venir a vivir al sur del estado de México, fue darme cuenta que no sabía hacer nada. Y esta muestra de honestidad personal, primera vez que la hago pública, además, se refiere a mi falta de experiencia en cosas de la vida, especialmente –aunque no solamente- en la vida campirana. Nunca había vivido en un medio rural y me daba cuenta que la gente tenía valores diferentes a los círculos familiares y sociales con los que convivía en la Ciudad de México. Mis amigos de Los Timbres, Jesús del Monte o San Pedro Tenayac, sin duda son gente mucho más valiosa –por sus virtudes- que mis parientes o amistades citadinas.
Pero esas lagunas ¡que va océanos! de ignorancia, en asuntos tan elementales como identificar una ortiga de una buganvilia, preparar mezcla para enjarres o mezcla de cemento para pisos, usar un machete, podar una flor, beneficiar el café, desde que aún son bayas en los cafetos, el corte, secado, molido, aireado, cribarlo y luego tostarlo y molerlo, eran retos apasionantes. Por fin me enfrentaba a conocimientos que no estaban en mi biblioteca. Y me aboqué con determinación, a aprender-haciendo. Es mi método, solo puedo incorporar conocimientos en mi cabeza, cuando, por ejemplo, yo mismo cortaba o desgranaba las mazorcas, bajaba cargando bultos de maíz a la casa de Don Panchito, en el barrio de San Francisco, quien molía el grano para después revolverlo con el concentrado alimenticio y preparar el alimento, para las decenas de marranos que engordábamos en el rancho.
No, definitivamente, esas limitaciones personales no fueron nunca un problema. No lo son aún, porque si algo me diferencia precisamente de la población nativa, es la facultad para observar, aprender y cambiar. Aquí no sucede nada de esto. Es lo que mata la vida: el conservadurismo, las resistencias, la repetición. La gente no sabe pensar, no está acostumbrada a usar la cabeza. No entienden de lógica, las matemáticas no existen en los programas educativos, y consecuentemente no relacionan, asocian, comparan. Nada
Además, la desinformación que se padece en la región, desde hace muchos ayeres, entonces era peor. Sin periódicos, ni noticias, apenas con un par de canales de televisión, sin radio, es increíble, pero este medio de comunicación, que es tan familiar en el DF, tan útil como se comprobó en tragedias como las del terremoto de 1985, tan variado y entretenido, no se escucha en el sur del estado de México.
Tampoco había teléfono en 1989. Bueno, en realidad si existía el servicio, pero era atorrante, una desesperación pavorosa. Resulta que al llegar a la casa del rancho, lo que primero nos llamó la atención era un viejo teléfono desconocido por su tamaño, cuadrado, negro, pesado y con una manivela en el centro, en lugar del disco clásico de números que giran. Un día, mis hijas jugaban con el aparato telefónico y de repente me avisaron que por el auricular se escuchaba una voz que preguntaba ¿A dónde quieren hablar? Así conocí a Panchita y a Cristy, las operadoras del servicio que solo funcionaba por unas horas, se transmitía por impulsos electromagnéticos y había que esperar a que ellas contactaran el número deseado y esperar el aviso para entablar la comunicación. ¡Increíble! ¿No lo creen? Seguramente no, pero así era la vida, hace poco más de dos décadas. No había teléfonos celulares, ni fax, escáneres, email, iPad, fotocopias, whats app, sin chat. Nada
Era espantoso tratar de hablar por teléfono. “Pa’ mis pulgas”, intolerable porque había que pedir las cosas “por favor”, saludar y decir “buenos días”… todo un ritual que tuve que aprender y cumplir, pues de lo contrario no había poder que hiciera que este par de buenas vecinas (del Cerro Pelón y del Fortín) atendieran mis necesidades de comunicación a distancia.
Pero la gente tampoco leía y entonces, las charlas eran repetidas y redundantes: ¿cree que lloverá? y las preguntas del clima eran tema obligado, a veces, algunos chismes de la gente que descuidaba su vida personal y los asuntos relativos al estado de las siembras o de las cosechas, que siempre eran lo mismo. La gente no opina, no habla, si acaso repite algunos consejos, recuerdos recurrentes. No saben de tecnología o de ciencia, de política ni de historia, de arte, de museos. Nada.
Como no soy religioso, entonces tampoco sabía, ni me enteraba (ni me interesa) de los ritos y anuncios eclesiásticos. Como no soy creyente, poco se acercaban los emisarios de la llamada Mayordomía, la consagración de fieles que organiza el año católico en Temascaltepec. Tampoco venían los miembros de otras “sectas”. En la cabecera municipal de Temascaltepec, la religión destruye los encantos de la vida, convierte –a la vida- imaginaria, anunciada, son circunloquios aburridos, castrantes, nefastos, opuestos a toda idea de la felicidad, basada en la amistad, en las virtudes propias de la belleza, de la inteligencia, de la sabiduría.
Esa es la diferencia que hay que señalar y subrayar para entender Temascaltepec y adaptarse: que la educación en estos pueblos está construida sobre dogmas y no existen facultades para tratar epistemológicamente una idea distinta, ni se hacen esfuerzos gnoseológicos para comenzar un porvenir mejor. No hay filosofía, ni ganas de pensar. Allí es donde radica la enorme diferencia y superioridad de la gente, que como nosotros –pienso en Mike, Adolfo, el Dr. Müller- fuimos educados en otras latitudes, bajo otros esquemas y por otros Maestros. Actualmente, hay que decirlo con todas las letras, los asuntos de la religión están peor. No se diga en el reino vecino de Tejupilco, donde el fanatismo religioso y sectario alcanza proporciones delirantes (Cristo me ama, el Señor es mi Dios…) enfermas y peligrosas.
Pero antes de hablar de la educación que recibíamos hace siglos en el ombligo de la luna, en Mixitli, quiero decir que he sido testigo y actor de la educación en Temascaltepec. Como en todos lados, mis hijas conocieron buenos, regulares y malos Maestros. Destaco a una de nombre Cristy, que cuidó de dos de mis hijas, de Artemia y de Cristiana. La Maestra de primaria, emprendió un programa original e importante dedicado a localizar, elegir y desarrollar aquellos alumnos con mayores facultades intelectuales. Se llamó Grupo CAS (capacidades y aptitudes sobresalientes) y solo duro un año calendario. Comenzaba el empoderamiento del gremio magisterial –además la Maestra Cristy es originaria de Tejupilco- y las envidias y celos y cuchichearon, hasta desaparecer este esfuerzo muy importante porque reunía dos veces a la semana, por unas horas, a los mejores alumnos de 4° y 5° grados.
Porque la educación en la década de los años 90’s, en el estado de México, dejó de ser un esfuerzo intelectual, de imaginación, estudio e inteligencia, para convertirse en un modelo de adiestramiento para la obediencia y el silencio. En eso han acabado los “profes y profas”, mejor pagaos, pero sin el respeto ni reconocimiento que acumularon a lo largo de medio siglo: hoy son burdos y vulgares burócratas chambistas.
El modelo educativo que sufrieron mis hijas –igual y como lo padecen todos los estudiantes inscritos, en las instituciones educativas de todos los niveles escolares en el sur del edo. Mex.- está diseñado para mantener cautivos a los estudiantes, obligarlos a obedecer, enseñarlos a aprender lo mínimo y a obtener buenas calificaciones cumpliendo con la “escala”, que es una kafkiana medición del aprendizaje, de cuadernos cosidos, tal o cual color, desfiles obligados en días feriados, manzanita al maestro. Es criminal el asesinato de los espíritus infantiles. Es un golpe de estado en contra de las almas estudiantiles. Es la Mala Educación mexiquense. Es la dinamitación de las Acrópolis juveniles por estos desalmados mentores, que al paso del tiempo se han empoderado y vuelto crueles y corruptos. Nada es más salvaje, pasa sin ser visto, es tolerado, incluso  aplaudido, a fuerza de repeticiones, forzamientos y ceremonias cursis y ridículas, que la Mala Educación impartida por el gremio magisterial: corrupto de manera escandalosa, chillón y sensible por costumbre –no generalice, es la monserga repetida- ambicioso y carente de escrúpulos.
Escribia a principios del año 1995 “Hay que imaginar: asistir a una función de teatro y ver el escenario en condiciones deplorables, la iluminación deficiente, las butacas sucias, rotas; la música desafinada, el telón desgarrado y parchado, los actores olvidando sus diálogos, con pausas y silencios. La entrada, por supuesto gratuita, no justifica el lamentable espectáculo. Sin embargo imaginemos a un público que aplaude y comenta entre sí: que buena obra de teatro estamos viendo…
No se practica deporte, las escuelas se constriñen al plan de estudios de manera rigurosa, la gente no sale del pueblo para conocer otros lugares. Es inaudito que las pocas clases de geografía o de historia se restrinjan al estado de México y específicamente a la región sureña. Como si el resto del mundo no existiera, ni otras ideas, alimentos, formas y modos de producción.
¡Bueno! hoy es peor. Todo está peor y por eso, solo por eso pasan las cosas que vemos y nos llenan de horror. Sobrevivimos en un Narco-Estado que corrompe todo lo que toca y que en connivencia con la gente más desalmada de la escala bestial, asesina a estudiantes libres, como los de la Normal de Ayotzinapa Guerrero. En cambio, los estudiantes de la Normal de Tejupilco o de los planteles de la UAEMex en Temascaltepec, se caracterizan por padecer  de represión por sus “profes”,  amenazas y el chantaje diario.
Recuerdo que el primer “ciber” que existió en Temascaltepec, lo instalé frente a la tienda del “Menudeo del Norte”… el comercio emblemático que distinguió a este poblado mientras quise y pude y aguanté. Funcionaba marcando un número telefónico para acceder el internet. Antes, abrí y operé con gusto,  un restorancito que se llamaba “El Refugio del Nuevo Temas”. Porque era urgente encontrarme con gente con quien platicar, jugar domino, al ajedrez, hacer círculos de lectura, bailar ballet, jazz, escuchar las rolas de Joaquín Sabina y juntos visitar los grandes museos de la Ciudad de México, las zonas arqueológicas connotadas y conversar, hacer de la palabra la vida y de la tertulia el medio para crecer y prosperar, ser felices.
Hice todo, batallé, trabajé, invité. Un día, a principios de 1992, el Virrey en turno de Temascaltepec, me pidió que me integrara a un rescate por la unidad de la UAEMex, que impartía la carrera de Veterinaria y que estaban por desaparecerla y llevarla a otro lado. Se trataba de un Patronato que promovería los estudios, que opinaría y, en mi caso, buscaría que a través de relaciones personales, se dotara de una buena biblioteca a la unidad. Nada se pudo hacer, pues el grupo estudiantil que pedía “teta” no quería, ningún tipo de intervención en los asuntos interiores del plantel. Ese grupo tenía planeado apoderarse de la institución educativa y lucrar con sus presupuestos y el menguado prestigio que mantiene lo que no es, ni universidad, ni autónoma, ni es del estado de México. El Chino, Cardozo, el Doctor, el actual Director, son los mismos que se han anquilosado en la escuela desde hace veinte años, con resultados nefastos, porque administran los diferentes planteles con que cuenta en la actualidad la unidad de la UAEM, con fines muy claramente definidos de apoyo al Gobernador del estado, al PRI y contrarios a cualquier expresión opuesta a la Dictadura del Peñejo.
Ahora que me he podido liberar de los atavismos comerciales que me ataron tantos años a Temascaltepec, puedo disfrutar y ver que mis potencias estuvieron congeladas tantos años, en el surtimiento y abasto de los alimentos necesarios para el cuerpo de los habitantes de este municipio. Actualmente dedicado al comercio de alimentos, pero de otra especie y naturaleza, los bocados para el alma humana, son los libros, mi pasión y destino, puedo ver y entender con mayor claridad mi historia y la de esta región que se encuentran íntimamente entrelazadas.
Porque en cuanto llegué, cambié ritmos y costumbres. Me recuerdo en un día de Semana Santa, trabajando mientras sentía miradas encima de mí, hasta que el peón me comentó “la gente” veían mal que se trabajara en la Semana mayor para los católicos. Y de cómo al comenzar a mercar en la tienda del “Menudeo del Norte”, dejé de cerrar para comer, costumbre arraigada entre los empleados, igualmente que cerrar temprano, los días sábados y domingos.
Pero me enfrenté a un pueblo que no te ayuda en nada. Cuando necesité una niñera que cuidara a mis hijas pequeñitas, la gente de Temascaltepec (la de la cabecera claro…) no trabaja, porque llevan los apellidos de prosapia en la población. Y las que no son parte de la rancia aristocracia local, tampoco trabajan, porque ¡que van a decir!
Debía pagar sueldos muy elevados para contar –a lo largo de casi 15 años- con una media docena de empleadas y trabajadores –¡cuando más!-,  a pesar de que el empleo incluía  bañar, educar, alimentar y pagar semanalmente y siempre de manera puntual. La típica casa-comida y sustento- a no menos de una centena de jóvenes de toda la región.
Me cuenta mi amigo “el Español” que antes, mucho antes que nosotros, el con su familia intentó abrir una discoteca juvenil, para diversión, como negocio, en un lugar muy conocido y a la vista de toda la gente. Buenas personas, la discoteca era un intento por cambiar los paradigmas retrógrados y ñoños de Temascaltepec. Me cuenta que el día de la inauguración, se pararon enfrente de la discoteca una docena de mujeres vestidas con chal negro, a rezar el “rosario” en señal de desaprobación.
En mi caso personal, que provengo de un mundo universal y sumamente informado, aquella vida fue un martirio que acabó con mi paciencia y felicidad. Qué lástima que Paul se murió inesperadamente y no pudimos constituir el Club que tanto platicamos. Una suerte de Pub inglés donde beber, conversar y pasar el tiempo, hacer negocios y disfrutar la vida. Que malo que Mike se casara con una mujer que le cortó… las alitas y dejo de ser mí amigo. Qué pena que la soledad individualista que caracteriza la vida en Temascaltepec me llevara al exceso en el consumo del alcohol. Pero ¡qué coño,  si no hay otra cosa que hacer ¡!!
Fue increíble que durante años, me  levanté  solo, para hacer mis practicas de  atletismo y jogging que hacía en Los Viveros o en Chapultepec, mientras viví en el DF y ahora, en estos parajes de belleza inmensamente superior. Nunca… óiganme bien, no hubo un solo día que encontrara a otra persona con quien saludarme al menos. Mejor cometí la impertinencia de hacerme socio del Club Sport City en 1995 (el primero y original en Plaza Eureka), viajar un par de veces a la semana, subirme a unas bicicletas fijas, ver unas buenas “nalgas” y usar la tecnología de punta, nadar en una alberca de agua calientita y darme un vaporazo, pues en Temascaltepec, nadie te acompaña, ni convive con Otros. La gente “mochila” “persignada” y “mandilona” o está en su casa o metidos en la iglesia.

Mejor y venga un recuerdo en este día, al reflexionar sobre la educación, a la memoria de María Teresa Landa, quien fue, no solo mi Maestra de Historia en la Preparatoria 1 de la UNAM, sino la inspiradora de la libertad y la independencia que me caracteriza, de mi gusto por la historia. Maestra de Octavio Paz y de Jacobo Zabludovsky, la Maestra Landa fue la primera Miss México, fue la última acusada juzgada por un tribunal popular y público, pues le metió seis balazos a su esposo, con quien casó a pesar de que él era casado y Padre de dos hijos: y fue absuelta. A la Maestra Teresa, su Padre la quiso obligar a ingresar a un Monasterio y ella se negó, estudió en la Normal de Maestros y en Odontología en la UNAM. Son los Maestros indispensables, para qué México regrese a la realidad feliz.

Wednesday, October 15, 2014

MITOS Y LEYENDAS IV: CONOCER LA TIERRA CALIENTE

La primera extravagancia sureña que cometí, fue ir a conocer Cd. Altamirano. Aún no me había mudado a Temascaltepec, hablo del siglo pasado, que pueden ser tantos ayeres como memorias anidan en cada uno de nosotros. Decidido a conquistar este fortín, pasé la Navidad en compañía de mi familia, en el año 88 de la década inolvidable. Me intrigaba sobremanera aquella tierra de donde era originaria mi cuarta esposa. A ella, la conocí como mi secretaria y así pasaron las cosas, así nos reunió el destino nacido de Artemia, mi primera hija.
Curtido en los laberínticos encuadres de los 64 días y noches -ante todo soy un ajedrecista- soñaba con extensiones desconocidas, con bulas y bulos, y, en mis pesadillas, me veía rodeado de las “tres hermanas fatídicas”, quienes entre conjuros y hechizos, sus ritos me decían “no eres de Temascaltepec… Temascaltepec es tuyo…” con la advertencia final… “pero no serás Rey, porque dudas tanto como Hamlet y más que él”
Siempre soñando, la pesadilla que mas me acosaba era la profecía de la bruja de Macbeth, quien sentenciaba que origen es destino. Entre pócimas mágicas con ojos de sapo, patas de iguana, esparadrapos sangrantes, laloyos y tacos de chivo, Seyton, la más horripilante de las brujas me recordó que “La no renunciación a mi primogenitura triple, por ser el primer hijo de mis padres y el primer hijo-nieto de mis abuelos paternos y maternos simultáneamente, no era asunto menor. Fue una guerra perdida de antemano, revolví el principio con el fin y los medios. Intenté defender a otro que no era yo y asumir blasones genéricos en un asunto muy particular. Confundí el todo con las partes y traté mi caso personal como símbolo universal: creyendo salvarme, cargue tanto, tanto tiempo con biografías ajenas. Grave error” Y cantando desafinadamente, entre brincos descompuestos, trepando y bajando de sus escobas voladoras, Seyton, junto a Morgana y Hécate, las Brujas repulsivas agregaron dentro de mi delirio onírico: “Serás Rey, pero no serás Rey”.
Pero como todos aquellos fantasmas eran sueños y nada más –eso creía- por eso, aquella Navidad, en compañía de Artemia y su Madre viajamos a conocer la tierra del nunca jamás, de mis pesadillas. Fui a Cd. Altamirano, de donde nunca había escuchado nada antes de entonces, y acaso y como chiste malo pero sonoro, recuerdo Pungarabato y quizás también Apatzingán. De Guerrero solo conocía Iguala, Chilpancingo, tierra colorada y Acapulco. También había estado en Zihuatanejo pero como llegué en avión y me hospedé en el Hotel Camino Real, esos viajes como que no cuentan como viajes… (recuerdo que fue exactamente el 13 de junio de 1982, porque llegandito me fui al bar, a ver el juego inaugural del Mundial de Futbol de España, que perdió la maradoniana selección de Argentina 0-1, frente al equipo representativo de Bélgica) Así es que el viaje a la tierra que tanto fascinaba a mi joven pareja, era un enigma cifrado en las pesadillas que noche con noche me atormentaban, a punto de volverse realidad. Era una expedición obligada.
Porque el mes de septiembre de los dos años previos, la que después supe les llaman “calentonas” –y vaya que hacen honor al adjetivo que es gentilicio- mi ex, entraba en convulsiones frenéticas, porque era temporada de “fiestas” y tomaba vacaciones o sin permiso laboral, no dejaba de ir a su “tierra”. Me hablaba de las cuijas, de los nanches, el pollo colorado, de almendros y maíz, de las tortillas y de la risa, de la Abuela (el real y verdadero motivo de sus viajes histéricos), y del abuelo, del viejito más viejo que Matusalén, encorvado, enjuto, tiznado pero bondadoso. Hombre generoso, tolerante, pacifico, superviviente en una región donde pocos traspasan la juventud, por la muerte.
Desde entonces, la región del Balsas ya era un centro expulsor de mano de obra, porque la tierra y el clima no daban más que para cosechas temporaleras o para alquilarse con las compañías gringas, las meloneras que empezaban a instalarse, bien avisados de los cultivos non santos que a escondidas, muchos comenzaban a sembrar, en colusión con las policías, siempre de común acuerdo con las autoridades. Por eso, este viejito de mirada noble, cuando lo conocí me dio a cambio, eran sus ojos, todo el saber que necesitaba conocer para entender, esa que ahora ya sabía, llaman, La Tierra Caliente.
Hoy que leo en Wikipedia que la Tierra Caliente se forma por un total de 31 municipios (17 de Michoacán, 9 de Guerrero y 5 del estado de México, entre ellos el vecino reino de Tejupilco), apenas me “cae el veinte de ese día”. Nunca olvidaré aquella primera visión que me descompuso, el de la mujer parecida a Chavela Vargas,  apoltronada en una cama plana, quejosa, de voz rasposa y mirar inquisitivo, de ojos sin fondo y dueña de todos los que la rodeaban. Me di cuenta que ni más gentil saludo, conmovió ninguna de las fibras sentimentales de bestia curtida en el poder y el chantaje. Fea, bigotona, eran los Pineda, así se apellidaban todos los que se le acercaban a la matrona. Era la Abuela, nada dulce y si con malos modos y educación. Tal parece que en toda esa región, los apellidos paternos no existen, la familia se adapta al proverbio hebreo del “hijo de mi hija mi nieto, hijo de mi hijo ¿Quién sabe?, las mujeres mandan y los hombres matan.
Pedí una cerveza y del fondo de una casucha de teja y madera, de carrizos, de rastrojo,  se escucho una voz tajante que dijo “en mi casa no se consumen cervezas”. Era la Dulce Poly Abuelita. Pero lo que esta dominatrix no sabía, era que mi historia personal provenía de una mujer muy parecida, con otros modos pero idénticos fines. “pues yo si tomo cerveza”… dije… y  la Bruja ordenó que me dieran una cerveza… al tiempo… maldita la vieja.
Hasta entonces comprendí que Temascaltepec, mi nuevo feudo se encontraba a dos horas de Cd. Altamirano, que es la misma distancia de Temascaltepec a Cd. De México: son 144 kilómetros a la Tierra Caliente y 135 kilómetros a la Capital de la República. Empecé a percibir que  el destino al que me había traído mi propia voluntad, estaba más allá de lo racional, de las casualidades o de las circunstancias. Esa noche en la Tierra Caliente, la pasé muy enfermo, pues acepté tomar “leche pura” que me ofrecieron tantas mujeres y señoras, gordas, flacas, todas de huaraches, todas feas de día, increíblemente atractivas, seductoras, apetecibles de noche. Porque en la Tierra Caliente, la gente vive de noche.
¡Me purgaron con la leche y me dio una diarrea de espanto! Esa primera noche la pasé en cama con retorcijones y “córrele que te alcanzo” a baños insalubres, al aire libre, toda una experiencia religiosa, sin duda alguna. Todavía hubo más. Al estar recostado me fije que colgaban de los techos una mantas delgadas, como unos cielos rasos, amarrados en las esquinas, un detalle que al inquirir la razón me causó más sobresaltos (más idas al baño), pues los telares colgantes estaban para evitar que cayeran alacranes y otros bichos sobre la gente que duerme en catres de madera, cuyo lecho está fabricado de cuerdas de yute o de ixtle amarrado. Y es que el calor no requiere de sabanas ni de cobijas. Solo de suerte para que no te caiga encima una alimaña ponzoñosa.
Al día siguiente, conocí a los demás familiares de mi ex brujer (macbethiana) y la estampa siempre era muy parecida. Gente buena con mujeres dominantes, jovencitas bellas que miran con interés apasionado, casas rústicas, animales sueltos, puercos, vacas, gallinas y pollos y sol, un sol atorrante que me hizo entender el chiste del insecticida aquel, donde un hombre echado en una hamaca le grita a la mujer “vieja dame el suero anti alacrán” ¿ya te pico uno, viejo?... No, pero ahí viene…” Es tanto el calor que no hay otra cosa que estar bajo sombra, recostado. Es muy difícil hacer algo diferente, porque el calor se mete en todas partes, taladra, consume, agota. No es el sol de Acapulco que dora la epidermis. Es un sol que quema la piel, la pone color del canela al azabache y ataranta el espíritu. Ese día, Artemia, mi hija hizo un berrinche y le solté una nalgada: “en mi casa nadie le pega a mis nietos” exclamó la Bruja Mayor… “A mis hijos yo los educo como yo quiero” Exclamé. Vámonos ordené.
Ya no pude conocer las noches calentanas de mujeres bellas, emperifolladas –se colocan “diamantes” en los dientes- de puestos que venden pozole y tamales, tacos y el famoso pollo en rojo (luego supe que desecan las aves al sol que las abraza y abrasa y le da un rico sabor, acompañados por enchiladas) de caminar pausado y tertulias animadas.
Disfruté estas noches, años después, cuando nos avisaron que había muerto la Abuela. Regresé “solo con mi pareja” en mi Camioneta Lobo nuevecita del año, para ver que no resucitara esta Bruja que tanto influyó en nuestras vidas a través de la nieta, “La Cándida Eréndira y su Malvada Abuela” Allí presencié el rito de la muerte, las rezanderas y las lloronas, la soledad sepulcral de la familia, las velas e inciensos, las flores y el ataúd. Impresionante. Solo he vuelto allá una vez más, cuando me hice “gallero”.
En la Tierra Caliente la gente está acostumbrada a ver partir las familias. Es gente que camina, se va y regresa. El arraigo lo llevan en el corazón, porque en la cabeza gobiernan los impulsos, las pasiones incestuosas, el amor desmedido a la Madre, la rivalidad con el Padre, al que frecuentemente desconocen, no reconocen, no conocen. Allí están los genes de la Tierra Infernal en que se han convertido los placeres sureños. Las mujeres son seres ávidos de poder, así fueron educadas; ambiciosas desmedidas, así aprendieron la vida; crueles y traicioneras, así vieron pasar los días, sufrieron, sintieron, hasta destruir su capacidad sensible.
Cuentan que en esa región, toda “muschscha” que se entregaba a los efluvios de eros y quedando o no embarazada, si se conocía que practicaba el sexo sin estar casada, se “iba con el novio” o la dejaban abandonada, era enviada a los burdeles de Cd. Altamirano. No se perdonaba la incontinencia ni la intemperancia, de las fogosas y hermosas mujeres “calentonas” Son ejemplos de esto que escribo la Senadora (PRD)  Vianey Mendoza, pero es estrella de la farándula mediática temporal, la Lady Macbeth de la Tierra Caliente, María de los Ángeles Pineda, la esposa del igualteca José Luis Abarca, ambos prófugos de la justicia, buscados por la desaparición de 43 jóvenes estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.
A su vez, preclaros exponentes del género masculino en la región calentana, son, el Presidente Municipal con Licencia, José Luis Abarca, quien preparaba el relevo en el cargo a la esposa “muerta de envidia” y también el Gobernador Ángel Heladio Aguirre, quienes corresponden a la perfección con el modelo de los hijos “de Mamá” calentana: asesinos pero bonitos, malos y malditos.
Hace cosa de 20 años, publicaba la revista PROCESO (869) “En Guerrero hay Comisión de Derechos Humanos pero no derechos”, sobre secuestros y tiroteos, hablaba de Tecpan de Galeana, Chichihualco, ataques a las radiodifusoras XEKJ, Radio Lobo, Estéreo Mexicana y Radiorama. Asesinatos en la región de la montaña,  de poblados arrasados –Los Hoyos y la Palmada en Tlacotepec- otros en Tololoapan, el pretexto es el combate contra la droga “tirotearon puertas y ventanas, casas y chozas”…al tiempo que el Coordinador de Policía en Acapulco reconocía que hay “abusos de algunos miembros de las corporaciones policiacas contra la ciudadanía… pero hay que tomar en cuenta a los sacrificados caídos en cumplimiento de su deber”
Dos décadas después, el bestialismo que recorre nuestro país, se difunde en México y en el mundo: 43 desaparecidos, fosas con decenas de cadáveres que “no son los de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa” hiela la sangre el relato de Carmelo -uno de los jóvenes de la Normal guerrerense que salvó la vida- de como la mujer policía Margarita Conteras aventaba la patrulla para encerrar a los muchachos, al grito de “se van a morir”…

Así es hoy y así era ayer Guerrero, pero hace veinte años casi nadie lo sabía. Hay que atender al Juez Baltasar Garzón, quien declaró el pasado fin de semana: “México está a un paso del genocidio…”

LA MENTIRA

  “Un periodo de diez años es sobrado para educar a una generación…   Y bastante para pervertir a un pueblo” Emilio Rabasa Roxana a...