Monday, June 21, 2010

SARAMAGO Y MONSIVAIS

Fin de semana trágico. La pérdida de vidas es un hecho irremediable, pero la muerte de dos hombres de la altura y talla de José Saramago y Carlos Monsivais, constituyen una pérdida irreparable, en una época en que “andamos tan escasos de genios”.
Hombres de letras, valerosos y congruentes, su vida y obra son ejemplo y testimonio del ser humano. José Saramago, primer portugués (1922-2010) en recibir el Premio Nobel, se dedico completamente a la literatura hasta la edad de 53 años, antes de una vida de penurias en la que se desempeño lo mismo de cerrajero que de mecánico por muchos años. Carlos Monsivais originario de la Ciudad de México (1938-2010) estudio Economía y Filosofía, y a sus múltiples premios y Doctorados Honoris Causa, se recuerda su resistencia a usar el teléfono celular.
José Saramago, de letra dura y crítica incesante es la otra cara de Monsivais, del humor, la broma, el ingenio y chascarrillo. Ambos, sin embargo coincidían en un punto fundamental: la indispensable necesidad de hacer del pensamiento laico, libre, independiente, base y obra de toda acción humana, por encima de fanatismos, atavismos y malquerencias. Una muestra de la obra de estos hombres trascendentales es lo siguiente:
SARAMAGO: “no tengo poder para cambiar al mundo, pero si para decir que es necesario cambiarlo” “Estamos viviendo una época de gran indigencia intelectual… Las miserias de un sistema económico despiadado, para el que las personas no cuentan”
CARLOS MONSIVAIS: Si un elemento recorre toda la obra de Monsiváis es el humor ácido unido a la inteligencia crítica. Por ello, la ironía es una de las aristas fundamentales para entender sus textos. La ironía como crítica mordaz frente a la realidad intolerable, pero también como regocijo ante el agravio o daño recibidos. En su columna "Por mi madre, bohemios", compila declaraciones de políticos, empresarios, representantes de la Iglesia y otros personajes de la vida pública, mofándose de su ignorancia o de su visión limitada del mundo y exhibiendo la demagogia de las clases que gobiernan al país.
SARAMAGO: “el voto en blanco puede ser apreciado como una manifestación de lucidez por parte de quien lo ha usado”. El Nobel había pedido un debate en profundidad sobre el sistema democrático, convencido como estaba que el verdadero poder no reside en los gobiernos sino en las multinacionales (los Partidos Políticos, La Iglesia, Televisa). "Hablar de democracia es una falacia". "Antes, caíamos en el tópico de decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda". Saramago se ufanaba, a través de sus obras como los Ensayos sobre la Ceguera y otro, sobre la Lucidez, o en el Evangelio según Jesucristo que: “cuanto más viejo, más libre me siento y cuanto más libre, más radical”. "a indignarse, a no quedarse en esa especie de inercia de rebaño que caracteriza al hombre actual”. "Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan se puede decir que nos merecemos lo que tenemos"
CARLOS MONSIVAIS: Hay que distinguir entre laicidad, generada por la estructura jurídica del Estado, y por la separación de la Iglesia y el Estado, y laicismo, la movilización crítica que no admite la intolerancia de la derecha y el odio activo contra la secularización. Al respecto, hace todavía unos años se consideraba casi de mal gusto usar el término laicismo, porque la modernidad no lo necesitaba; ahora es básico por la insistencia fundamentalista en “la libertad religiosa”, es decir, y entre otras cosas, en la devolución de los fueros eclesiásticos y en la educación religiosa en las escuelas públicas. Un sector ya sin mayor fuerza social, pero con influencia sobre las elites ha vigorizado la red de formas hipócritas que buscan reintegrar el dúo Estado-Iglesia.
Por ejemplo a la pregunta ¿por qué no ha escrito novelas o cuentos? Responde Monsivais “que le deja absorto la inmensa, terrible, espantosa, hilarante, magnífica novela que lee todas las mañanas…capítulos entretenidísimos como el de Mouriño, (the empresario who would be a King), capítulos intolerantes como el del Gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz… hay historias… que van del asombro al rechazo y de regreso, como la súbita, incomprensible ascensión política de Vicente Fox, Señora Martha Sahagún y su progenie empresarial… (Quien no recuerda a esta mujer, haber exhibido el “nivel” que la caracterizo siempre, al hablar -si se puede llamar de esta manera a lo que hacía seseando- sobre Sara Mago y la Rabina La Gran Tagora, en vez, claro de José Saramago y del poeta hindú Rabindranath Tagore)

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