LA GRAN COMILONA: GRANDES CONTRASTES GASTRONÓMICOS

Lo barato sale caro

Tuve que realizar un viaje a la Ciudad de México este lunes y encontré, como siempre, muchas novedades, ideas, formas y cambios que todavía, a mi edad, me sorprendieron. Fue tanta mi emoción por redescubrir siempre la gran ciudad que sin darme cuenta caminé cerca de 20 Km. Toda una prueba atlética a través de la eufemísticamente catalogada como “jungla de asfalto” y se queda corto el epígrafe.
Pude comprobar que la anteriormente apacible esquina de Insurgentes Sur y Vito Alessio Robles, donde la cafetería Lynis se convertía noche a noche en punto de reunión de bohemios y políticos, ahora esta convertida en paradero de “metrobus”, con monumento a Clouthier y enorme plaza comercial con tres niveles de establecimientos comerciales, coronada por las oficinas centrales de NAFINSA.
Abundan los negocios que la modernidad dependiente ha promovido hasta la saciedad, como por ejemplo Starbucks, Mcdonal’s, Burguer King, Yuppies. Giros novedosos, olorosos, muy visuales, muy caros, más aburridos. En todos ellos el ruido, las luces y colores, la química empleada para atraer y seducir incautos son impresionantemente efectivos. Es el mundo que tanto apantalla a los paisanos que emigran al imperio y dócilmente se integran a ese mundo artificial.
En contraste visité los fabulosos restaurantes de “La Bodeguita de en Medio” y “La Fonda de Santa Clara”, ambos en el sur de la ciudad y los dos centros, dueños de un enorme prestigio, tradición, exquisitez gastronómica y buenos precios. La bodeguita, el tradicional centro cubano en México, con toda la gama de Daiquiris, Martines y Mojitos de categoría. La Fonda Santa Clara, representante de la única cocina poblana, donde los moles y huanzontles, dulces de leche y jericallas, chiles en nogada y pipian de temporada se mezclan con delicias entomológicas no para todos atractivas.
Más al centro, en la confluencia del Paseo de la Reforma e Insurgentes no pude resistirme a visitar una pequeña fábrica de dulces fundada desde 1954. Allí se producen los chocolates en trufa y enjambres así como unas tortugas con chocolate y nueces que se revenden a precios carísimos en los almacenes de prestigio como Palacio de Hierro y Liverpool. Pero la especialidad de este negocio es el “agar”, auténtica goma dulce elaborada con algas rojas desecadas, toda una delicia para el paladar. Por el rumbo de la Colonia San Rafael me detuve a comer en el Sep’s de Antonio Caso. Comida Alsaciana, francesa e italiana. Restaurante que huele a viejo y me pareció caro a pesar de ofrecer una magnifica comida principalmente a base de carnes, pecho de ternera, chamorros, salchichas alemanas, sopas restauradoras y el siempre y tradicional entremés de verduras y paté con panes negros, de ajo y centeno. Platillos con precios que oscilan entre los $200 y $300 pesos, que aunados a los $70 a $100 de las sopas y ensaladas, entremeses y sumados a las bebidas, arroja cuentas de más de $500 pesos por persona.
Pero el lugar que acaparó mi atención, sin duda, fue el Casino Español. Célebre y reconocido comedero en el mero centro de la capital de la República. El inmueble donde se aloja este restaurante, en la calle de Isabel la Católica esquina con Madero es maravilloso. Con exposiciones permanentes de arte y fotografía. Un salón adornado por las imágenes de los Reyes Juan Carlos y Sofía y todo el marco para degustar la comida española, en un salón pletórico de comensales, lleno al tope.
La lista de viandas y platillos es enorme. Las sopas y caldos, gallego, de mariscos al Pernod, de ajo. Las ensaladas variadas, de endivias, alcachofas, con salmón, aderezos, los entremeses, entre los que sobresale el jamón serrano de la casa de $320 la orden, y los pimientos Piquillo, una delicia nacional.
Entre las carnes sobresale el Cordero Lechal, el Solomillo, el tierno Lechón, con manzana en la boca y todo. Entre las aves quede con ganas de probar el Pato, pero donde la variedad se torna un caleidoscopio es en los productos del mar. Gambas, langostinos, Caracoles a la Bilbaina. Comí por $169 una cazuela de róbalo con almejas güeras y camarones en tinta de pulpo, y la verdad quede para chuparme los dedos.
El postre una delicia, probé las natillas y el café cortado inigualable. El pelo en la sopa fue el vino recomendado, unas botellas de ¼ de un tinto joven español pero con demasiados taninos que provocan sed y cansancio.
Paso a relatar la nota del fin de semana y quizás de mucho tiempo en gastronomía del sur del estado de México. La Participación del Restaurante La Misión en la Exporestaurante de Sam’s Club Toluca fue todo un éxito. La afluencia de socios rebaso las expectativas y más de 800 degustaciones diarias se repartieron sábado y domingo. Conejo al chileajo y sopa de tortilla fueron nuestros platillos y la gente quedo muy complacida con la combinación de sabor y sazón. La comida, el nombre y el estilo de nuestro restaurante y de nuestra población Tejupilco quedo muy en alto y pronto veremos un incremento notable de visitantes a nuestra casa. No solo se invito a desayunar, comer y cenar en La Misión, sino que a visitar el valioso museo de sitio de San Miguel Ixtapa, los balnearios Las Ranas y Tamarindo y a disfrutar del ambiente, sol, luz, color, alegría de Tejupilco
“Desde el municipio más grande del Estado de México, de Tejupilco, el Restaurante la Misión tiene el gusto, orgullo, placer y honor de invitar a probar nuestra comida, servicio, atención y calidad. Tejupilco tierra caliente. Tejupilco tierra de mujeres hermosas. Tejupilco tierra de gallos, palenques, bailes…Visite el Restaurante La Misión”

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