ZEDILLO vs, SALINAS DE GORTARI

La columna que escribe Joaquín López Dóriga en Milenio Diario, dedicó esta semana a dar su versión de las sucesiones presidenciales, en un formato muy parecido al que he utilizado en mis ensayos semanales que tengo mucho gusto en compartir con el tele auditorio del Sur de México.
La diferencia es que la exposición de López Dóriga esta más corrida hacia lo anecdótico y con base en ellos pretende explicar el inminente rompimiento entre Fox y Calderón. No emplea, por no saber ni conocer, categorías políticas, la gran ausente en la cultura nacional. Solo son notas de color, interés, de raiting, sin sustento ni utilidad alguna.

El último año del sexenio de Salinas estuvo marcado por el surgimiento de una guerrilla en Chiapas, justo el día en que entro en vigor el Tratado de Libre Comercio; por los asesinatos del Candidato y del Secretario General del PRI, Colosio y Ruiz Massieu, por las argucias y chicanadas, porque se soltaron los demonios diría el hermano del difunto Secretario.
Hoy resulta obvio quienes fueron los autores intelectuales y quienes resultaron beneficiados. Ambos sacrificados representaban respectivamente la última parte republicana del Estado Mexicano. Ninguno era tecnócrata ni clerical. Ambos eran representantes del PRI de las mayorías, de los tres sectores: el campesino, el obrero y el popular. Por eso los eliminaron.
Zedillo pudo entonces ejercer el poder en beneficio exclusivo de las viejas nuevas élites. El encarcelamiento de Raúl Salinas fue un jaque al descubierto y los llamados “errores de diciembre”, la ruina de la economía, el mate en contra del ex presidente, su hermano, quien se exilio en Canadá, Cuba y finalmente Dublín Irlanda. Zedillo no dudo en desbaratar el sistema económico creado por Salinas, para inculparlo, hacerlo responsable y desacreditarlo mundialmente. No dudo en llevar a la ruina a todos los mexicanos que apostaron por Salinas de Gortari.
Zedillo entendió perfectamente los tiempos modernos y alentó, fomentó y finalmente convirtió la institución presidencial en una gerencia general, al servicio de las multinacionales, a donde llegó Fox.
Hay mucho que perseguir en contra de Vicente Fox. Pero dados los índices de corrupción, de desarticulación y desmantelamiento de instituciones, leyes y costumbres, resulta verdaderamente imposible. Por eso se burla de la comisión que se ha creado en la Cámara de Diputados. Por eso el grito desesperado de Lino Korrodi, el único amigo que le quedaba a Fox, al exigir que solo declarará si se decide ir con todo y a fondo.
Son demasiados los intereses en juego. Se ha olvidado que los cargos públicos son honores que la sociedad reconoce en sus mejores hombres y mujeres. Se han corrompido los valores del ejercicio de la política, la gran ciencia superior de todo Estado.
Se pretende gobernar una nación de pobres, con políticos y burócratas que cobran sueldos estratosféricos. Calderón y algunos gobiernos estatales han intentado copiar muchos de las decisiones de gobierno de López Obrador, menos el de bajarse los sueldos a menos de la mitad. Nuestros gobernantes ganan sueldos superiores a los que perciben gobernantes de otros países como España, Francia o Inglaterra.
Si además se agregan las comisiones por contratos, la información privilegiada, las presiones y regalos exigidos, como el Jeep Rojo y muchas otras cosas que van a salir a la luz pública, el tráfico de influencias, el nepotismo, la extorsión, el contrabando y narcotráfico, solo así se explica y entienden las fortunas que en menos de seis años acaparan estos sinvergüenzas. Y el veneno se disemina y cunde y expande. Recuerdo dos casos, dos jefes que tuve en mis inicios como economista público. Uno que salio de SHCP y fue Director de Sidena y DINA, de Conasupo y Ferrocarriles Nacionales; a su paso deshizo y vendió cada una de las paraestatales que dirigió. El otro que fue Director de Compras en la CFE y a su vez jefe del primero. Héctor, el segundo a decir de Humberto el primero era sacatón y miedoso, porque como encargado de las compras del monstruo de la luz era incorruptible. No robaba ni dejaba robar. El primero vive fuera del país hinchado de dólares, en tanto que el segundo vive retirado, y es visto hasta con repulsión por la clase política de sus tiempos y de los nuestros.

Y a propósito, reproduzco un comentario de Calixto Albarrán, cuyo ingenio, me sigue haciendo reír con ganas:
“La otra gran lección es que la sociedad mexicana primero lincha y luego verigüa. No puedes tener un desliz, por sórdido que sea (y aquí se refiere al Fabiruchis, este homosexual de fama miserable), sin que caiga sobre ti la aplanadora moral. Le pasó a Fox por un simple rancho de interés social; a Manlio Fabio por un expediente de la DEA, que cualquier mexicano bien nacido debería de tener, y a Roberto Madrazo por agarrar por su cuenta los atajos en los maratones

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