FOROS DE REFLEXIÓN

En septiembre de 1980, en el Auditorio del Centro Médico de la Ciudad de México, se organizó un Simposio Internacional de Planeación para el Desarrollo, que conto con la presencia de personalidades destacadas en la economía mundial. Allí estuvieron Carlos Rafael Rodríguez, Vicepresidente de Cuba, Jaques Attali, Partha Dasgupta, Lance Taylor quienes ocuparon ministerios públicos en Francia, India e Inglaterra y muchos otros invitados más. El evento inaugurado por el Secretario de Programación y Presupuesto, Miguel de la Madrid Hurtado, fue organizado por Carlos Salinas de Gortari, entonces y apenas Director General en esa dependencia.
Recuerdo muy bien que el día de la inauguración asistí personalmente, en calidad de observador, pues formaba parte de la asesoría del Subsecretario del Ramo, Francisco Labastida, jefe inmediato de Carlos Salinas, quien no fue tomado en cuenta y únicamente recibió una invitación que este malnacido (no se me ocurre otra frase para explicar sus permanentes fracasos –los gringos les llaman looser-), no aceptó.
La difusión del evento fue copiosa. La Planeación de la Economía era el tema central de toda discusión pública de la política. Los resultados de aquel encuentro fueron capitalizados por el joven Salinas de Gortari, empeñado en convencer a de la Madrid, de sus capacidades y al Presidente José López Portillo de las cualidades técnicas y políticas de su Secretario de Estado, a quien todos le apodábamos “el perfumado”.
El paralelismo entre el Simposio de hace 30 años y los Foros de Reflexión sobre Financiamiento y Desarrollo Sustentable, organizados por Enrique Peña Nieto es inaudito, es lo mismo, son distintos personajes, son temas de actualidad, los actores han cambiado, pero la trama, coreografía, escenografía, luces cámara y acción es idéntica. Ahora el personaje que se promueve es el Gobernador del Estado de México y solo falta saber si se trata de quien ocupa la Presidencia de México, Felipe Calderón, el destinatario del mensaje de fuerza, unión, capacidades, conocimientos y técnicas aplicadas a la economía y a la política, reunidas en derredor de Peña Nieto.
Los resultados personales del Simposio organizado en 1980 son ya conocidos: Miguelito de la Madrid obtuvo la venia del que se ufanaba ser “el fiel de la balanza”, López Portillo quien designo a su Secretario candidato del PRI a la Presidencia, que a su vez correspondió, nombrando a Salinas de Gortari Secretario de Programación y Presupuesto, quien desde ese puesto ya no tuvo límites para preparar su candidatura seis años más tarde, a la que llego, para ser Presidente entre 1988 – 1994, no sin antes hundir, desmantelar, quebrar, corromper y acabar con las cosas buenas que tenía el Estado Mexicano y a su vez, agudizar y profundizar todas las contradicciones que existían también.
Bien decía Lichtenberg en sus célebres aforismos -muy empleados por Don Jesús Reyes Heroles- que “si el poder corrompo al hombre, el poder absoluto, lo corrompe absolutamente- Es el caso de Carlos Salinas, quien a sus escasos 62 años, esta desatado, actuando en tantos ámbitos y planos de la vida nacional que escapa a la atención de muchos analistas políticos.
Por ejemplo, un miembro del “grupo compacto” del Salinas de Gortari de los 80’s, Francisco Rojas, coordina la bancada de diputados del PRI en San Lázaro. Otro ejemplo es la colocación, como piezas de ajedrez, de los operadores de comunicación, Héctor Aguilar Camín – desde ayer parte del staff de Tercer Grado, el punto de vista editorial de TELEVISA- y José Carreño Carlón, a cargo de un segmento de opinión en el nuevo espacio de noticias de TELEVISA llamado FOROtv.
El Foro de Reflexión, en su segunda etapa, inaugurado por Peña Nieto conto con la presencia de dos Nobel de Economía, pero los reflectores se los llevaron la presencia de tres ex Secretarios de Hacienda: Pedro Aspe Armella, Francisco Gil Díaz y Guillermo Ortiz Martínez, cosa nunca antes vista.
Terminaré esta nota señalando que conocí a Pedro Aspe, es más, el origen del ahorro que me permitió independizarme de la burocracia y de la Ciudad de México, entonces arruinada por los gobiernos del PRI, aún en calidad de Jefes de Departamento (Regentes, les decían), fue producto de un trabajo que me encargo el Dr. Aspe en 1985, quien era Presidente del INEGI, en relación al Mercado Mexicano de la Informática y que me pago en dólares constantes y sonantes, provenientes de fondos convenidos con instituciones internacionales. Ya desde entonces, el rumor decía que Pedro Aspe, quien provenía de ser Director del ITAM, la escuela de los economistas gubernamentales, era agente de la CIA.

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