MIGRACIÓN

La Firma de la llamada Ley SB1070 del Estado de Arizona, que convierte en criminales a los migrantes y objeto de persecución a todo aquel que parezca ilegal, ha desatado una serie de reacciones que van, desde la honrosa declaración del beisbolista Adrian González, gran jonronero de las Ligas Mayores, quien afirmo que no se presentará en el Juego de Estrellas si no se deroga dicha ley; pasando por las camisetas de básquet del equipo de Phoniex, a la que agregaron el artículo "los" a Suns (Los Soles, mexicanizando el nombre); y por supuesto la importante declaración de la UNAM, quien ha cancelado todos los programas de intercambio académico con el Estado de Arizona.
También son importantes las emotivas y multitudinarias manifestaciones en distintas ciudades de Estados Unidos, aunque lo mejor está por venir, en caso de concretarse el boicot al comercio y productos originarios de Arizona –lo que en verdad duele a los “gringos”- que ha hecho del racismo, bandera de protección y política interior.
En contraste, las declaraciones y opiniones del (des)gobierno del Calderón, apelando a derechos humanos y a la importancia del trabajo de los mexicanos -que hacen lo que ni los negros quieren-no solo dan vergüenza, sino que olvidan dos cosas fundamentales: que los residentes ilegales en Estados Unidos, van en busca de trabajo que no se genera en su propio país y que el Estado de Arizona, junto con el 51% de nuestro territorio nacional, fue arrebatado a México, en 1848, hace apenas 162 años.
Una máxima de la política exterior norteamericana dice que “los Estados Unidos no tienen amigos, solo intereses” y la historia bilateral con México lo demuestra. Hay que tener muy presente que entre 1846-1848 nuestro país fue invadido –con bandera gringa ondeando en el asta bandera del Zócalo de México y toda la cosa- y se arrebato medio territorio; que en 1914 nuevamente el ejército norteamericano invadió el puerto de Veracruz y mantuvo en jaque el desenlace de la Revolución Mexicana y una tercera –ignominiosa aunque fallida- es la llamada expedición punitiva del General Pershing, en búsqueda de Pancho Villa, quien se había convertido en el primer ejercito en invadir a los Estados Unidos, al entrar en Columbus y arrasar con la población.
Los atropellos, condiciones, amenazas que el Gobierno Norteamericano ha impuesto a México son la regla que define la vecindad de ambos países. No obstante, un acontecimiento memorable en la historia nacional, es la Presidencia de Lázaro Cárdenas, quien con patriotismo y valor supo enfrentar en su momento, las ambiciones imperiales norteamericanas, que por el lado de las finanzas bancarias y por otro lado, el de la explotación petrolera ilegal, continuaba sometiendo al Estado Mexicano.
Con visión de estadista, Lázaro Cárdenas consiguió desvanecer las reclamaciones por el pago de deudas que con usura, pretendían cobrar los bancos norteamericanos y recuperar la propiedad y soberanía de los campos petroleros, aprovechando la coyuntura que se vivía con motivo de la Segunda Guerra Mundial. No hay que olvidar que hasta 1942, antes de que México declarara la guerra al Eje Alemania-Italia-Japón, había lugares como la famosa Casa Boker, en el centro de la Ciudad de México, que ondeaba una gran bandera con la esvástica nazi y que de sus ventanas colgaban pendones con la cruz gamada. La sola posibilidad imaginaria de que México se hubiera aliado con Alemania, y convertido en “cabeza de playa” de una hipotética invasión al territorio de los Estados Unidos, “doblo las manos” al Presidente y Gobierno yanqui.
Precisamente por aquí comienza la historia de la migración de trabajadores mexicanos “pa’l otro lado”, justo en agosto de 1942 y dadas las condiciones bélicas internacionales, Estados Unidos solicitó a México la firma de un programa conocido como Braceros (de brazos), para contar con mano de obra calificada para trabajar en labores agropecuarias y otro Bracero Ferroviario, de mano de obra inexperta para trabajar en labores relativas a las vías férreas. Ambos programas significaron la migración legal de casi 5 millones de mexicanos.
Estos programas que fueron parte de la prosperidad del “american guey of life” concluyo en 1964. Para 1969 los norteamericanos dieron inicio la llamada Operación Intercepción, que consistió en redadas y capturas de mexicanos que seguían pasando a los Estado Unidos de manera ilegal, argumentando que traficaban drogas. A la acusación de que México era “el trampolín” de la droga a los EUA, el presidente Díaz Ordaz respondía con “el problema mayor no es el trampolín sino la alberca”
La situación actual en que millones de mexicanos viven en Estados Unidos de manera ilegal, que Arizona se prepara a realizar una cacería de indocumentados y aplicar medidas racistas para detener y extraditar a connacionales, tiene otro origen: es la quiebra del Estado Nacional Mexicano, es la política deliberada del gobierno mexicano que pacto y firmo un tratado económico injusto y desigual con EUA. Es resultado de la disposición ordenada, de las políticas adoptadas sobre todo en materia de educación que han convertido a la juventud mexicana en mano de obra barata, sin alguna calificación. Los responsables de este estado de cosas son Carlos Salinas de Gortari y Elba Esther Gordillo y los ejércitos de maestros cómplices, en que así suceda la historia presente.

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