SECRETARIO DE GOBERNACIÓN

El cargo de Secretario de Gobernación, su papel y lugar dentro del sistema político mexicano, refleja la perversión actual de la vida nacional en México. Por la pasión por el poder, la ignorancia del origen, definición y principios de la Teoría Política, tanto como de nuestra propia Historia; la preeminencia, al nivel de certezas indiscutibles, de la locura convertida en igualdad, las mayorías como sinónimo de buen gobierno, la divinidad indispensable, la anarquía como eje rector.
Así como el “burka” -recién prohibido en Francia- entre las mujeres musulmanas del desierto, constituía una prenda natural que otorgaba protección, contra el viento y el sol inclemente y guardaba del rapto a las mujeres, de manera lógica y natural. En materia de Política, se olvida que la constitución de un Estado tiene una lógica natural, con base en el origen, principios y número de los integrantes de cualquier comunidad política.
Que la primera forma de asociación política la constituye la familia, parece indiscutible. Que la naturalidad de las cosas dispone a los hombres a ser quienes prevén y la mujeres las que proveen (la misma naturaleza les dotó de glándulas mamarias para tal fin) es tan cierto como que todo ser humano tiende a vivir en sociedad. Padre, Madre, hijos y esclavos componen toda familia, base de la sociedad, comunidad y Estado.
Constituye una delicia, sumergirse en la política clásica, aquella que llevo a Aristóteles en su tiempo a revisar y analizar cientos de constituciones escritas, lamentablemente extraviadas, donde discurrió sobre la naturaleza de los hombres que por sus disposiciones estaban destinados a mandar y aquellos que su esencia, los convertía en sujetos propios para la esclavitud. Palabras difíciles, lo reconozco, símbolos utilizados para el manejo de las masas, porque asombra calificar a una persona de esclavo, en el frenesí de la libertad y la liberalidad, y ver a tantos, con cadenas de oro en el pescuezo, alcoholizados, dependientes, sin oficio ni beneficio, serviles ante el dinero.
Mas la lógica clásica bien que entendió, que la política puede ser el gobierno de uno, pocos o muchos, dependiendo de los principios y objetivos de cada asociación. Así el Monarca (uno) Real era el mejor de los gobiernos y su contraparte, la Monarquía Tiránica, la peor de todas. Una basada en el principio soberano de la virtud, el otro en el poder del miedo. Los gobiernos de pocos o eran Aristocracias, cuya principio político lo constituye el honor; en tanto que la segunda forma es llamada Oligarquía, cuyo fin es la ganancia de los tesoros. Pero es la tercera clase de comunidades, la que más ruido mete en las orejas de la modernidad, la que representan los Gobiernos Republicanos, fincados tanto en la justicia como en el valor personal, -el gobierno de los hombres armados-, frente a las Democracias, cuya principio indiscutible lo representa el numero, los cuerpos. Soberanía y Autoridad frente a Superioridad y Poder. Tres Gobiernos Nobles orientados al bien, lo bueno y lo bello y sus opuestos, Estados Políticos Perversos, cimentados en la malo, lo nocivo y lo repugnante.
Gobiernos de la teoría, que la práctica y el tiempo han convertido en mezclas tan absurdas como los Estados Unidos de Norteamérica, esencialmente una Tiranía Oligárquica, con forma Democrática, frente a México, un Estado que la Constitución de 1917 forjo en la ley, como una Monarquía en esencia, con forma de República.
Así como en el tiempo de la Revolución Francesa, Napoleón Bonaparte empleaba a Fouche en el ministerio del interior, mientras el construía la patria y repartía Europa, de igual manera, el Secretario de Gobernación de México se encargaba de los procesos electorales, medios de comunicación, seguridad interna y cuidado del ejercicio de la ley. Fue regla no escrita del Estado Mexicano, que el candidato a suceder al Presidente de la República, debería ser originario del interior del país, haber ocupado cargos de elección popular y despachar en la Secretaría de Gobernación
Para los estudiosos de la Política, el rompimiento de estas salvaguardas, deliberadamente por Luis Echeverría Álvarez en 1970-1976, desgajaron un Gobierno bueno, que se sumió desde entonces, en la anarquía, sin dirección ni rumbo . En la Segunda de las Cartas Sureñas de mi autoría, cito que:
“Cabe recordar aquí las relaciones con que el padre de la política moderna, Nicolás Maquiavelo, explicó en su tiempo los gobiernos que existían frente a sus ojos. Para aconsejar al Príncipe, el florentino recurrió a lo que llamó los modelos del Rey de Francia y el modelo del Gran Turco: uno encabezado justamente por los reyes franceses y el otro por el Gran Mogol, el mundo musulmán, enigma indescifrable en aquella época, hoy más aún. El rey de Francia era un modelo político de un Estado encabezado por las clases ricas, en tanto que el Gran Turco era el modelo político de un país predominantemente de hombres pobres. La conclusión maquiavélica era que mientras el modelo del Gran Turco era difícil de conquistar pero fácil de preservar, el del Rey de Francia era a la inversa: fácil de conquista pero harto difícil de conservar. Democracias y Oligarquías.
Los Constituyentes que en 1917 promulgaron la carta Política fundamental de México, tenían perfecta claridad de estos principios, los de la Teoría Política y por ello armaron al poder ejecutivo con todos los poderes legales y meta legales para conservar con facilidad, el poder que en el siglo decimonónico se escurrió de las manos de quienes intentaron presidir a la naciente República; ello explica la existencia de Antonio López de Santa Anna por un lado y por otro la perdida de la mitad del territorio nacional y la expoliación de las riquezas y la hegemonía del clero católico y toda la anarquía.
La ignorancia política de los actores que se disputan actualmente el poder, la soberbia y torpeza y ambición, más los grandes cambios viles y perversos impuestos por Salinas de Gortari –la otra pinza que cierra el círculo fatal- que entre otras cosas posibilitaron vender las tierras ejidales o que un hijo de padres extranjeros contendiera por la primera magistratura, lleva a zancadas al despeñadero lo que fue un país ejemplar.”

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