LA HERENCIA NEGRA DE M.M.H.

¡Farsante!
Muñoz Ledo a MMH  (1° septiembre 1988)
Le decíamos “el Perfumado” y su biografía política marca de manera tajante un antes y un después en la historia de México. En el momento de su muerte se privilegian los epitomes relativos a la seriedad, la austeridad, incluso se menciona con insistencia el vocablo republicano, como colguije de adorno y prestigio, de lo que fue la vida de un mandatario apocado, gris, atrabiliario y cobarde. El Primer Presidente del PRIAN, un hombre que gano la presidencia por el PRI aunque con una ideología conservadora, religiosos por convicción y convencido de la superioridad del modelo económico norteamericano, sobre la economía mixta, que había conseguido mantener a México como república soberana.
Miguel de la Madrid encarno al banquero que se convirtió en Presidente. De formas apropiadas, de voz engolada, casado con una mujer tan entregada a su fe religiosa, (Opus Dei) que cambio hasta su propio nombre por el de Paloma Cordero, como símbolo de su militancia y convicciones ideológicas. Miguel de la Madrid gobernó para los intereses extranjeros, obedeció sin chistar los dictados de los organismos financieros internacionales y no dudo en abandonar su responsabilidad como primer magistrado de la nación, como Padre de todos los mexicanos, en las manos de una camarilla que preparo la economía y la sociedad mexicana, para ser entregadas a los destinos e intereses de los norteamericanos del BID, del FMI y del GATT.
Conocí a Miguel de la Madrid muy de cerca y lo que mas aversión me causaba era la doble moral que exhibía en publico, con sus llamados a hacer de México una campaña permanente de “renovación moral”,  con la moral privada que le hacia confinar a un hijo que tuvo, afectado por una especie de síndrome de down, en un hospital donde nunca lo quiso ver ni aceptar como suyo. La moraleja de Miguel de la Madrid, -semejante a la de Vicente Fox quien ni siquiera se atrevió a tener hijos propios- es que si así trataba a sus hijos, como trataría a los que no fueran propios.
De igual manera, la llegada de Miguel de la Madrid marca la intromisión descarada de la tecnocracia, en funciones de gobierno y de allí a la confusión entre Estado y corporativo empresarial. Hay que recordar que Miguel de la Madrid es pariente de los Hurtado, de rancio abolengo en la historia de las finanzas publicas y que el primer cargo de importancia que ocupa es como Director de Crédito, en la Secretaria de Hacienda (SHCP), donde es promovido a Subsecretario del ramo, cuando José López portillo ocupo la titularidad de la secretaria que entonces, concentraba la totalidad de la organización de los recursos públicos: como recaudador, como ejecutante y como promotor del gasto.
Al asumir la Presidencia José López Portillo, por la flaqueza política con la que apenas contaba, por los excesos y aberraciones cometidas con las finanzas nacionales, por su antecesor Luis Echeverria, se decidió dar un paso precipitado, en falso y separar el origen de los recursos, con el destino de los mismos. Así nació la Secretaria de Programación y Presupuesto (SPP), como encargada de la asignación de los presupuestos, de la planeación del desarrollo y de todo lo relativo al gasto. Obviamente esta dependencia asumió el rostro más deseado y hermoso de la administración pública, (tanto que surgieron de allí tres presidentes en fila MMH, CSG, EZP) en tanto que la SHCP se quedo con la cara fea de la misma moneda, del rostro de Jano, la de la cobranza y recaudación.
Sin embargo el nacimiento de la SPP provoco inmediatamente diatribas y jaloneos muy intensos y públicos, lo que le costo el puesto a  Carlos Tello, quien solo duro un año en el cargo  y a Ricardo Garcia Sainz, el relevo que también estuvo tan solo un año como titular. Es en 1978 que es designado Miguel de la Madrid y es el año en que este escribidor es invitado a integrarse a la asesoria del Secretario, como analista de información y modelos matemáticos.
Me toco ser testigo de cómo se llenaban los cargos públicos, con jóvenes egresados de escuelas particulares, al grado tal que llegue a ser el único universitario real (UNAM) en un mundo de especialistas en saberes fácticos, ansiosos de servir, atizados por el instinto de interés personal y animados por el egoísmo mas radical. Pero me toco ver también como el Secretario se manejaba enteramente según lo dispusieran su gente de confianza, donde destacaba el hoy poderoso Senador Emilio Gamboa, entonces su Secretario particular. El “chaparrito pelón”, escribiría en sus memorias José López Portillo, en referencia a Salinas de Gortari, se había adueñado de Miguel de la Madrid, desde que estaba al frente de la SPP.
Miguel de la Madrid nunca entendió el poder real que representaba la Presidencia de la Republica mexicana y menos aún la autoridad que simbolizaba ese lugar. Aquella imagen el primero de septiembre de 1982, sumido en su curul de invitado, en el Palacio de San Lázaro, mientras López Portillo anunciaba la “nacionalización de la banca”, es la verdadera estatura de este diminuto (realmente era chaparrito) político que usaba de las gracias y florituras de su tocayo González Avelar y su compadre Ramón Aguirre para conseguir “viejas” y disfrutar la bohemia, mientras el país se le caía pedazos.
El sexenio de MMH que inicio con un desmantelamiento total de la industria paraestatal, la venta de la banca a terceros, ajenos a los dueños originales, (entregada a pillastres como Cabal Peniche o el “Divino” Rodríguez); provocó la quiebra completa de la infraestructura industrial; la explosión en San Juánico que enluto a cientos de vecinos de las plantas de gas; y las consecuencias del  terremoto de 1985, que exhibió la fragilidad de los malos gobiernos y la ineptitud de los peores políticos. Al finalizar su sexenio el país arrastraba una devaluación de más de 3 mil por ciento, tasas de inflación mayores a 120 % anuales, una deuda externa tres veces superior a la del inicio de su periodo de gobierno, desempleo y marginación como nunca antes vistas.
Aun así, lo peor que hizo el mal Presidente de la Madrid, fue haber defenestrado, desacralizada la figura presidencial, derrumbado el aura mágica que la hacia inviolada. La terquedad autoritaria para imponer a sus amistades en el gobierno federal y en los estados de la republica, orillo a que una parte del PRI se escindiera y surgiera la “corriente democrática”, que era la parte social y nacional, que mantenía al PRI como un partido central. Las interrupciones a MMH en sus informes de gobierno, demostraron el arrojo y determinación de mexicanos como Porfirio Muñoz ledo y Cuauhtemoc Cárdenas por llevar la lucha en otros frentes, por separarse de un proyecto político ajeno, extraño y contrario al bienestar nacional
Finalmente, un episodio más de lo dañino que fue para México la Presidencia de MMH -mas aun que la devastación provocada por el terremoto-, fue la complacencia y complicidad de MMH para imponer a Carlos Salinas de Gortari, como sucesor, frente a una elección que mostró evidencias de fraude generalizado, en contra de Cuauhtemoc Cárdenas, quien ganaba antes de que se suspendiera el conteo electoral, en aquel episodio que la épica llama se “callo-cayo” el sistema, pero también contra Manuel Clouthier y Rosario Ibarra de Piedra, quienes contendieron por igual
Como corolario hay que señalar que el gobierno de Miguel de la Madrid es exactamente el mismo proceso y modelo de poder, diseñado y ejecutado por Carlos Salinas de Gortari, que como en 1982, pretende de nueva cuenta ser el factor decisivo en la entronización de otro sujeto de intereses particulares, esta vez en la imagen de Enrique Peña Nieto.

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