Thursday, November 06, 2014

AYOTZINAPA

Tras unas vacaciones en el mundo de la fantasía, el regreso al trabajo periodístico representa un esfuerzo que agobia y desanima. El presente es más surrealista que cualquier leyenda conocida. La realidad nacional rebasa todo intento de análisis racional, objetivo, conciso y certero. Nada se entiende, el tiempo regresa rápidamente las manecillas del reloj de la historia.
Como en la “Carta Robada” de Edgar Allan Poe, la respuesta se encuentra a la vista de todos: nadie quiere ver. A unos les llaman “anarquistas”, aparentemente alejados, opuestos a lo que califican de “sociedad civil” y son lo mismo. El nuevo oráculo de Televisa, attaché favorito de Salinas de Gortari escribe, en un libro de reciente publicación, cuyo título funde el surrealismo autóctono con el discurso político atosigante, “Adiós a los Padres”. Dice el de Nexos, “Describa a su papá en una palabra: Un enigma. Describa a su mamá en una palabra: Un abrazo”. Héctor Aguilar Camín (el salinistas más salino, salado) reproduce en el título y en el contexto del nombre, la demencia nacional, el reflejo de México, la síntesis persecutoria: El deseo de matar al Padre, apoderarse de todos sus bienes, incluyendo a su esposa, la Madre que le abraza… amorosamente, incestuosamente.

Semejante monstruosidad, privar de la vida al autor de la nuestra y despojarle de la pareja con la que ayuntó, para reproducirse en los hijos, constituye un enigma y un deseo. Matriz perversa que se consuela con las ganancias obtenidas, la satisfacción del tener, erradicación de la falta, cura de la duda. Existe un problema: la Autoridad del Padre. La que se origina en la naturaleza de la vida, la sabiduría del tiempo, el orden jerárquico de las cosas. Autoridad que no poder, aunque la fuerza este del lado del más fuerte.
Para unos es cuestión de negar la Autoridad, son los “anarquistas”. Para otros es la machaca sobre el estado de derecho, es el clamor de los hermanos parricidas, deseosos de un ordenamiento jurídico que proteja la propiedad antes que a la vida, que castigue las faltas antes que procurar los servicios básicos de la sociedad. Justicia y fuerza pública en vez de autoridad. Estado de Derecho que asegure la convivencia entre los “blanquitos”, la gente “nice”, los hipsters, los wanabes, las clases medias “aspiracionistas”, “juniors”, tecnócratas, los narcos, “el sueño americano”, los que nunca fueron Supermachos. Toda esa masa social que aterrada y sin espíritu ni conciencia social, recula y convoca a la providencia divina.
En México, la desfachatez creyente, salir del closet santurrón, rogar y bendecir abierta y sin vergüenza alguna, arrancó el día que se transmitió el primer Teletón (1997). La fiesta de la caridad del Dios rating. Es el día del perdón, la compasión inducida por gente discapacitada, anormal. Es el Yom Kipur de la “sociedad civil”. La orgia parricida, de los hermanos asesinos, esperando ser perdonados un día a la semana, para seguir usurpando, asesinando, traicionando, los días restantes. Ese mismo año, una élite inauguró en tierras sureñas, el rito anual, con los ojos puestos en el negocio y el despojo. Empezó la migración en semana Santa de los oriundos de Nuevo León, el avance de los nuevos cruzados, adalides de la  sociedad civil que tanto pregonan, que no entienden ni jota: se espantarían.
Es el Surrealismo en el que existe la Normal de Ayotzinapa, pero hay que profundizar más. No se entiende el Surrealismo sin André Bretón, y cuentan quienes saben, que antes del personaje francés, que combatió el orden que llamaba burgués, a través del dadaísmo o negación total, existieron Descartes –“No quiero ni siquiera saber si antes de mí hubo otro hombre.”-; Jeronymus Bosch, cuyo lienzo “El Jardín de las Delicias” es mi acompañante de cabecera desde hace 40 años y antes aún, el sabio al que apodaban “El Oscuro” Heráclito, aquel que afirmara dialécticamente, surrealisticamente, matemáticamente, que “Nadie se baña dos veces en el mismo rio”

Para Bretón, El Surrealismo es "sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral…  El Surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento”
Mas oscuridad es la que rebosa el autor de la palabra “Surrealismo”, pues Guillaume Apollinaire dejó escritas obras que superan, todavía, la carnicería en que esta convertida nuestra nación. Nos hemos horrorizado con la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, el drama, la violencia, la muerte de un jovencito de 15 años, que viajaba a bordo de un autobús que transportaba a un equipo de futbol de tercera división, al chofer que conducía la unidad, una señora que pasaba por la calle, la muerte sanguinaria, demencial de Julio Cesar Mondragón, “El Chilango”...  desollado y sin ojos.
“El Rey ordena por escrito que se ciegue a tal niño... la orden llega al Serrallo y es rápidamente comprendida... Los Eunucos lo conducen hasta el cruel mensajero que les arroja la orden... coge al niño... el rostro hacia arriba, y le sujeta la cabeza con el brazo izquierdo... Luego con una mano le levanta los párpados, con la otra toma el puñal y le saca las pupilas, una después de la otra, enteras, sin dañarlas... Las coloca en su pañuelo y se las lleva al Rey” (Chardin 1686)
En uno de los cuentos de Apollinaire, se narra cómo los cosacos asolaban las estepas gélidas de Rusia y de Polonia, el terror que causaban cuando atacaban algún pueblo, la violencia y el sadismo, el placer que sentían estos bárbaros al violentar bebes recién nacidos y cortarles la cabeza, al llegar al paroxismo orgásmico. El horror surrealista no repara en escalas, es ilimitado. Siempre se acogen al perdón.
Ayotzinapa fue fundada en 1926 y con excepción del periodo de gobierno del General Lázaro Cárdenas, antes por carencias presupuestales y después, a partir de Ávila Camacho, la Normal, ha sido hostilizada por ser calificada como “semillero de movimientos sociales”. Creadas por Moisés Sáenz, entonces Secretario de Educación Pública, ante la urgencia de contar con Maestros que llevaran la “educación al pueblo”, las Normales Rurales se convirtieron en baluartes generadoras de “Héroes” que encabezaron las Misiones Culturales vasconcelistas, muy y a pesar de esa oscura mancha en la historia mexicana, de lo que se llamó vergonzosamente “cristeros”. Las Normales Rurales, con ahínco y convicción, abrazaron los principios de la Educación Socialista, promovida por Lázaro Cárdenas.

A partir de entonces, las Normales Rurales, especialmente la de Ayotzinapa han sido abiertamente acosadas, política, ideológica y presupuestalmente. Baste saber que desde los hechos ocurridos el pasado 26 de septiembre, se ha detenido la entrega de las partidas presupuestales asignadas para la manutención ($49 diarios por estudiante) y tampoco se han pagado las becas escolares.
El surrealismo combina la dieta ínfima asignada a cada estudiante, con el acoso a que han sido sometidos los normalistas desde que en diciembre de 2011 el anterior Gobernador del estado de Guerrero, Zeferino Torreblanca (PRD) intentó reformar la organización de la Normal. Hubo resistencia, los estudiantes se opusieron y dos de ellos cayeron abatidos por disparos a distancia, por la espalda, por fuerzas federales, cuando mantenían cerrada la Autopista del Sol, uno de los monumentos a la corrupción mas onerosos y detestables del México “moderno”
En cambio, el rostro verdadero de los normalistas se puso de manifiesto, el pasado miércoles 29 de octubre, cuando, mientras los papás de los estudiantes desaparecidos, asesinados y heridos por la policía guerrerense, encaraban a Enrique Peña Nieto, un contingente de 46 estudiantes salió de Ayotzinapa, rumbo a la aledaña ciudad de Tixtla, con una misión especial: llevar a los niños y niñas de esta localidad un momento de diversión y esparcimiento, que les permita distenderse, tras vivir de cerca, la tensión social generada por el asesinato y la desaparición forzada de sus compañeros.
Es la labor normal, de la Normal, es el rostro de los estudiantes desaparecidos. Es la razón que explica el surgimiento de guerrillas en México. Es el papel al que fueron orillados estudiantes egresados de la Normal de Ayotzinapa, que como Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas, entendieron que no se puede educar a niños que no tienen para comer, desnutridos, los nadie de Eduardo Galeano, los que valen menos que la bala que los mata… los que en este país convertido en estercolero, de niño quiero ser mayor. Para poder escapar rápido” (El Mundo)
Y todo se revuelve en el México surrealista. Es la captura de la “Pareja Imperial de Iguala” a las dos de la madrugada –cuando ya no se puede gritar ¡paren las prensas!- y cambiar la cabeza principal de los diarios nacionales. Es en día martes, para que quien se encargue de editorializar la noticia sea Televisa, en su programa se media semana, al que hay que llamarle Tercer Legrado. Es la detención de los asesinos, en un domicilio ubicado a tan solo 15 minutos de las instalaciones de la Policía Federal-AFI. Es surrealista que no los localizaran antes, pero es muy realista que como Presidente Municipal, José Luis Abarca entregaba mensualmente 450 mil dólares a estas corporaciones policiacas y judiciales.

Es la relación de la esposa de José Luis Abarca, epígono de Lady Macbeth, pero la de Shakespeare y no las meretrices de los videos de moda. Resulta que María de los Ángeles Pineda, además de ser la Presidente del DIF en Iguala –como todas las cónyuges de todos los gobernantes en México: 2438 municipios, 32 gobiernos estatales y la Presidencia ¿Por qué?- es hija de Salomón Pineda Bermúdez y Leonor Villa Ortuño que tuvieron cinco hijos: Julio Guadalupe, Alberto (el Borrado), Mario (el MP), María de los Ángeles y Salomón (el Salo)
¿Que es más surrealista que Papá y Mamá estén en la cárcel al ser capturados junto con uno de sus hijos, por traficar cocaína y otras drogas a EUA?; hay más, no es suficiente, y se descubre que el “Borrado” y el “MP” fueron asesinados por los hermanos Beltrán Leyva (narcos muy reconocidos, por desgracia), que se separaron del Chapo Guzmán, que edificaron la “República Mariguanera” en la Tierra Caliente (Guerrero-Michoacán-estado de México). La historia, que no tiene nada de magia ni racionalidad sigue, con la detención del hermano sobreviviente, el “Salo”, capturado y liberado por los expedientes judiciales armados “con las patas” por Jorge León, el mismo Subprocurador encargado del legendario “michoacanazo”, cuya mala factura liberó a los 38 Presidentes Municipales detenidos. Es el frente de batalla surrealista que enfrentamos los ciudadanos: lo mismo se informa que nuevamente se ha detenido al "Salo" y resulta que nadie lo encuentra, en ninguna dependencia ni institución; como que el mentado abogado Jorge León colabora en el Gobierno de Guerrero, al menos hasta la defenestración de Ángel Aguirre.
Es surrealista que la “clase gobernante, los que se llaman políticos” están obsesivamente dedicados a echar culpas, a obtener canonjías y prebendas electorales, atentar contra la Autoridad de Andrés Manuel López Obrador. Es surrealista que haya quienes intentan reformar el inmenso pastel de “caca” al que ha llegado el sistema político mexicano. Justamente se llama Kakistocracia a los gobiernos que encabezan los peores de un estado o nación. Acuñado por el politólogo Michelangelo Bovero, derivado de  Kakistos que en griego es el superlativo de kakos. Kakos significa “malo”, y también, “sórdido”, “sucio”, “vil”, “incapaz”, “innoble”, “perverso”, “nocivo”, “funesto” y crasos es lo que significa poder o desgobierno.
La única realidad, de la que hay que asirnos, lo que podría revertir las cosas, el corolario en el que hay que creer, seguir, son las expresiones de descontento y fastidio, las 115 escuelas en paro nacional, la unidad del IPN con la UNAM, la Ibero con el Tec. de Monterrey, hasta la UAEMex. Porque estamos hartos. Hay que aullar, gritar ¡ya basta! Organizarnos como sociedad y tomar el mando, conquistar nosotros, el poder.
O bien, con dulzura inteligente, reencontrarnos con la nobleza y belleza de pasajes como la última noche del Che Guevara, la que pasó en una escuela rural. Ya herido, contempló una frase en la pizarra y dijo a la maestra: “Le falta el acento”. La frase era “Yo sé leer”. Ya derrotado, el guerrillero volvía a otra forma de corregir la realidad… “Yo sé leer”. (Juan Villoro)
El México de las armas teme a quienes enseñan a leer: es nuestro trabajo, nuestra apuesta y misión, destino, son otras personas y circunstancias, es la realidad imaginada pero real. Con la misma determinación y objetivos “Librería El Areté de Tejupilco”
Y se marchó Jorge Saldaña





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