LA GRAN COMILONA: REPOSTERÍA

Después de una cena erótica que, cucharada a cucharada ha conducido a los amantes a través de los preámbulos y jugos amorosos hasta el lecho, debe haber un final feliz: el postre. Un postre corona la orgía íntima. ( Afrodita de Isabel Allende)

Pregunté a mi hija Claudia, Chef en Jefe del Restaurante “La Misión” en Tejupilco, el tema a tratar en esta columna semanal: postres, me dijo. Un tema muy amplio, en evolución, lleno de imaginación. La parte dulce de toda comida.
El postre cumple una función en la alimentación. Comer algo dulce al terminar las comidas sustanciales fermenta los sabores ácidos, suaviza las papilas gustativas, dispone el paladar nuevamente, prepara el gusto para la ingestión de auxilios para la correcta digestión. Distingue, es elegante y de buen tono.
El mundo del dulce es inmenso. Existen los agasajos de siempre: desde 1904 se sabe de la “invención” del Banana Split, en Pennsylvania EUA. Su creador cortó un plátano a lo largo y le puso en un plato, con tres bolas de helado encima, crema batida, cubierto por chocolate fundido y coronado por una cereza. Otro aporte gringo a la historia de los postres dulces es la famosa Malteada, la milkshake que existe desde 1922 o el Peach Melba, los archireconocidos Duraznos en Almíbar que cuentan, eran preferidos por artistas de la talla de Frank Sinatra y Nat King Cole.
Pero en el mundo del sabor, los vecinos del norte deben pedir permiso ante la rica creatividad nacional. Todo México es un dulce: cajetas de Celaya, camotes de Puebla, jamoncillos, ates, mermeladas, jaleas, cocadas, trompadas, buñuelos, merengues, mueganos, palanquetas, membrillos rellenos, glorias de Linares, higos caramelizados, mazapanes, los famosos mamones de Amecameca. La lista es inmensa.
En el resto del mundo la repostería es aún mas: profiteroles, crepas, moka, bombones, trufas, turrones, soufflé y el inigualable y afamado chocolate.
Un artista de la repostería es Oriol Belanguer, español de la región de Cataluña, la parte más cultivada de la península Ibérica. Poseedor de muchos títulos gastronómicos, “El Pastelero Artista”, como le llaman sus pares, se define “meticuloso con la limpieza y el orden” y considera que “el dulce es un estilo de vida y el postre la forma de expresión que provoca placer y emociones” Este año de 2006 este pastelero impartió por segunda vez un curso en el DF. con un costo de 10 mil pesos por participante y entre los temas que se trataron figuran lo concerniente a la filosofía del mismo expositor, tecnología en pasteles, postres de restaurante y especialidades en pastelería.
Lamentablemente en el sur del estado de México la cultura del postre es muy escasa, casi inexistente. Los comensales no están acostumbrados a terminar sus alimentos con las delicias del dulce. Como si fuera una debilidad, se rechaza, se desconocen los beneficios. Para los nuevos empresarios en este sector y en esta región, con criterio de gran vendedor, la repostería es un segmento con todo un mercado por desarrollar y aprovechar.
No obstante, si el día de hoy, usted desea degustar una gran comida y al terminar recrear sus papilas gustativas con unas crepas, un pay de queso, un flan casero, un mouse de frutas, que un pastel de zanahoria o un único arroz con leche y tantas otras delicias, acuda a su casa en Tejupilco, Restaurante la Misión y disfrute de este lujo, especialmente para usted.

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