LIBROS, LECTURAS Y MAGISTERIO

En la Librería La WeB o N@D@ hemos tomado nota de dos eventos en menos de una semana, relacionado con la lectura, los libros y el magisterio: en la secundaria de Temascaltepec, una maestra pide a sus alumnos que consigan Corazón Diario de un Niño (una obra cursi, desfasado en el tiempo, aburrido) y otro maestro compañero se ofrece a conseguir el libro y lo vende entre los alumnos a $40 pesos cada uno. El segundo caso ocurre en Tejupilco, en la Preparatoria adscrita a la Normal, en que un maestro, pide comprar ¿Quien se Robo mi Queso? (otra perla del nivel y actualidad magisterial) pero exige, sugiere, recomienda que se lo compren a él mismo –según los muchachos estudiantes, dejando veladamente extendida la espada de Damocles de los “puntos” a quien no lo haga así- a un precio de $130 pesos.

Vale señalar que en la Librería La WeB o N@D@ el libro de Edmundo de Amicis tiene un precio al publico de $25 pesos, el de medio mayoreo es $20 y mayoreo $18; y que en el segundo, la “motivacional” producción de Spencer Johnson lo tenemos etiquetado en $92 al publico, $85 de medio mayoreo y $70 de mayoreo. Cabe señalar que solamente hemos vendido y por ende sabido de este abuso, por aquellos estudiantes o padres de familia que no se han dejado presionar por los vicios y practicas que rayan en la corrupción y que son parte de las malas costumbres que el mundo kafkiano del magisterio asume como propias, inmutables y eternas.

Afortunadamente día con día esto tiende a cambiar y son muchos y cada vez más los maestros y estudiantes en general, los que se “atreven” a conocer y extraviarse en el mágico mundo de la lectura y de los libros, muy distantes de las soporíferas temáticas de los programas escolares de “competencias”, los textos para bachillerato de la UAEM, de las Guías Auroch, o los exámenes pre-impresos, propios para holgazanes y mediocres.

Se podría agregar también en este listado de la corrupción simulada o encubierta, la terca necedad de permitir ($$$) la instalación, en el zócalo de Tejupilco de puestos ambulantes de venta de libros, que ocupan espacio público, bajadas de luz con “diablitos”, venden productos pirata, libros seguramente de procedencia dudosa, pero que son parte de facciones políticas, de compromisos firmados o sin firmar y que ofrecen pagos ilegales a las burocracias y policía que toleran y permiten.

En los últimos seis meses se ha dado la quiebra de dos cadenas de negocios que fueron referentes fundamentales del mercado en los que participan, me refiero a las empresas Blockbuster, líder en la comercialización de películas, y otro tanto sucede con Borders, la segunda cadena de librerías mas grande en los Estados Unidos, que el 15 de febrero se acaba de declarar en bancarrota.

Si bien ambas empresas han demostrado una falta de capacidad para adaptarse a los cambios en el entorno de sus mercados, de la evolución de la tecnología, del incremento exponencial en el uso del Internet, las descargas ilegales o la piratería burda, sus problemas económicos y financieros son muy diferentes a los problemas que enfrentan negocios semejantes en México, como es el caso del escenario de la Librería La WeB o N@D@ de Tejupilco.

Porque aunque el segmento que atiende la WeB o N@D@ es microscópico en comparación a los enormes mercados que abarcan compañías como Blockbuster o Borders, la posición de dominancia que se propone la WeB o N@D@ en la región sur del Estado de México, es comparativamente mucho más importante. Los problemas de mercado en México para las pequeñas empresas tiene que ver con en la corrupción, con el trafico de influencias, con el “compadre” en la burocracia municipal o magisterial y tan simple como con las malas artes y peores costumbres de los empleados públicos.

La diferencia radica en el plan de negocios de la WeB o N@D@, dirigido por un núcleo familiar con experiencia y capacidad. Porque los vicios y defectos propios de un mercado de libros inaugural se deberán soslayar y superar con campañas, promociones, visitas, información (por ejemplo, la cantidad de lecturas que deben hacer los alumnos de las escuelas particulares, ahora deducibles en un rollo fiscal complicadísimo) capacitación y con la esperanza y fe, que la conciencia magisterial se imponga necesariamente a la inconsciencia sindical, que aplasta y corrompe a los maestros y maestras mexicanos.

Con la quiebra de Blockbuster, el sector de las descargas por Internet gana una más de las batallas que sostiene en la amplísima geografía de productos culturales. Por lo que toca a las librerías, también en Estados Unidos, comienzan a sufrir por la migración de la sociedad lúdica a soportes electrónicos como Kindle y iPad. Las librerías se deshumanizan (en el sentido literal de la palabra) a pesar de los nudos de elevado tránsito social como son las cafeterías, muchas instaladas en el interior de las librerías, porque el tránsito virtual en Internet es más cómodo a pesar de los costos de aislamiento social. Desde 2007, Barner’s & Noble ha cerrado 168 puntos de venta de las 1357 que tenía. Por lo que respecta a Borders, con más de 1,100 puntos de venta y a pesar de realizar su propio lector electrónico de libros llamado Kobo para impedir la fuga de lectores hacia Amazon, -la librería virtual líder en aquel país-, la muerte sin resurrección le ha alcanzado.

En México la expansión de las librerías Gandhi (22 sucursales en doce estados y la Ciudad de México) y del Fondo de Cultura Económica (20 puntos de venta en ocho estados y el DF) se debe, principalmente, a la ridícula cifra de librerías existentes en nuestro país (por ejemplo 3 en todo Nayarit y siete en Tabasco) y a la baja penetración de lectores electrónicos y de lectores tradicionales.

El ciclo de vida de las librerías Gandhi y Fondo de Cultura Económica no es el mismo que encuentran las grandes cadenas internacionales. Será en el largo plazo cuando el fenómeno que vivieron las disqueras y que ahora enfrenta Blockbuster y Borders, llegue a las librerías de marras y mayor tiempo para las pequeñas librerías que como La WeB o N@D@ aparecen enfocadas ante todo y por principio, a hacer de la lectura un placer y nunca una obligación y menos un negocio desleal.

Este tipo de problemas en México, hace que las librerías nacionales no se preocupen por el negocio pirata. A diferencia de países como Ecuador y Colombia en donde sí existe un negocio redondo de piratería editorial, en México es tan bajo el índice de lectura que no hay incentivos ni para imprimir copias piratas, si acaso y apenas existe en el sector de la literatura motivacional, el mundo de algodón y caramelo de Cuauhtemoc Sánchez, del Dr. La Moglia, o Yohana Garcia, cuyas obras son tan inútiles como el “hongo michoacano”, la alcachofa o el gel reductor de la panza, productos todos “milagrosos”, como las peregrinaciones que bloquean autopistas y esperanzas nacionales.

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