SOCIEDAD DESESCOLARIZADA

Pensé detenidamente si el título de esta Carta es el indicado. Dude mucho en llamarle de esta manera a la presente entrega, que trata sobre el arranque del II Foro de Educación en Tejupilco, en razón de dos factores: que para la mayoría de los lectores potenciales no resulta claro el término “desescolarizada”, y que para los que si entienden el concepto, les causa desprecio, sonrisas, pánico.
Pero es de lo que deseo hablar. Es la propuesta que presentaré este mediodía 20 de febrero, en una de las Mesas de Discusión en las que participo, con la ponencia “El Escritor y la Educación”: La Sociedad Desescolarizada es la parte central del trabajo que voy a exponer ante un auditorio de maestros y educadores. Me hago portador de un saber alternativo, bueno, libre, útil y amistoso. Una forma de vida democrática, feliz e independiente. Paso la voz incansable de Gabriel Zaid (80 años), como él mismo ha trabajado con insistencia en las apuestas inauguradas en Cuernavaca México, de manera formal por Iván Illich, que dice “Por fortuna existen remedios y alternativas. Caminos radicales por ser diametralmente diferentes a los trillados métodos en uso… hay líquidos para aflojar piezas metálicas inmovilizadas por la oxidación, para remover la oxidación cultural que inmoviliza la imaginación social, para recuperar la inspiración creadora de soluciones prácticas…” Más no únicamente aflojar lo consabido que nadie cuestiona. No se trata de criticar las modalidades educativas, la calidad buena o mala escolar, ni entrar a debatir si es mejor la escuela autoritaria frente a la permisiva, o como decía ayer de manera interesante y simpática, el  vasco-alemán Miguel Ángel Sobrino, las “Epistemologías del Sur”: Se trata de cuestionar el supuesto de que la escuela es indispensable.
Antes de entrar en materia, no puedo dejar de comentar dos cosas que observe en la inauguración del II Foro, a tono con la máxima reyesheroliana de que la “forma es fondo”. Por una parte, el magnetismo que irradian estos eventos por minúsculos que pudieran ser, para seducir, encantar, atraer, concentrar. “Algo tienen las burocracias (militares, cortesanas, eclesiásticas, estatales, universitarias, mediáticas, empresariales y sindicales) que desanima la creatividad. Las estructuras jerárquicas se llevan mal con la libertad creadora. Tienden al centralismo y la hegemonía. Desconfían de las iniciativas que no se rigen by the book… y que las burocracias tratan de integrar, atrayéndolas o intimidándolas”  Dialogar, sentarse en la mesa,  saludar al Diputado Noé Barrueta, abrazarse con todos ellos, besar a las edecanes, escuchar un concierto de guitarra clásica, acompañar al Maestro Pablo Carbajal, a la Doctora (H) Ada –dejo así el nombre porque se parece a Campanita, a “Tinker Bell”- quien dirige el ISCEEM y son muy agradables, son parte de los movimientos de atracción. En cambio, ver que dos de los cuatro libreros comerciantes, presentes en el jardín del mismo instituto, se plantan con la venta de libros y materiales “piratas”, y enseñar los colmillos “mejor no hagas nada porque no lo voy a permitir”, resulta tan “shokeante”, como ver que en el disco que se entrega como parte del registro al evento, el titulo de mi ponencia, viene manchado con un asterisco que dice “la ortografía y redacción son responsabilidades del autor”, exactamente un par de renglones debajo del cuerpo de mi texto que alerta el mal uso del lenguaje del gremio, lo cual solo se explica de dos maneras: que es naturaleza del gremio magisterial “sangrar por la herida”, por eso son tan maltratados, por la susceptibilidad clasista del origen de la mayoría; y, porque el magisterio ha olvidado su naturaleza apostolar, dependiente de los presupuestos públicos, construidos con las aportaciones de la ciudadanía,  con nuestros impuestos, recursos y derechos. Con nuestra voz y votos. Olvidan lo esencial y “patalean” ante la crítica.
Paso a mí propuesta. Los conceptos Tertulia e Improductiva los encontré en Gabriel Zaid, quien a su vez abreva de Iván Illich, que postula la “Sociedad Desescolarizada”, cuya expresión mayor, para un Padre de tres hijas –como es mi caso- y consumado ajedrecista, son las Hermanas Polgar, todo un paradigma, por haber sido planeadas, concebidas y educadas exclusivamente para ser ajedrecistas campeonas del mundo. Conocí a Zaid a principios de 1981, pero supe de la fuente de su praxis filosófica, los trabajos de Iván Illich en México, hasta entrado el segundo milenio. No obstante, me enteré de las magyares Susan, Sofía y Judith Polgar, hasta 1994 y estoy absolutamente seguro que de haber sabido de esta libertad e ingenio, cruzando la experiencia pedagógica imaginada por Lazlo Polgar, con el realismo mágico de la educación pública en el sur de México, -el surrealismo ventilado por el Maestro Sobrino- hubiera aprobado esta experiencia, en quienes son mis herederas naturales.
En “la Sociedad Desescolarizada” (1971), una de sus magnas obras, escrita en Cuernavaca, y que le ha dado la vuelta al mundo: Illich se cuestiona la necesariedad de la educación escolarizada y del supuesto de que la escuela sea el eje central de la educación. Una manera de ilustrar su experiencia es con algo que parece un chiste, pero que en realidad es una gran verdad: Aprender a hablar es más difícil que aprender a leer y escribir. Los niños hablan sin haber ido a la escuela. Si fueran a la escuela para aprender a hablar, serían tartamudos.
Por eso, el poeta Zaid, enfatiza que  “El verdadero saber no está en las aulas, ni en las universidades, está en los libros… Marx, Freud, Einstein, Picasso, Le Corbusier, que marcaron las tendencias dominantes del siglo XX, crearon y pensaron por su cuenta y riesgo, en libertad… la cultura libre nace en el mundo comercial. Gutenberg era empresario, Leonardo contratista, Erasmo FreeLancer. Nace al margen de la universidad, y hasta en contra… Descartes y Spinoza rechazaron dar cátedra universitaria. No querían ser profesores, sino contertulios y autores. Frente al saber jerárquico, autorizado y certificado que se imparte en las universidades, prefirieron la conversación y la lectura.
Modelo educativo netamente improductivo y costoso, además de elitista, la educción en México es un lujo que le sale muy caro al país y que produce rendimientos notoriamente decrecientes. Hay que cambiar radicalmente el modelo educativo, evitando, siempre, que el negocio de los títulos universitarios, arruine  el apetito de saber. Hay opciones para evitarlo: Flexibilizar el menú de las canastas (curriculares). Quitarle presupuesto al campus en favor de la universidad virtual. Favorecer la educación a tiempo parcial durante muchos años, con títulos parciales sobre la marcha. Introducir el aprendizaje serio de un oficio durante la preparatoria y no permitir el ingreso a la educación superior a quien no demuestre su capacidad de practicar un oficio, su desarrollo intelectual sería mejor: La inteligencia es corporal.
En “Herramientas para la Convivencia” (1973). Illich emplea la palabra convivial para evocar el espíritu igualitario, libre y festivo del convivió, frente al espíritu jerárquico, formal y obligatorio de las instituciones. Fortalecer la convivencia, la armonía, fraternidad. Privilegiar la amistad ciudadana frente a las tecnologías que sirven para crear dependencias públicas, privadas o sindicales. Hacer de la cultura un medio y de la felicidad ciudadana un fin, sin allanarse a la simplona organización neoliberal de los mercados, a la peregrina idea de la existencia de una “mano invisible” que acomoda naturalmente la oferta y la demanda de bienes y servicios. Hacen falta candidatos, estudiantes, ciudadanos que se animen, arriesguen, trabajen y transformen en empresarios culturales... Decidir de otras maneras. Por ejemplo optar por aquello que sea poco costoso y muy productivo: un libro de Shakespeare  sobre el Juego de Tronos, Julio Verne en vez de Sangre de Campeón, un molcajete en lugar de un procesador de alimentos, un “vocho” –Emilio Mújica Presidente de Uruguay- y no una Navigator –Dr. Galicia Presidente de Temascaltepec-; en vez de lo muy productivo, pero muy costoso: una bicicleta de carbono B Twin. Elegir aquello poco productivo pero poco costoso: un machete, una vela; sobre lo muy costoso y poco productivo: un balón de futbol “súper Duplo”, un Lamborghini… Son formas diferentes de encarar México.







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