CONSPIRACIONES

Como una advertencia silenciosa o un grito ahogado, en cada aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas de NY, se ha trasmitido por televisión una película llamada Vendetta, cuyo tema trata sobre una conspiración fabricada por norteamericanos, para apoderarse de un negocio propiedad de ciudadanos de origen extranjero. Basada en un hecho real, ocurrido a finales del siglo XIX en el puerto de Nueva Orleáns, donde inmigrantes italianos habían organizado el comercio portuario y dos empresarios controlaban la importación de productos, la recepción y distribución.
Además de una estupenda administración, las empresas de los italianos contaban con gran cantidad de mano de obra que viajaba al nuevo continente desde la lejana Sicilia. Las empresas crecían gracias a la conjugación de trabajo confiable, barato y excelente administración.Pero todo cambio en 1890 cuando los norteamericanos originarios, los yanquis decidieron no tolerar que los forasteros hicieran negocio en el territorio que consideraban solo de ellos.Presionando de múltiples formas, amenazas, provocaciones, chantajes, sobornos, al ver que no hay forma de desplazar a los italianos, deciden apropiarse del negocio a cualquier costo.El asesinato de un jefe policiaco, alto como una torre, perpetrado por los yanquis y luego la inculpación de los italianos, específicamente a los dueños de las empresas controladoras, es la causa que justifica la arenga pública para combatir contra los de esa raza o los que se parezcan. No obstante que los acusados fueron declarados inocentes, los yanquis no se contuvieron y movieron los sentimientos de la población güera, blanca, protestante y de origen sajón (les llaman WASP por sus siglas en ingles, que significa avispa) para sacar de la cárcel a los todavía reos y lincharlos públicamente. El resultado fue que las empresas de estos masacrados pararon en manos de los causantes del complot: los yanquis.
Otro suceso todavía más conocido fue el asesinato del Presidente Kennedy en 1962. Víctima de otro complot que solo se pudo probar en el terreno de la cinematografía. Los yanquis decidieron que el negocio de la guerra era mucho más importante que la vida de un Presidente que se oponía a ella y consecuentemente, decidieron eliminarlo.
Cabría también recordar que la última ocasión en que nuestro país México, afrontó un conflicto bélico, durante la segunda Gran Guerra, fue propiciado por el hundimiento de dos buques nacionales: el Faja de Oro y el Potrero del Llano, supuestamente torpedeados por submarinos alemanes, aunque ahora se sabe que fueron los gringos, quienes se encargaron de echarlos a pique.
Muchos ejemplos más se pueden contar en la historia del imperio estadounidense que jamás se ha contenido en sus ansias de expansión y dominio con un solo fin: la ganancia monetaria, el money, la marmaja. Por ahora solo se puede afirmar con seguridad, que los sucesos ocurridos el 11 de septiembre de 2001, fueron propiciados por fuerzas originariamente norteamericanas. Bien sea directamente o a través de grupos armados por los mismos gringos, como es el caso de Bin Laden, para otros fines, en otros tiempos. Sin embargo cabría preguntarse ¿quienes resultaron beneficiados por los atentados? ¿Cuál fue o es el objetivo estratégico, de este descomunal golpe táctico?
Por lo pronto, han salido a la luz pública en prensa escrita y televisión (Discovery y National Geographic) nuevos datos que relacionan, por ejemplo a Larry Silvertein, propietario de la Torre Siete del Complejo WTC, con el arrendamiento de las Torres Gemelas, apenas 6 semanas anteriores a los atentados del 9/11 y la contratación de seguros contra ataques terroristas, que le represento el cobro de una prima superior a 7 mil millones de dólares. Este mismo sujeto, además tenía contratada una empresa dedicada a la seguridad interior del complejo WTC, propiedad de Marvin Bush, hermano del Presidente George.
Se especula que el derrumbe “impecable” de las Twin Towers no se debió tanto a los aviones que se estrellaron contra los edificios, sino a la acción de un proceso físico-químico denominado “termita”, que debilita y funde el acero estructural. Además que no existe otra explicación para entender el derrumbe de la Torre Siete, varias horas después de la caída de las Torres 1 y 2. Se ha reconocido que en esa Torre Siete, se encontraban la Comisión Nacional del Mercado de Valores (que investigaba el fraude de ENRON y los fondos para la campaña de George Bush) un Comando de Emergencia para Ataques Terroristas y sobre todo, el Servicio Secreto de los EUA.
Que el Vuelo 93 no fue abatido sobre Pittsbourgh, sino derribado por la acción “heroica” de los pasajeros ciudadanos; que el Pentágono no fue impactado por ningún aeroplano, del cual nunca se registraron evidencias y si por un misil; que el avión de Camilo Mouriño fue derribado por la acción de un satélite especializado, o que el risueño narco al que apodan “la Barbie” se entrego voluntariamente, a sabiendas que cuenta con protección y para desviar la atención, por la masacre de centroamericanos.
Quizás convenga recordar el anécdota de un diplomático mexicano, que a la afirmación de otro representante europeo sobre como quisiera para su país tan solo 10 Km. de frontera con los Estados Unidos, nuestro representante respondió: “México también”: pero tenemos más de 3000 km.

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