LA RADIO

Se cumplieron 80 años (18 de septiembre de 1930), del inicio de transmisiones de la XEW, la primera estación de radio mexicana, con alcance internacional. Todo un suceso tecnológico, social y cultural. La visión de Don Emilio Azcárraga Vidaurreta, el Patriarca y fundador de lo que con el tiempo se convertiría en TELEVISA, comprendió la necesidad que tenía una sociedad, un país en el parto del nacimiento, de contar con un medio de comunicación nacional y con el mundo exterior.
Aprovechando que la radio evolucionaba rápidamente y la bocina reemplazaba a los audífonos primeros -utilizados para escuchar las transmisiones-, de la censura en la cinematografía, el medio de comunicación más popular al finalizar la lucha armada de la Revolución Mexicana, y consciente de que cine y radio se complementarían necesariamente, Don Emilio, siguiendo los pasos que su primo Raúl había iniciado con el establecimiento de la primera estación de radio, la del Buen Tono, la XEB, en 1923, se arrojo a la aventura de conseguir un elenco estelar que ofreciera calidad, entretenimiento y atención a la sociedad mexicana.
Sin duda que la radio se puede comparar con la importancia que tiene actualmente el internet, excepto que aquel medio, que reemplazo a la tecnología previa de la telegrafía, propiciaba la reunión familiar en torno de un aparato que además de informar, entretener y educar, permitía platicar y moverse a la gente. La televisión, el internet y los “walkman” o aparatos radioescuchas movibles actuales, hacen exactamente lo contrario.
Artistas de la talla de Agustín Lara, Pedro Vargas, Guty Cárdenas, Emilio Tuero, Luis Arcaraz, Toña la Negra o Pedro Infante fueron precursores en este medio, que monopolizó la audiencia nacional y de muchas otras partes del mundo. Locutores como Jorge Marrón (el Dr. IQ), Arturo de Córdova o el “Bachiller” Álvaro Gálvez y Fuentes, usando la voz y la palabra, derrocharon talento, emoción y completaron una industria que dio inicio entonces.
Porque no solo fue la música, y la diversión. La radio fue parte, desde entonces de la vida nacional a través de la difusión de eventos deportivos y políticos. Comenzó la transmisión de los Informes del Presidente, de los Festejos Patrios así como de las noticias diarias. El mundo comercial no dejo pasar la oportunidad de ser parte de esta empresa y son clásicos los comerciales o “jingles” que hoy sonarían cursis y extraños. Desde “La Voz de la América Latina, desde México”, se hicieron famosos, la Burbujita de Sal de Uvas Picot, el Mejoral, el Fab o el chocolate de la Azteca. En la XEW se estreno en 1931, de la magia de Agustín Lara, el tema de “Santa” que musicalizaría la película del mismo nombre y que dio origen al cine sonoro en México.
Pero quiero destacar que hace 25 años, México fue víctima del peor terremoto del Siglo XX. El 19 de septiembre, que personalmente no olvidare nunca jamás, dejo al descubierto tantas y tantas cosas, además de muertos, heridos y destrucción, que es necesario recordar hoy y siempre.
Este es un testimonio personal: Tiempos de ignominia y desconsuelo. Media ciudad capital asolada por el peor terremoto del siglo. Aún rescataban cadáveres entre los escombros derruidos, de las zonas que se convirtieron en bandera de lucha social y símbolos de otro México en ciernes: Tlatelolco vulnerado, colonia Roma diezmada, igual que la Anzures, Condesa, Juárez. Victimas a la intemperie. Qué decir de las colonias Obrera, Doctores, Morelos, Peralvillo, Álamos.... las más populares, las peor afectadas.
Caída estrepitosa de íconos venerados: centros hospitalarios, antenas televisivas, hoteles memorables, restoranes imborrables, escuelas, condominios, hogares que ya no más. Las consecuencias del temblor de septiembre de 1985, completaron el ciclo de destrucción y derrumbe comenzado diez años atrás, en septiembre de 1976, con el anuncio de la devaluación del peso. El desmoronamiento de los usos y costumbres de la forma de gobierno Republicana, emanada de la Revolución Mexicana triunfante, acabaron con instituciones, valores, imaginarios colectivos, confianza, virtudes nacionales y por último terminó por desaparecer y hundir
simbólicamente a la ciudad capital, recinto de los poderes federales.
La violenta acción de la naturaleza, de un golpe provoco el redescubrimiento de la sociedad capitalina, el sentido de solidaridad, los valores más profundos e importantes y el trabajo ciudadano. El terremoto de 1985 arrojo para siempre del DF al PRI decadente, tecnócrata, corrupto y cupular. En esa tragedia terrible, con el duelo y la tristeza de los vecinos y familiares perdidos, la radio, en particular la XEW, desempeño un papel fundamental e inolvidable. Sin televisión, cuya señal dejo de transmitirse, la radio se convirtió en el medio de comunicación esencial.
No sucede lo mismo en el sur del estado de México, donde prácticamente no existe señal de radio y las cuatro estaciones que se pueden sintonizar de manera regular, la del estado de México en AM, fatal y servil ; se une a la que transmite en FM la programación de TV Azteca, vergonzosa. No se diga de las estaciones que vomitan infamia, insidia e ignorancia, a cargo de Ferriz de Con, y el susodicho maestro y licenciado Carbajal –vulgar lambiscón-, de las mafias de los Millet de Toluca.
COLOFON: También un 19 de septiembre pero de 1984, nació y es aniversario del diario La Jornada, ejemplo de periodismo de análisis, independencia y verticalidad.

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