JARABE TAPATIO

Ahora que concluyen los juego Panamericanos, me parece importante analizar lo que esta pasando en esa zona del país, en la Perla de Occidente, en Guadalajara, en el estado de Jalisco. Trataré de relacionar algunos de los resultados, de los que se puede sentir orgullosa y satisfecha esta entidad, con reflexiones y mis propias percepciones, que permitan comparar con el estado de México, que es el principio y objetivo de esta columna.
El punto de referencia inicial será el equipo de futbol de las Chivas de Guadalajara, aunque también son de interés sociológico, el Club Atlas y el de los tecos de la UAG: el Atlas por ser una autentica asociación, muy semejante a una cooperativa en el ámbito de la economía y en cambio, el segundo es el club de una institución propiedad de las fuerzas mas oscurantistas, fascistoides, violentas que existen en México.
El futbol tapatío reúne en estos tres equipos, el caso singular, del único club que solo juega con jugadores mexicanos de nacimiento; el de un equipo asociación, que  produce muy buenos jugadores y  mantiene una escuela y un estilo -les llaman los del Paradero-; y decía ya el equipo de lo mas reaccionario y repulsivo de México. Así es Jalisco, así es en particular, Guadalajara. Por principio, tratando de futbol, el estado de Jalisco tiene tres equipos en primera división, representativos de tres sectores muy diferenciados de la sociedad. En cambio la entidad mexiquense solo cuenta con el equipo Toluca, en la misma liga. Así es el estado de México y esa, es una diferencia política muy marcada
Conozco Guadalajara desde hace 50 años. Un tío abuelo se mudo a esa ciudad como agente de ventas y de inmediato lo visitamos. Familia acomodada la del tío Manuel, no dudo en llevarnos a conocer las joyas de la modernidad que ya entonces, presumía la capital tapatía: además del zoológico, la Plaza del Sol -que era la primera plaza de su tipo en todo el país- sus helados, el estadio de futbol (que desde 1960 veía los encuentros entre las Chivas, el Atlas, el Oro y el Nacional). Guadalajara se enorgullecía de sus joyas arquitectónicas: EL Teatro Degollado, la Catedral, el Mercado de San Juan y su bebida emblemática, sus recorridos, los paisajes agaveros, las antiguas Haciendas: el tequila.
Regrese varias veces a Guadalajara, pero recuerdo particularmente, cuando lo hice en calidad de titular de un sistema educativo para la educación (SNOE). Ahora era el presupuesto lo que me abría las puertas, eran los privilegios, era ser recibido por el Secretario de Educación, ser paseado por los atractivos para adultos que engalanaban la capital tapatía. Nunca olvidare el “Chivas today”, una autentica joya del culto a la carne, al sexo y al placer. Repleta de narcotraficantes que hacían entonces su “agosto”, Guadalajara era  Sodoma y Gomorra, auténticamente.
Eran los tiempos del PRI (de pillos como Flavio Romero de Velasco, Cosio Vidaurri), del mismísimo PRI que a partir de 1995 fue echado del gobierno estatal, y esa es otra enorme diferencia, con el estado de México que es el único, junto con Veracruz, donde no se ha dado ninguna alternancia de partido político en el poder. Inaugure la primera EXPORIENTA en el recién estrenado Centro de Convenciones, junto con el Gobernador Enrique Álvarez del Castillo, al que observaba a mi lado, como un autentico vejete decrépito. Sorpresas da la vida, se convertiría unos años después en Procurador General de la Nación, de la mano de Carlos Salinas de Gortari. (bien dicen que el Procurador es quien procura la imagen del rey). Salinas de Gortari dejaba muy claro que el narcotráfico tenia un representante suyo, justo detrás del rey-presidente.
Las ultimas veces que he visitado Jalisco, me he dedicado a conocer a una Guadalajara productiva, la de los panes que les llaman birotes, los quesos de rancho, en las tienditas de la esquina, de las artesanías en Tonala. Sus carnitas y sus mariscos, los charros negros (tequila con coca cola) y los dulces.
Hoy los Juegos Panamericanos muestran esa policromía: gimnastas, clavadistas, pero sobre todo futbolistas. El sistema, los principios que el club Guadalajara ha defendido y que de alguna manera el Atlas ha nutrido también, han dado lugar a que los mejores y prometedores jugadores de futbol sean originados en esa entidad. Como la Masia para el Barcelona, el Club de las “chivas” del Guadalajara es el que más y mejores jugadores produce, en todas las categorías y edades, entre los cuales destaca el “Chicharito” Hernández. Esto significa que actualmente, el futbolista mexicano de éxito, proviene de Guadalajara, a pesar del espíritu conservador de esa sociedad, o quizás por eso. ¿Por qué? No puedo en este momento concluir nada, pero si veo que Guadalajara se erige como una alternativa propia, nacional, muy mexicana.
Junto a la iniciativa de Jorge Vergara, quien es acusado de apropiarse indebidamente del equipo Guadalajara, pero cuyos métodos han dado grandes resultados, sin duda alguna, no hay que olvidar, que desde hace 25 años, Guadalajara es sede de la Feria del Libro más importante de México y del habla hispana. Feria que da espacios para una gran cantidad de empresas editoriales, pequeñas, regionales, nacionales, pero que imprimen de manera independiente, muchos títulos que las grandes cadenas editoriales –españolas-, no aceptarían hacer.
No esta de más recordar, que como todo, la pasión futbolera se mueve al vaivén de los cambios que experimenta la vida política nacional, y revivir entonces, que la única razón para que el denominado “Clásico de clásicos”, el juego entre América y Guadalajara, provoque tanta pasión extradeportiva, se explique por la naturaleza de los equipos en cuestión: América, equipo de millonarios, que no escatima dinero para comprar jugadores en el extranjero, contra el Guadalajara, el equipo que desde su origen y caso único que perdura hasta ahora, solo juega con jugadores mexicanos.


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