SOY PRO LEE


La exhibición de la realidad personal de Enrique Peña Nieto en el marco de la Feria del Libro más grande de habla hispana, es mucho más que un incidente chusco o un episodio que le puede suceder a cualquier persona. Es la demostración palmaria de la naturaleza bestial de los hombres del poder, el desprecio por la cultura y la educación, la artificiosa mezcla de imágenes para convencer y manipular al pueblo. “El problema de fondo no es sólo la aversión de Peña por la lectura, sino la estrategia para llevarlo al poder. Estamos ante un caso inédito en la historia de México: la creación de un personaje inventado por la televisión y por el partido que durante siete décadas mantuvo al país bajo la sombra del autoritarismo, para recuperar la Presidencia” (Álvaro Delgado)

Es también la comprobación del desprecio acunado en las conciencias de estos animales políticos y de sus cachorros y cachorras. Es racismo, es ignorancia, es simulación, es el uso de los presupuestos públicos para erigir clases sociales, diferencias artificiales, que injustamente separa y enemista a México. Hay que agradecer a la puberta Paulina Peña, que la mala educación aprehendida en casa, ha dejado al descubierto la esencia de las dinastías, que se confabulan para asaltar la Presidencia de México.

Pero al mismo tiempo el affaire Peña Nieto ha desatado la reacción de muchas mayorías contrarias a los empeños del PRI por reconquistar, el poder por el poder. Se ha abierto una batalla frontal por el control de la información entre los perros de presa de la televisión al rescate de su Candidote, contra las redes sociales que esta semana no han parado de hacer sorna y burla: Peña Nieto no recuerda ni siquiera el nombre del autor del libro que dice que él escribió” “Hay una campaña orquestada en contra de Peña Nieto... orquestada por Peña Nieto” “Libro mata copete. Hija mata campaña. “Dime que apoyas a Peña Nieto y te diré cuántos libros has leído”; “No le regales un voto a Peña Nieto, mejor regálale un libro” Paulina Peña merece una felicitación, “nos enseñó la manera en que su familia ve a la gente y el por qué NO debemos votar por @EPN, #SoyProle”

Fue precisamente la reacción de esta niñata quien retuiteo “@Pau_95Pena… un saludo a toda la bola de pendejos, que forman parte de la prole y solo critican a quien envidian!… (sic)” Entonces todo fue peor y en los enlaces “Soy Prole” y “Librería Peña Nieto” en la red de Twitter no hubo piedad: desde recomendar el libro Padre Rico hija idiota, hasta bromas como “¡Mamá Mamá! En la escuela la hija de Peña Nieto dice que soy #Prole... No le hagas caso hija... ella ni mama tiene y su Papa no sabe ni leer”… “¿Que le decia su abuelita a Enriquito de niño? Si no lees vas a dar pena nieto”… “Hasta la mordaz suposición de que el libro preferido de Peña Nieto es "Dios mío hazme viud@" (de su eventual rival electoral Vázquez Mota)

Nunca imaginó Jacobo García, corresponsal del diario español El Mundo, “que su pregunta, sobre qué libros lo han marcado (a EPN), bastaría para poner en jaque públicamente a un político cuya imagen ha sido labrada con bisturí y que mostraría su vulnerabilidad al carecer de un guión en la mano: Enrique Peña Nieto, simplemente es la prueba más contundente de un país capturado por una clase política añeja, ignorante, violenta y abusiva, que por sí no fuera poco cree que el partidismo junto con el espectáculo, la guerra, la farándula, los escándalos mediáticos, la propaganda amorosa, son sinónimos de hacer política y gobernar”

Pero las historias son muchas y el PRI no ha cambiado nada su manera de gobernar y de construir formas dictatoriales basadas en la amenaza y la ignorancia. Anécdotas como el memorándum de Tomás Garrido Canabal (creador de los grupos paramilitares conocidos como Camisas Rojas) a la Secretaría de Gobernación en apremiante petición de dos ejemplares de “la Ley Fuga” inexistente en los archivos del estado de Tabasco.

O a Renato Leduc quien le regala un libro de Manuel Payno a un Jefe de Policía y cuando le pregunta tiempo después, sobre “Los Bandidos de Río Frío”, responde “aun no los capturamos jefe, pero en eso andamos”

Por supuesto que los ridículos majaderos de Fox y de su “brujer” son inolvidables y sentaron el precedente del desprecio a la lectura y a la cultura, la adoración a la televisión y a la religión. Los rezos y los cursillos de pseudo superación personal, en lugar de la sabiduría y la ciencia, pero recuerda Rafael Cardona aquella maravillosa anécdota de Lauro Ortega en los días previos a la inauguración de la biblioteca del PRI, cuya organización le había encargado a Miguel Osorio Marbán: ¿Y estos libros de quién son?, preguntó en el recorrido previo…Esto es de Marx, esto es de Bobbio; aquí tenemos a Platón, a Aristóteles; los cimientos de la ciencia política, doctor. Esto es de autores mexicanos; Cosío Villegas… Salado Álvarez, Molina Enríquez… acá…Ya deje eso, licenciado. No quiero nada de esto, yo quiero puro Díaz Ordaz, Díaz Ordaz y tas, tas… ¿Me entendió?, dijo mientras golpeaba los estantes. Los anaqueles se llenaron de discursos y recortes de prensa del Presidente debidamente encuadernados.

De manera que la ignorancia de Peña Nieto no es sólo un “error” libresco, como quiere hacer creer, sino una concepción de México y del mundo en el que los principios éticos están sometidos a la consecución de fines sin importar los medios. Los grandes proyectos educativos en México los protagonizaron intelectuales de la talla de Justo Sierra, José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet o Agustín Yáñez, mientras que la decadencia ha sido obra de personajes tan frívolos y corruptos como Vicente Fox y Elba Esther Gordillo, justamente mentora de Peña Nieto.

La educación es, también, fuente de valores cívicos y morales que son clave para el desarrollo de una nación y, al contrario, al desdeñarse, sobreviene la ruptura del tejido social y se gestan fenómenos tan repugnantes como la corrupción, el crimen y la guerra.

Sólo la ausencia de ética o moral permiten que un gobernante corrupto como Montiel sea encubierto por su sobrino, Peña Nieto, y exactamente por la misma razón, los priistas de la cúpula aclamaron a Humberto Moreira la renuncia a la presidencia de su partido sin exigirle cuentas por el monumental endeudamiento de más de 34 mil millones de pesos, la mitad al menos, contratada de manera ilegal.

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