Thursday, October 07, 2010

BUFALADA


Después de cinco sucesiones presidenciales, sin interrupciones y casi sin incidentes. A partir de la fundación del PNR-PRM-PRI, obra genial del verdadero arte político y fruto de la riqueza social que trajo la Revolución para México.
Tras del gobierno del primer presidente real de México, Lázaro Cárdenas, se sucedieron los sexenios de Ávila Camacho, Alemán Valdés, los de los Adolfos, Ruiz Cortinez y López Mateos y finalmente de Díaz Ordaz. Hasta que el arribo de Luis Echeverría Álvarez rompió con todos los órdenes establecidos, principios en que se sustentaba, fortalezas y salvaguardas políticas y comenzó el principio del fin, para el estado político mexicano y el sistema en que se sustentaba.

Si Miguel Alemán Valdez fue quien inició la ruptura del orden constitucional original y Díaz Ordaz cometió dos errores políticos fatales, el dejar impune la matanza de 68, llevada a cabo bajo las ordenes de su Secretario de Gobernación, peor aún fue, respetando las reglas no escritas del sistema, designarlo como su sucesor presidencial.
Antes de tomar posesión del poder, LEA ya traicionaba a su antecesor. En el registro simbólico de la memoria histórica nacional, Luis Echeverría Álvarez comienza con un acto parricida el ejercicio de un poder desviado y perverso, dirigido a mantenerse al frente del país, en una especie de golpe de estado velado.
La designación de José López Portillo, tuvo la intención de maniatar al sucesor y obligarlo a depender de su antecesor, en lo que llego a llamarse “minimaximato”, en recuerdo del triunvirato sometido por el poder de Plutarco Elías Calles, el “jefe Máximo de la Revolución Mexicana”.
No resulto lo que esperaba Luis Echeverría, pues López Portillo entendió el juego en que quedo atrapado y con el exilio diplomático se deshizo de la sombra de su predecesor. Peor le fue a México. Los errores se sucedieron uno detrás de otro. Designar a Reyes Heroles en Gobernación fue nombrar a un incapacitado político, en razón de su origen español. Colocar a un hampón al frente de la policía capitalina, que en los hechos operaba como Jefe de la policía nacional, en la persona del “Negro” Durazo, a un mercader de la política en la Jefatura del DDF, el nepotismo familiar, o la amante como primera Secretaria de Estado, privaron a López Portillo, de toda fuente de autoridad a la investidura que ostentaba.
La crisis del petróleo que multiplico la deuda nacional por cinco y finalmente la expropiación de la Banca, a los especuladores, que no tienen patria ni nación, arrojaron al país a una encrucijada fatal, además de la quiebra económica.
Un mal Padre solo puede producir malos hijos. Miguel de la Madrid es la confirmación de una regla que solo admite excepciones ocasionales. Carlos Salinas de Gortari es la consecuencia funesta de la vileza y violencia desatada por Luis Echeverría. Los demonios sueltos avistados al termino del sexenio de Salinas, llevaban varios años de minar las bases de lo que fue algún día, un país felizmente ejemplar.
Tras un final de sexenio marcado por la traición y el asesinato, el parricidio simbólico inaugurado por Echeverría, se volvió real con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, quien pretendía convertirse en el nuevo Jefe Político de la Nación. Es el lecho donde fue parido Ernesto Zedillo y las manos que mecieron su cuna, son algunos de los que ahora detentan el poder descarnado, aprovechando la conspicua medianía, de los representantes de las clases sociales reaccionarias afiliadas al PAN. Manlio Fabio Beltrones se llama el jefe mayor y Elba Esther Gordillo es el nombre de la Jefa Mayor. Eliminado Diego Cervantes de Cevallos, -otro padrino al tanto del parto del de Yale- los dos primeros se enfrentan a su enemigo natural.

Carlos Salinas de Gortari se ha adelantado hasta el momento y con el concurso abierto, descarado y cínico de TELEVISA, ha destapado una campaña que lleva años de estar montada, supervisada y conducida para que el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto se convierta en el candidato del PRI y en la esperanza de reconquistar el poder, por otros medios, pero con los mismos fines. Nada que ver con la Presidencia Soberana y la Autoridad que emana del ejercicio político de un buen gobierno. El Poder, por el poder mismo.

En el lenguaje de la grilla política clásica le llamaban, la “cargada” o “bufalada”. Era el momento justo en que el gran elector en turno, el Padre de la nación, el Presidente en funciones, decidía en quien habría de recaer la responsabilidad de continuar la obra de gobierno. Atendiendo a las bases sociales que integraban al Partido, el PRI, se realizaba el anuncio que marcaba el inicio del besamanos, las genuflexiones, apologías, los abrazos y regalos. El peor escenario del arte mayor de una sociedad, el arte de la política se vivía cada seis años, en el ritual que marcaba la sucesión presidencial.
A diferencia de entonces, el ritual moderno esta realizado por guionistas y directores de escenografía, ante cámaras de televisión, tramoyistas, iluminadores y artistas. El teleculebrón Peña Nieto-La Gaviota, a pesar de la apuesta de Emilio Azcárraga, lleva visos de convertirse en un papelón más de la ambición por el poder de la malhadada clase política mexiquense, en particular la originada en el llamado Grupo Atlacomulco, como sucedió con el tío Arturo Montiel y su fortuna inexplicable (mente disfrazada), o el destape en off side de Alfredo del Mazo, los encubrimientos de Pichardo Pagaza, Benítez Treviño, las pesquisas de Bazbaz, Mario Ramón Beteta, los Hank Junior etc. etc. etc.


Tuesday, October 05, 2010

ÉTICA Y PSICOANÁLISIS

Prólogo
Dos confesiones recientes, me retiemblan en el centro del alma. La de un músico ávido de dinero, confeso guadalupano y militante del PAN, una de cuyas rolas se estreno como tema de “Un Año Perdido”, la película de Tejupilco, me refiero a Las Piedras Rodantes y a su autor Alex Lora, quien aparentemente, de forma voluntaria se ha borrado de la faz de la tierra de los hombres libres y a diferencia del Pirata de la Canción de Espronceda: ¿Qué es la vida, por perdida yo la di, cuando el yugo del esclavo, como un bravo sacudí”, el creador del TRI se acepta sometido a los dictados de su “domadora”, Chela, encargada de criar a una hija única, profundamente enferma y asesina.
Otra es la de un intelectual del sistema, del poder y del star system, que ha descollado en un programa pionero, titulado La Dichosa Palabra y ahora en el recientemente reprogramado Forotv conduce junto a Julio Patán, el programa Final de Partida. Me refiero a Nicolás Alvarado quien repite sin cesar que su esposa que es psicoanalista dice que no existe el psicoanálisis antiguo. Veamos.

Introducción
Contra la certeza de que el psicoanálisis es producto del pensamiento moderno y constituye todo un descubrimiento científico de la época contemporánea, hay que comenzar por una declaración por demostrar: quien afirma lo anterior no entiende lo que es el psicoanálisis.
Basta con revisar una amplia gama de sentencias sabias, para preguntarse si están en lo correcto la mayoría de las corrientes de pensamiento, que pretenden reducir las producciones intelectuales y artísticas a la historia particular de las sociedades en que nacen. Ya afirmaba Baltasar Gracian “que una vez que los sabios helénicos deliberaron todo acerca de los asuntos humanos más complejos, en especial sobre la felicidad, a nosotros los modernos solo nos queda una faena relativamente sencilla, ya no deliberar sino elegir los medios para ser felicies”¹
Hay que recordar que entre los griegos, en la época de la Academia y el Liceo ya se reconocía la existencia de siete grandes sabios: Cleobulo de Linos, Solón de Atenas, Quilón de Esparta, Bías de Priene, Tales de Mileto, Pitaco de Mitilene y Periandro de Corinto,
De Tales, es gema la anécdota que se cuenta, una vez conquistada Mileto, por Alejandro el “Mango” y atendiendo a la perfecta formación recibida del de Estagira, Aristóteles, se dirige a conocerlo, presentarse y ofrecer cumplir cualquier deseo del sabio, a lo que Tales le contesta, recostado y casi desnudo, sobre una piedra a la entrada de la cueva donde vivía, “solo deseo que te quietes, porque me tapas el sol”.
Pues Bias de Priene nos deja dos citas básicas para comprender al alma humana (la psique-psyché): “Es enfermedad del alma desear lo imposible” y al decir sobre la extensión de la perversidad humana, sentencia que “La gran mayoría son malos”
Comparado el traje ajustado del psicoanálisis con la extensión seca del saber antiguo, “se antoja estrecho y afectado por los usos, costumbres y caracteres que el análisis moderno no solo pretende explicar, sino más grave aún, curar”¹. No obstante hay toda una deuda de gratitud que es menester reconocer en los trabajos pioneros de Sigmund Freud y posteriormente de Jaques Lacan, por el redescubrimiento entre el saber antiguo y el saber analítico moderno. Es este el análisis que aquí tratamos, el de Freud y extendido por Lacan, no el de Ferenzci, ni el de Abraham o Jones; menos todavía el de Anna la hija, o Melanie Klein, tampoco el de Fromm o el angloamericano.
A través de ellos (dicen que Lacan es a Freud lo que Jesucristo es a Dios Padre) se puede llegar a saber que la Ética, es el nombre antiguo del psicoanálisis. De Ética se trata la que se origina en el Liceo y específicamente la de su fundador Aristóteles, no la de Sócrates o Platón, ni la de Antístenes y mucho menos la estoica de Zenón, base de la moral romana y cristiana posterior.
Pero si a Freud y Lacan le debemos las gracias, por abrir una puerta por donde ir a encontrarnos con el saber antiguo y su equivalencia con el saber analítico moderno, hay otra deuda enorme que reconocerle a un sabio mexicano, de origen palestino, nacido en Monterrey y no en Argentina -hasta Joaquín Sabina ironiza con eso de “un psicólogo argentino, mostrándome el camino”: Patricio Marcos.
La obra y experiencia analítica del Dr. Marcos han permitido que el hallazgo (gazapo le llama) de voltear a Aristóteles en Freud y Lacan, tenga una puerta abierta de regreso, un camino de ida y vuelta de tal manera que: “lo imperecedero del análisis actual es antiguo, lo que tiene de perecedero es devastadoramente moderno”¹

Capítulo Primero
Me tomo la libertad de poner como ejemplo un incidente menor, muy conocido por la opinión pública, muy reciente, para explicar la siguiente premisa: “el psicoanálisis vuelve patente aquello que lo causa como síntoma cultural privilegiado, la corrupción de ese registro superior en nobleza al de la ética, el de la perversión del género político de los pueblos de Occidente”¹
Es el caso de la fiesta que llevaron a cabo los jugadores de la selección de futbol -aunque podría emplear también los programas de Laura Bozzo o las poéticas composiciones de Ricardo Arjona-, no obstante me detengo el affaire Salcido-Yamile, el consumo de alcohol y la pachanga en el hotel donde se hospedaban como representantes nacionales. Además de la fatal exhibición deportiva, que no voy a detallar, hay que ver la cantidad de opiniones que se han vertido respecto a su comportamiento: que si están en su derecho, que son jóvenes, que ya se había “roto” la concentración etc. etc. Pero nadie habla sobre si está bien o mal lo que sucedió, desde el registro ético o sea desde el carácter, el modo de ser y sus costumbres. No se trata de una cuestión de ética profesional, cualesquiera cosa que quiera decir ese término, sino el problema que atañe a los principios, la deliberación y la elección de tal o cual conducta. Por encima del escándalo aparece otra pregunta adicional pero central, que tiene que ver sobre la forma de gobierno, los reglamentos y leyes que prevalecen actualmente en México. ¿Si la presidencia nacional se encuentra ocupada por una persona cuya legitimidad es cuestionada, por la forma en que conquista el poder y son conocidas las debilidades incontinentes de su alma húmeda, como pedir que los miembros de esta comunidad se comporten de una manera diferente?
Por eso es tan difícil para los analistas modernos entender las causas de la enfermedad que pretenden curar ¿Cómo descifrar este género patológico de vida que prevalece colectivamente, característico de la vida moderna? Es la pregunta que se formula Lacan en relación a los deseos y apetitos. Son los de Edipo que de manera involuntaria, no por la fuerza sino debido a la ignorancia o si se prefiere en razón de la fuerza de la ignorancia: el parricidio, la usurpación y el incesto. Es lo que Lacan llama metafóricamente, el cuerpo de los deseos sexuales, enfrentados por la doctrina y la técnica analítica freudiana.
¿Acaso no hay ningún problema ético en el homicidio, el robo y el adulterio? Clasificar estos apetitos como monstruosos o contra naturaleza es clasificarlos éticamente, bajo este género de vida inferior llamado bestialismo. Si no se discierne siquiera lo saludable de lo enfermo conforme a naturaleza ¿Cómo se pretende ser artífice de la salud humana? Psicoanálisis moderno es síntoma de los síntomas padecidos por la enferma cultura contemporánea.
“El asunto consiste en explicar los objetos naturales de aversión en objetos no menos naturales de atracción y deseo debido a los usos, costumbres y caracteres propios y fascinantes de la modernidad… ¿Cómo dar cuenta de que el homicidio (parricidio) el robo (usurpación) y el adulterio (incesto) hayan devenido a ser objetos culturales de apetencia no obstante que por naturaleza son de repugnancia?”¹

Capítulo Segundo
Escuchar el saber antiguo en Pitágoras, despeja y explica que el hombre es bueno de una sola manera pero malo de muchas, entonces el homicidio envidioso, la malevolencia adulterina y el robo desvergonzado constituyen yerros y nunca aciertos, y tales acciones pasivas no plantean un problema ético ni político por la sencilla razón de que solo a un loco le parece cosa digna de deliberación saber si está bien o mal padecerlas y padeciéndolas, actuarlas. Por lo tanto se equivocan quienes actúan mal, siempre, sin atenuantes ni excepciones. De tal suerte que en el registro histórico, la patología individual de la época moderna –siglos XVI al XVIII y época contemporánea, siglos XIX, XX y XXI- son efectos de la patología colectiva. Las sociedades Occidentales ¿acaso no están organizadas bajo principios que son corrupción de la autoridad?
“No hay que olvidar que el arte ético conserva su propia eficacia terapéutica, es el arte político, en todos los tiempos y lugares el arte de la autoridad que es la política que es y seguirá siendo el mejor arte ético puesto que aquel le corresponde educar, producir usos, y costumbres y caracteres excelentes en los individuos y partes de una comunidad”.¹
La ética es una ciencia centrada en el análisis del placer y el dolor humanos², conforme a los usos y costumbres del animal político. Son registros que implican por necesidad la salud o la enfermedad de las comunidades despiertas o activas, es decir políticas, la realeza, aristocracia y república y no en cambio en sus desviaciones pasionales o voluptuosas, dormidas, luego despóticas, la tiranía, plutocracia y sorpresa, la democracia.
Tratado con profusa belleza en todo Shakespeare, particularmente en el Mercader de Venecia, el derrumbe de los regímenes aristocráticos ha hecho que el mito de Sófocles sea el mito terapéutico por excelencia, lo cual implica que el rasgo sobresaliente de la civilización actual consiste en la alteración de los objetos naturales de aversión en objetos de apetencia culturales y los hábitos de la continencia, incontinencia y la intemperancia han logrado crear una suerte de segunda naturaleza patológica.
¿Como se adquirieron estos apetitos viles y violentos?², sino a través del regicidio intemperante y la muerte de la autoridad paterna. Con la devastación del principio político del honor y su reemplazo por el principio que le es contrario, la insaciable codicia de riquezas externas; mediante la perversión de la verdadera libertad humana, rasgo invariable en los gobiernos republicanos, por la pasión libertaria de las muchedumbres pobres en la que se apoyan y soportan las potencias oligárquicas mundiales hoy en día.

Capítulo Tercero
¿Acaso no es rasgo universal de la experiencia clínica, que esas diversas patologías del carácter tengan por causa original el quebranto y en caso extremo la devastación de la autoridad del padre? Son los hijos, hombres y mujeres de esta tragedia quienes viven expuestos radicalmente a caer en las garras de la vida patológica Dicho de otro modo, por regla general el daño que un padre puede ocasionar es inmensamente mayor al que se puede derivar de la madre, por que las fallas paternas cuentan con un espectro patógeno más destructivo que las maternas: si de mala madre no se sigue necesariamente malos hijos, en el otro caso casi siempre ocurre que de mal padre, hijos malos o cuando no peores.
La fabula del Edipo de Sófocles tiene dos virtudes: la primera que articula de manera jerárquica los tres objetos naturales de aversión, la cual otorga primacía al homicidio sobre el robo y estos sobre el adulterio. La segunda, ilustra los efectos de las elecciones involuntarias en cada uno de los tres objetos de aversión natural, en los registros ético y político y el pasaje de la mejor especie del género despierto de vida, la realeza, a la peor dentro del género dormido, la tiranía.
Cuando Edipo asesina a Layo incurre a la vez en parricidio y en regicidio, cuando accede al trono vacante roba y usurpa y cuando desposa a la viuda Yocasta, según la tradición admitida en Tebas comete incesto adulterino. Sófocles ofrece un personaje que actúa de modo ignorante y de manera involuntaria porque Edipo desconoce que Layo es el verdadero padre, el biológico, no menos desconoce que el lecho que comparte con Yocasta, son los de su padre y madre.
Pero también la otra tragedia, la de Layo quien ejerce frustráneamente el derecho de la potestad de la vida y la muerte de su vástago y primero consulta al oráculo sobre su deseo de convertirse en padre, el cual le aconseja no engendrar, pues le asegura, su progenie lo destruirá. Es cuando elige bajo la hipótesis planteada por la lógica aristotélica el origen del género pasivo de existencia, ignorante, dormido, patológico: Layo elige la muerte de Edipo movido por la cobardía de evitar daños mayores. Por ejemplo Miguel de la Madrid no quiso reconocer a un hijo que nació con síndrome de Down y lo recluyo para siempre en un hospital y Vicente Fox no quiso tener hijos, de ahí no cuesta entender el trato que hemos recibido los mexicanos del Presidente de México, la Máxima Autoridad, si así tratan a sus propia descendencia.
Sin embargo Lacan y el psicoanálisis no comparte este principio y se monta con esta aberración que imputa a Yocasta y no a Layo la responsabilidad de la tragedia de Edipo, por el argumento que hace de la madre la condición del acceso al deseo del hijo, por negar bajo los principios plutócratas y demócratas que lo acojonan, la autoridad paterna.
En John Locke (el Shylock en Shakespeare) ideólogo inaugural y padrastro del liberalismo moderno, quien justifica la revolución aristocrática inglesa y el regicidio de Carlos I, simplemente al extender en adelante la fuente de autoridad paterna a la madre y afirmar que mejor llamar “parental relation” eliminando la palabra padre, fuente de autoridad, principio y origen. En este caso el origen de la paternidad la concede este parricida a su padre muerto, su dios capitalista, el dinero, estéril, pero productor de fortunas. Los norteamericanos que juran ante Dios todo acto público y político van más allá, al imprimir en su moneda “in god we trust”, transliteración analítica de “the trust is our god. Empuje psicótico hacia la femineidad en la época moderna con la consecuente figuración alucinatoria de la mujer y las neurosis padecidas: histeria, obsesión, fobia.
Una vez que la capacidad para deliberar queda desierta en el registro político ¿Qué se puede esperar que acontezca en el registro ético? Elegir cualesquiera: la tiranía personal, la plutocracia o la democracia (el despotismo de los más) o de la mezcla o combinación de estos tres principios es elegir lo que niega el principio y el fin de las comunidades políticas.

Conclusiones.
Mientras los pueblos conservan su género de vida político bajo cualquiera de sus especies, ya regia, aristocrática o republicana, al no haber patologías en las comunidades regidas por estos tres gobiernos paternales, la enfermedad en el registro ético tiende a ser la excepción, nunca la regla.

Una vez que las comunidades políticas dejan de serlo y se transforman en sociedades animales –bien tiránica, bien plutocrática, bien democrática- entonces la forma de vida patológica se transmite al registro ético haciendo de la intemperancia, la incontinencia y la continencia las reglas antes que excepciones.

Dice Baltasar Gracian sus gobiernos son más bien desgobiernos ya que atan todas las virtudes y desatan todos los vicios

Thursday, September 30, 2010

MÉXICO, VIVE


Se conocieron en un viaje trasatlántico, efectuado pocos años después del fin de la Guerra Mundial. Ella era la hija del Ingeniero Zeevaert, contratado en Bélgica, para venir a México a colocar el revestimiento de vidrio, que hizo de la Torre Latinoamericana, la primera edificación en el mundo en utilizar este material. Primera y gran construcción de un México moderno, iniciada la construcción en 1948, se inauguro en 1956 y dejo atrás el enanismo urbano –tan de moda actualmente con el gobierno que descabeza Felipe Calderón- además de haber desarrollado tecnología y sistemas de construcción pioneros y únicos en el mundo, debido a que la construcción de este rascacielos, se llevo a cabo en una zona considerada de elevado riesgo sísmico.
El era marinero, en el buque que viajaba entre Europa y México. Como buen holandés, su horizonte y destino fue el mar, al que se dedico toda su vida, hasta que la empresa Transportación Marítima Mexicana (otra más de las empresas mexicanas quebradas y liquidadas), le jubilo por más de 60 años prestados al trabajo fecundo, creador, honesto y constante.
Nadine y Jan se conocieron en la travesia, se enamoraron, se casaron, se establecieron en México y fueron los padres de mi compadre Guy, cuya prematura muerte ha sido uno de los golpes más inesperados y tristes que puedo recordar en mi vida. Educado en el ámbito de la colonia francesa en México, con toda una vida llena de experiencias increíbles, padre de tres hijos, el menor Thibault es uno de los dos únicos ahijados que he aceptado hasta este día. Hace tres años que no veo ni se nada de Tibó.
Como buen belga, Guy trabajo muchos años en el continente africano, como parte de alguna de las múltiples compañías que expoliaban las riquezas del continente negro, mientras les vendían armamento, cuentas y desechos occidentales. Hombre tan culto como apasionado, Guy abandono toda relación con las exigencias del mundo occidental, dejo la rigidez inflexible de los belgas, tanto como la constancia y disciplina, la frugalidad y prudencia holandesa, para radicar la mitad de su vida en el México que tanto amo y defendió.
Vecinos de Temascaltepec, la familia Recourt adquirió una propiedad en la ranchería de Godínez (uno de los dos lugares –el otro es Cieneguillas de González- donde recomendaría, para quienes no son oriundos de esta región del estado de México, o para los visitantes y turistas, pedir más de una referencia, antes de llevar a cabo cualquier tipo de operación o negocio) que al paso del tiempo convirtieron en una hermosa casa de campo, colorida y alegre.
Guy era todo un artista que trabajo en géneros tan amplios como la música, la pintura y la escultura. Como la mayoría de los europeos dominaba a la perfección el francés, ingles y español, aunque entendía y hablaba holandés y el flamenco, el antiguo idioma oficial de los denominados Países Bajos.
Era tanto el amor que sentía Guy por México, como el desprecio por Bruselas, la capital de Bélgica, donde vivía al lado de la familia que formo con Blandine, Pablito y Roman, además de mi ahijado Tibó. Repetía que México es alegría, color, calor, son las risas y los niños, es la gente y el clima, son los lazos de unión, de ternura y amistad. En cambio nada de estos grandes valores –me consta- él lo sabía perfectamente, existen en el norte de Europa: fría, egoísta, racista, estúpida, ambiciosa e insensible. Su "brujer" pensaba lo contrario, el principio del fin.
De sus obras artísticas, destacaban los “móviles”, las fuentes y lámparas, en especial un instrumento musical al que llamo “bocarina”. Trabajaba con todo tipo de materiales: usaba la cerámica, el vidrio, las piedras. Guardo varios regalos que me hizo y uno en particular, elaborado con las conchas de un tipo de ostra, que solo viven al pie de los legendarios Acantilados de Dover, pende junto a otro tan simple como bello, elaborado con piedras rojas del cerrito que está en Godínez.
Además Guy fue un historiador acucioso, utilizo una beca que le otorgo José López Portillo, para llevar a cabo una investigación sobre la historia del México prehispánico y dejo el guión para una película titulada “La Conquista”, donde el choque cultural producto del descubrimiento de México, se llena de encuentros maravillosos con la magia del panteón (Quetzalcoatl, el Tloque Nahuaque, Xipe Totec y tantos más) de las civilizaciones que habitaban el altiplano nacional.
Pero la música de Guy es la que mas expresaba su sentido de la vida y el tiempo. Tengo en mi archivo la letra de más de 200 canciones compuestas por mi buen amigo, pero las que más recuerdo son la del Rolon, rolon, rolon; otra se llama Tu Dirás y mi preferida, ¿Pos Cuando?: “por hay van cantando los pájaros… van pasando los cohetes… donde vuelan las nubes, con el viento y las sonrisas… Le cantamos a México, pa’que nos reciba la patria y los soles del alma… y los calores intensos y los chilaquiles deliciosos y las cervezas bien frías y el placer de la fiesta y el sabor del bailar y el sueño al despertar y la fe de crear… día tras día, viviendo en cada momento la felicidad”.
Es la primera vez que escribo algo sobre Guy, cuya muerte me dejo mudo dos años. Creo que gente como Guy, nos recuerdan la alegría de ser mexicanos, nos renuevan la esperanza perdida, la dicha de vivir en este país, nuestra historia y las ganas de luchar por nuestro futuro.

Monday, September 27, 2010

HISTERIETAS

El cambio verdadero solo puede ser posible con el conocimiento. Una persona crece, madura, se desarrolla y realiza a plenitud las potencias y facultades de su alma, únicamente al tomar conciencia de su ser y circunstancia. Sucede lo mismo con las familias, los pueblos y la sociedad. Por eso es fundamental la historia, por eso “quien olvida su pasado no comprende su presente”
Es el caso del Estado de México y en particular los municipios del sur del Estado, cuyas historias son confusas, desperdigadas, entreveradas. Más que una fuente de conocimiento que permita comprender la realidad actual, la historia oficial de Temascaltepec o de Tejupilco, por ejemplo, son apologías cuasi personales de sus autores y glorificación de particularidades, que impiden comprender la generalidad de estas poblaciones. En parte esto es debido al rigor impuesto por los órganos culturales del Gobierno Estatal, cuya metodología uniforme y ajustada impide escribir con libertad.
Leer la Monografía de Temascaltepec o la de Tejupilco o la de Amanalco, o Chalco, es leer lo mismo con muy pequeñas diferencias. Son los mismos capítulos, parecidos ingenios, cuentos y dichos. Son aburridas además de estar notoriamente desfasadas en el tiempo y el espacio. Como son patrocinadas por el mismo Gobierno estatal, las reglas impuestas no pueden ser quebrantadas, no hay interpretaciones, ni capítulos de análisis, no existe la opinión, ni lugar para el debate.
Es indispensable que los historiadores regionales se independicen y se jueguen “el pellejo” con sus particulares interpretaciones. Sin duda que entre más rigor académico, el testimonio histórico cobrará mayor confiabilidad y certeza. No obstante hay más de una manera de hacer historia. Los libros que ha escrito Armando Ramírez sobre el Barrio de Tepito o las Crónicas de Carlos Monsiváis en relación a la Ciudad de México, han dejado más elementos para entender, para creer y soñar que los mamotretos publicados por el Colegio de México. La erudicción histórica puede ser verdadera, pero increíble, al menos ininteligible.
El problema es cuando la historia pasa a ser propiedad de unos cuantos y cualquier otra versión o interpretación es calificada de intromisión, desviación, vamos, de ser unos “metiches” fuereños y entonces, en vez de historia se hace histeria. Es un rasgo característico de un México arcaico y provinciano, es reflejo del poder y de los mecanismos que lo soportan. La historia no solo la pueden hacer los lugareños o los más viejitos. Sin duda que son la principal fuente de información, pero ni la única ni la mejor. Por ejemplo el pasado 9 de septiembre acaba de ser lanzada al mercado una biografía sobre Joaquín “El Chapo” Guzmán. Escrita por Malcolm Beiths (The Last Narco, Inside the Hunt of el Chapo. The World’s Most Wanted Drugs Lord) contiene un trabajo que requirió la consulta de enormes acervos de información, tanto como visitas y entrevistas a gente de Badiraguato Sinaloa, Canelas y Topia Durango.
Son buen ejemplo de las historias noveladas, las exitosas publicaciones de Francisco Martin Moreno sobre México, despreciadas por los auténticos historiadores, pero comercialmente todo un suceso literario. Creo que la historia necesita de la imaginación y la poesía. En “Amores Carnales”, Martin Moreno narra –lo que vio escondido detrás de un ropero, dice el voyerista autor- el momento de la consumación matrimonial entre Porfirio Díaz y Carmelita Romero Rubio.
Temascaltepec y Tejupilco necesitan versiones libres de su historia. En mis especulaciones personales, resulta más fácil entender al Temascaltepec fundado en 1474 por tribus Matlatzincas, conquistado por Axayacatl emperador de los Aztecas y a partir de entonces convertido en centro minero capital, en el Real de Temascaltepec, la división con el Valle de Temascaltepec, el Temascaltepec de los Indios y el Temascaltepec de los Patrones, incluso la cereza en el Real de Arriba y luego la separación a Valle de Bravo y la presa, y un pasado de soberbia y superioridad que ya no existe y del que no termina de reponerse la población que sobrevive actualmente en este lugar.
Tejupilco en cambio es una historia diametralmente opuesta a la de Temascaltepec. Yo sí creo que Ixtapa era una especie de campo de entrenamiento prehispánico, de “pelotaris” que se preparaban para jugarse literalmente la vida. Es el Tejupilco de la República de los Indios, de las corredurías de insurgentes independentistas tanto como de revolucionarios zapatistas. Tejupilco de revolución y guerrilla. Temascaltepec, es conservación y privilegios.
El pasado fin de semana que se rindió un homenaje a Mariano Mociño en Temascaltepec, me preguntaba la razón de este evento (tanto como el porqué una de las dos calles del pueblo lleva el nombre del despreciable Iturbide). Su obra sin duda importante, pero su participación en la Real Expedición Botánica, siendo fundamental, es secundaria en reconocimientos. Nacido en Temascaltepec, Mariano Mociño es un criollo al servicio de la Corona Española y su trabajo me recuerda a Charlie Brown y Snoopy: todo le sale mal, sus trabajos no pueden ser publicados, la dinástia de los Borbones es desplazadA en España, es acusado de afrancesado al colaborar con José Napoleón Bonaparte y exiliado, su enorme trabajo de investigación no consigue ser aprovechado por la metrópoli española.
Es el botánico suizo de Candolle, quien se apodera de una copia de los trabajos del “paisano”, sus dibujos e investigaciones. Y será hasta finales del siglo XIX, gracias a la vena ilustrada de Porfirio Díaz que se publicaran por primera vez, los manuscritos de “Flora Mexicana”, de Sessé (Snoopy) y Mociño y hasta 1981, cuando vuelve a aparecer completo, este importante acervo, al ser adquirido por el Instituto Hunt de Pittsburgh. Cabe señalar que con motivo del bicentenario de la Independencia, la UNAM ha preparado una edición que consta de 12 tomos con la obra de Mariano Mociño, sus más de dos mil láminas, además de otros textos filosóficos, antropológicos y sociológicos. Es una paradoja que los trabajos de Mociño siendo decisivos para la ciencia, permanecieron inéditos por siglos.

Thursday, September 23, 2010

CONTRARREVOLUCIÓN

Pascual Ortiz Rubio ocupo la presidencia de México entre el 5 de febrero de 1930 y septiembre de 1932. Su candidatura ocurrió después que Emilio Portes Gil asumiera de manera interina la Presidencia tras el asesinato de Álvaro Obregón, en el Jardín de la Bombilla en San Ángel, al sur de la Ciudad de México. Cuentan que le apodaban “el nopalito” por sus limitaciones personales, a pesar de haber ganado la elección más disputada de la historia de México, hasta la de hace cuatro años, en que fue “robada” la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador.
Primer candidato del recientemente creado Partido Nacional Revolucionario (el PRI original), obra genial de Plutarco Elías Calles, sociedad política que llamo a la lucha institucional en vez de la guerra armada. Ortiz Rubio enfrento al abogado y candidato del movimiento obregonista Aarón Sáenz, y al intelectual y político inmortal, José Vasconcelos. A pesar de su triunfo, las elecciones, fueron consideradas el mayor fraude político que le pudo suceder a México.
En la toma de posesión del cargo de Presidente, Ortiz Rubio sufrió un atentado que le cercenó el pabellón de la oreja y le desencajo la mandíbula, por lo que incapaz de soportar las presiones, renuncio antes de cumplir tres años y paso a formar parte del triunvirato conocido como el “maximato”. Sin embargo existe el anécdota que narra que una vez investido Presidente, fue visitado por el embajador Norteamericano, quien le exigió el pago inmediato, de lo que los gringos reclamaban como deuda ferrocarrilera del porfiriato. Sin inmutarse, Pascual Ortiz Rubio contesto, ante la demanda de los mil millones de pesos requeridos, su disposición de cubrir los compromisos nacionales, siempre y cuando le prestaran primero, otros dos mil millones de pesos. El mensaje era perfectamente claro: no pagaría.
Antes de renunciar, Ortiz Rubio, cuya única obra para la posteridad es el pasaje que atraviesa San Juan de Letrán (Eje Central), al pie de la Torre Latinoamericana declaro lo siguiente: ”Salgo con las manos limpias de sangre y dinero y prefiero irme y no quedarme aquí sostenido por las bayonetas del ejército mexicano”.
Es una historia que marca los enormes contrastes entre México y el país que en el que vivimos, bajo el poder de las clases más reaccionarias, torpes y cínicas de nuestra historia y del ejercito en las calles. Desde los tiempos de Agustín de Iturbide, el prototipo idealizado de la contrarrevolución, nunca antes México había transitado por escenarios como los que nos ha tocado vivir y sufrir.
Toda una provocación y un desprecio a la memoria colectiva, a la historia patria y a la inteligencia de los mexicanos. Porque Iturbide, cuyos restos reposan –por supuesto- en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y cuyos descendientes constituyen aún la crema y nata de la rancia plutocracia que se exhibe con impudicia, lucho exclusivamente para su beneficio personal. Traidor contumaz, solamente la incapacidad para vencer a los insurgentes que hacían sus corredurías en estos parajes del sur de México –Vicente Guerrero y Pedro Asencio-, opto por la simulación, el engaño y la usurpación. Justamente el escenario político de la dictadura que oprime y sobaja a nuestra nación, así como de los candidatos y pretendientes a continuar el modelo de vida, los escenarios económicos y el sistema político que tanto daño ha ocasionado a los mexicanos.
Es el caso del reciente jolgorio mal hecho, sin imaginación, lamentable derroche para festejar 200 años de Independencia y la erección de un monigote en medio de la plaza mayor, de 20 metros de altura, realizado, según declaro el mismo autor (Juan Canfield al Excélsior 23 de agosto) de semejante bodrio colosal, tomando como modelo a Benjamín Argumedo. Contrarrevolucionario que apoyo a Victoriano Huerta, un asesino que masacro inmigrantes chinos, peor aún que los centroamericanos asesinados hace un par de semanas en Tamaulipas. Traiciono a Emiliano Zapata y combatió a Francisco Villa. Derrotado y capturado por el villista Manuel M. Diéguez, Benjamín Argumedo, (es el Coloso, a pesar de parecer barroca e inútil la discusión a Alonso Lujambio), fue fusilado por las órdenes de Venustiano Carranza, tras juicio sumario.
Son iguales de provocadoras las declaraciones de Felipe Calderón, en el día que se conmemora el Centenario de nuestra Máxima Casa de Estudios, la UNAM . Mientras el Rector Universitario declaraba el fallo y el desatino de “someter la actividad educativa a criterios de mercado”
“La educación, añadió (el Rector José Narro) en la ceremonia inaugural de la exposición Tiempo Universitario, enfrenta grandes enemigos. Es el caso de la pobreza y la exclusión, pero también lo son el pensamiento dogmático, la falta de innovación y el autoritarismo. Para todos ellos, hay un remedio: educación, ciencia y cultura”
En otro foro, al mismo tiempo Felipe Calderón exclamaba que “Los mexicanos han logrado construir un sistema educativo que, aunque con muchos pendientes, es ahora una fortaleza” (¿Para quién?), mientras depositaba una “capsula de tiempo” en algún recoveco del edificio de la SEP que la guarde por 50 años. Sostenido por las armas, sometido a los dictados desde Washington, Felipe Calderón no pudo reprimir a su inconsciente personal proyectarse en la efigie del coloso de plástico, gigante, ante su estatura real, como él, cabizbajo y derrotado, con la espada rota, castrado, sin pena (se me salía el albur) ni gloria.

Wednesday, September 22, 2010

LA RADIO

Se cumplieron 80 años (18 de septiembre de 1930), del inicio de transmisiones de la XEW, la primera estación de radio mexicana, con alcance internacional. Todo un suceso tecnológico, social y cultural. La visión de Don Emilio Azcárraga Vidaurreta, el Patriarca y fundador de lo que con el tiempo se convertiría en TELEVISA, comprendió la necesidad que tenía una sociedad, un país en el parto del nacimiento, de contar con un medio de comunicación nacional y con el mundo exterior.
Aprovechando que la radio evolucionaba rápidamente y la bocina reemplazaba a los audífonos primeros -utilizados para escuchar las transmisiones-, de la censura en la cinematografía, el medio de comunicación más popular al finalizar la lucha armada de la Revolución Mexicana, y consciente de que cine y radio se complementarían necesariamente, Don Emilio, siguiendo los pasos que su primo Raúl había iniciado con el establecimiento de la primera estación de radio, la del Buen Tono, la XEB, en 1923, se arrojo a la aventura de conseguir un elenco estelar que ofreciera calidad, entretenimiento y atención a la sociedad mexicana.
Sin duda que la radio se puede comparar con la importancia que tiene actualmente el internet, excepto que aquel medio, que reemplazo a la tecnología previa de la telegrafía, propiciaba la reunión familiar en torno de un aparato que además de informar, entretener y educar, permitía platicar y moverse a la gente. La televisión, el internet y los “walkman” o aparatos radioescuchas movibles actuales, hacen exactamente lo contrario.
Artistas de la talla de Agustín Lara, Pedro Vargas, Guty Cárdenas, Emilio Tuero, Luis Arcaraz, Toña la Negra o Pedro Infante fueron precursores en este medio, que monopolizó la audiencia nacional y de muchas otras partes del mundo. Locutores como Jorge Marrón (el Dr. IQ), Arturo de Córdova o el “Bachiller” Álvaro Gálvez y Fuentes, usando la voz y la palabra, derrocharon talento, emoción y completaron una industria que dio inicio entonces.
Porque no solo fue la música, y la diversión. La radio fue parte, desde entonces de la vida nacional a través de la difusión de eventos deportivos y políticos. Comenzó la transmisión de los Informes del Presidente, de los Festejos Patrios así como de las noticias diarias. El mundo comercial no dejo pasar la oportunidad de ser parte de esta empresa y son clásicos los comerciales o “jingles” que hoy sonarían cursis y extraños. Desde “La Voz de la América Latina, desde México”, se hicieron famosos, la Burbujita de Sal de Uvas Picot, el Mejoral, el Fab o el chocolate de la Azteca. En la XEW se estreno en 1931, de la magia de Agustín Lara, el tema de “Santa” que musicalizaría la película del mismo nombre y que dio origen al cine sonoro en México.
Pero quiero destacar que hace 25 años, México fue víctima del peor terremoto del Siglo XX. El 19 de septiembre, que personalmente no olvidare nunca jamás, dejo al descubierto tantas y tantas cosas, además de muertos, heridos y destrucción, que es necesario recordar hoy y siempre.
Este es un testimonio personal: Tiempos de ignominia y desconsuelo. Media ciudad capital asolada por el peor terremoto del siglo. Aún rescataban cadáveres entre los escombros derruidos, de las zonas que se convirtieron en bandera de lucha social y símbolos de otro México en ciernes: Tlatelolco vulnerado, colonia Roma diezmada, igual que la Anzures, Condesa, Juárez. Victimas a la intemperie. Qué decir de las colonias Obrera, Doctores, Morelos, Peralvillo, Álamos.... las más populares, las peor afectadas.
Caída estrepitosa de íconos venerados: centros hospitalarios, antenas televisivas, hoteles memorables, restoranes imborrables, escuelas, condominios, hogares que ya no más. Las consecuencias del temblor de septiembre de 1985, completaron el ciclo de destrucción y derrumbe comenzado diez años atrás, en septiembre de 1976, con el anuncio de la devaluación del peso. El desmoronamiento de los usos y costumbres de la forma de gobierno Republicana, emanada de la Revolución Mexicana triunfante, acabaron con instituciones, valores, imaginarios colectivos, confianza, virtudes nacionales y por último terminó por desaparecer y hundir
simbólicamente a la ciudad capital, recinto de los poderes federales.
La violenta acción de la naturaleza, de un golpe provoco el redescubrimiento de la sociedad capitalina, el sentido de solidaridad, los valores más profundos e importantes y el trabajo ciudadano. El terremoto de 1985 arrojo para siempre del DF al PRI decadente, tecnócrata, corrupto y cupular. En esa tragedia terrible, con el duelo y la tristeza de los vecinos y familiares perdidos, la radio, en particular la XEW, desempeño un papel fundamental e inolvidable. Sin televisión, cuya señal dejo de transmitirse, la radio se convirtió en el medio de comunicación esencial.
No sucede lo mismo en el sur del estado de México, donde prácticamente no existe señal de radio y las cuatro estaciones que se pueden sintonizar de manera regular, la del estado de México en AM, fatal y servil ; se une a la que transmite en FM la programación de TV Azteca, vergonzosa. No se diga de las estaciones que vomitan infamia, insidia e ignorancia, a cargo de Ferriz de Con, y el susodicho maestro y licenciado Carbajal –vulgar lambiscón-, de las mafias de los Millet de Toluca.
COLOFON: También un 19 de septiembre pero de 1984, nació y es aniversario del diario La Jornada, ejemplo de periodismo de análisis, independencia y verticalidad.

Wednesday, September 15, 2010

LAS VIÑAS DE LA IRA

México cumple 200 años en medio de los peores tiempos, de todo lo que constituye la esencia de una nación soberana, desde que a mediados del siglo XIX, nuestro país sufrió por invasiones, la perdida de la mitad del territorio y la vergüenza de ser gobernado por un Emperador extranjero. Dos siglos después, México depende del exterior en tecnología, energéticos, alimentos y es incapaz de proveer empleo y educación a su población. Moralmente abatido, en guerra fraterna, militarizado, económicamente sometido, socialmente encontrado, políticamente sujeto a un régimen de estado y un sistema político injusto, ajeno, perverso y demagogo.
No hay nada que celebrar, porque el recuerdo del nacimiento de México se pierde cuando el presente condena a la sociedad a vivir en un estado de miedo y carencias, a un futuro sin expectativas ni ilusiones.
Juego de palabras con el título de esta columna, las “Viñas de la Ira”, la obra más célebre del Premio Nobel norteamericano John Steinbeck, quien padeció en carne propia los argumentos que expone en esta novela calificada de negra, por el realismo con que describe la historia de la familia Joad. De lectura obligada, en esta obra clásica se explica con detalle, la experiencia semejante que hemos padecido los mexicanos, a partir de la anexión de nuestro país a los Estados Unidos de Norteamérica (TLC); particularmente en el proceso perverso de la lucha por el poder, en la transición Salinas de Gortari-Ernesto Zedillo, en los aciagos días de 1994-1995. Año de muerte, de conjuras, traiciones y de ruina generalizada.
Pero se dicen viñetas a los apuntes de la memoria. A pesar de haber pasado más de 45 años no puedo olvidar la primera vez que asistí un 15 de septiembre al Zócalo de la Ciudad de México, encima de los hombros de mi Padre, asustado por el tronadero de cohetes que se levantaban al cielo, mientras portaba un casco hecho con cartón y engrudo y blandía mi espada de madera. Eran auténticos días de fiesta y de unidad nacional. Había razones para estar dichosos de ser mexicanos. Éramos un país. Todos nos sentíamos orgullosos de pertenecer a México.
Entonces nuestra nación era equiparable al Brasil actual de Lula, que al igual que el México de mis recuerdos, ha convertido al país que gobierna en sede de Olimpiadas y Campeonato de Futbol, en un país cada vez más justo y amado por sus ciudadanos.
Como el titulo de esta entrega, a partir de mediados de los 90’s nuestro país se partió y la ira, la cólera acumulada se ha apoderado de la sociedad. Se ve y se siente por todos lados. Se abandono el campo, se dejo de generar empleo, se entrego el sistema financiero a extranjeros, se perdió sentido, rumbo y amor por nuestras raíces. La anexión económica de México ha sido acompañada por el señuelo de “camino americano”, del sueño a fe mentida, denominado tierra de oportunidades. Las familias se han desintegrado, la pobreza cunde, la desesperación lleva a la gente a caer en manos del delito, de la muerte y de la corrupción.
“Estoy enojado porque este país ha sido arruinado por un pequeño grupo de codiciosos”, declararía Steinbeck, de su obra que narra la ruina de los granjeros del medio oeste, deliberada como la de 1995 y el “error de diciembre” en México. El drama novelado, acontece en la década de 1930 y retrata el efecto que acarrean las depresiones económicas, en particular la marcada por el crac del 29, y la concentración de la riqueza, a costa de la población, despojada, endeudada, embargada, obligada a emigrar a California y expuesta a las peores expresiones “que lleva al paroxismo de la desesperación, se siente el olor a la miseria, la explotación y la deshumanización del poder nos muestran que el ser humano puede ser cruel y asesino con los de su misma especie, prefiriendo quemar la cosecha antes de darla a los “okie” (tono despectivo que usaban los californianos con los granjeros pobres que buscaban trabajo, los “mojados” de hoy)
En un país bajo el agua, ahogado, afectado por epidemias, en guerra absurda contra los mismos mexicanos y que lleva cobradas más de 30 mil vidas. En un país militarizado, con el campo abandonado y la pobreza creciente, no puede ser que se contraten extranjeros para realizar la fiesta misma de nuestra supuesta independencia, los que se llevaran un potosí (La Jornada) a sus bolsillos. (Por cierto que al escribir esta columna veo que el desfile televisado es verdaderamente fatal, que va, chafisimo; 11 PM Quijotes, Catedral bailarina, al ritmo de Sor Ye Ye… uta)
Sin embargo para quienes vivimos en esta región sureña, ha sido un hallazgo saber que Miguel Hidalgo y Costilla fue mucho más que un cura indeciso, que perdió la oportunidad de capitular la Independencia en cuestión de meses. Miguel Hidalgo fue un hombre que abrazo la profesión del sacerdocio en tiempos en que solo había la milicia y las leyes como alternativas y que cultivo en cambio las artes, tradujo a Moliere, montó obras de teatro, bailo y fue galante con las mujeres. Ávido lector de los textos del renacimiento, Hidalgo, honro sus orígenes “tejones” y dejo una dinastía que sobrevive en la región de San Felipe Torresmochas Guanajuato, a donde fue enviado por la Iglesia, tratando de acallar su ingenio y sabiduría, su carácter y rebeldía.


LA MENTIRA

  “Un periodo de diez años es sobrado para educar a una generación…   Y bastante para pervertir a un pueblo” Emilio Rabasa Roxana a...