TURISMO SUREÑO

El turismo en el sur del estado de México es resumen y compendio de la política nacional que se ha seguido con este sector. Un recuento rápido de los titulares que han estado al frente del organismo, convertido en secretaria de estado a partir de 1970, permite ver que mientras Luis Echeverría le concedió gran importancia al turismo y cuido que la designación del primer secretario de este ramo, en la persona de Julio Hershfield, fuera la apropiada para llevar a cabo la hazaña del descubrimiento de Cancún, el primer paraíso “por computadora”, una auténtica visión del aprovechamiento de la belleza y recursos naturales, que parecía para muchos, una auténtica locura. Bien recuerdo entonces a mi abuelo Perico, quien invirtiera desde una década anterior en Temascaltepec, con la esperanza -que para él nunca llego- de ver algún día realizado el polo turístico prometido, lanzado a la aventura de invertir, a mediados de la década de los 70’s, en el Club Verano Beat de Cancún, provocando la sorna familiar, incluso el rechazo, como el día cuando en una reunión de fin de año, llego con un titulo de tiempo compartido, como regalo navideño.

Todo cambio a partir del siguiente sexenio, en que José López Portillo desprecio el sector turístico, al grado de convertir a la primera mujer en la historia de la administración pública de México, como Secretaria de Turismo en la Dra. Rosa Luz Alegría, de quien se decía que su primera reacción al saberse titular de una dependencia, fue “caerse de la cama”. De la Madrid, creo que, ocupado en comenzar a rematar el sector paraestatal, no se ocupo del turismo, ni tampoco de nada más: por eso nos fue como nos fue. En cambio Salinas de Gortari dio una señal muy clara respecto al significado del turismo de México para el mundo, al nombrar como secretario del sector a Carlos Hank: a partir de entonces el turismo mexicano paso a significarse una fuente de corrupción: el turismo al estilo cubano, antes de Fidel; el turismo de los garitos, de casinos, de prostíbulos, de luces y colores, de foquitos y franquicias (su hijo aprovecho bien esta orientación). A partir de los años 90’s, el turismo internacional en México esta concentrado en polos de desarrollo, en manos de empresas transnacionales, quienes se llevan prácticamente la totalidad de la derrama generada por los visitantes. Esta condición se refrendo plenamente con Zedillo, al entregar la misma dependencia al nefasto “Piporro” Oscar Espinoza Villarreal, otro mexiquense de quien los “chilangos” oriundos y auténticos, lo recordamos junto con su antecesor “el profesor” Hank, como el principio y fin, de lo peor que le pudo suceder al DF.

Pero para el turismo nacional, aún no termina la pesadilla, ya que a partir de la administración de Vicente Fox, el turismo solo existe enfocado, única y exclusivamente al turismo internacional, que son las grandes corporaciones, que traen a los viajeros en sus barcos, en sus aviones, los hospedan en sus hoteles, comen en sus restaurantes, beben en sus bares y se organizan y divierten con sus mujeres que ahora traen de Europa oriental y si acaso, cometen sus perversiones con niños y niñas mexicanas. Así han desfilado durante este siglo, Leticia Navarro (Jafra) y el “Negro” Elizondo –premio de consolación por inepto-, en los años de desgobierno foxista; y en lo que va de la usurpación calderonista, la titular es Gloria Guevara, quien tiene fama de ser una mujer ampliamente reconocida, en el medio de las empresas de turismo internacional, especialmente las de capital español. Es decir, el turismo nacional, particularmente el de tipo social, no ha sido considerado un área de interés, ni de política pública, como solamente lo ha hecho, a pesar de muchas críticas, Marcelo Ebrard en el DF, con las albercas comunitarias en vacaciones, o la pista de hielo en temporada de fin de año.

Hay que recordar que el turismo es un sector sumamente amplio y complejo. Existen tantas clasificaciones como imaginación pueda brotar, en las comunidades interesadas en desarrollar esta actividad, que requiere ante todo de tres virtudes: ATENCIÓN, AMABILIDAD Y CALIDAD. Tres principios esenciales, indispensables y que lamentablemente están ausentes, en la generalidad de la sociedad sureña. Por fortuna, el trabajo decidido, congruente, planeado y profesional puede revertir estas carencias, siempre y cuando se comience por reconocer la importancia que representa este sector.

En los casos que conozco más, los de Temascaltepec y Tejupilco, puedo decir que ambos municipios, tan hermanados y tan alejados por diatribas, recelos, por una cordillera, parecen contentarse con el turismo familiar, que anualmente regresa a visitar a sus parientes y amigos. Turismo que no es suficiente para impulsar el sector como un polo integral, además de que cada vez son menos los que devuelven la visita. Esta clase de visitantes es un turismo que derrama poco ingreso económico, al llegar a las casas de sus parentelas y salir poco a divertirse, a conocer y a gastar.

Hay que comenzar por distinguir el turismo individual o el de masas, para quienes se preocupen en trabajar de verdad por cambiar las cosas. Hay que recordar que mientras EUA ingresó mas de 110 mil millones de dólares por concepto de turismo, México apenas capto la decima parte, no obstante tener playas hermosas, tibias, sol, clima ideal, culturas prehispánicas, contar con una gastronomía única –considerada patrimonio de la humanidad-; con gente maravillosa de todos los colores, que ríe y habla de formas diferentes. Un auténtico mosaico cultural que cautiva, con culturas indígenas, que sobreviven y reviven a todo México.

Existe turismo cultural, monumental, arqueológico, funerario (hay panteones sorprendentes, como por ejemplo el panteón antiguo de Tenería, aquí en el sur, donde las lapidas triangulares, de los difuntos de raíces judías, aun se pueden apreciar). Hay turismo de compras, etnográfico, enológico (esta de moda y no veo alguien que se le ocurra visitar San Francisco Oxtotilpan, para probar el pulque, unos “santitos” y convivir con una autentica comunidad matlatzinca). Existe ecoturismo, agroturismo. Turismo de negocios –el DF es la ciudad más importante de toda Latinoamérica por este concepto- Turismo de acción –deportivo, de aventura, místico, religioso- turismo médico -temazcales, herbolaria- o el novedoso campismo.

Cada punto es un tema completo por desarrollar, por lo que es urgente que se reconozca la variedad e importancia de este sector. La realidad es que en el sur no hay nada de atracción turística que este organizado y la información escueta y sin chiste que aparece en los portales de los ayuntamientos, produce una doble sensación: de gusto y de llanto. Por no promover, entender y explotar las ruinas de Ixtapa, el santuario de la mariposa monarca, las cuevas de Nanchititla con pinturas rupestres o el museo de San Lucas del Pulque.

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