CULTURA DEL DEBATE

A la memoria de 80 años de debate
No dejo de pensar en ti, Mamá
Reconozco que no estaba enterado. Había visto y escuchado las tarascadas que le propinaron a Alfonso Cuarón, los principales medios de comunicación al servicio del gobierno, tras la invitación formulada por el cineasta ganador del Oscar a la mejor Dirección, por la película Gravity (en inglés), a Enrique Peña Nieto, para debatir la Reforma Energética. Sin embargo no sabía de la invitación chacotera, de uno de los mas liliputienses exponentes del periodismo nacional, de Sergio Sarmiento, un intelectual orgánico de la estatura de Peña Nieto, quien de manera coloquial pretendió erigirse en parlamento oficial y contestar que “Ante todo reconozco que soy un simple periodista y que nunca me he ganado un Óscar. El Presidente no contesta mis cartas (ni siquiera el municipal). Pero yo también tengo 10 preguntas que, respetuosamente, quisiera hacerle a usted y a los grupos conservadores que buscan mantener el statu quo en la industria energética de nuestro país” 
Antes de entrar al contenido de las preguntas que publico Sarmiento en el periódico Reforma, hay que detenernos en el calificativo que emplea este gacetillero a sueldo, al referirse a su interlocutor –Alfonso Cuarón y una gran parte de la sociedad mexicana-  a quien llama “grupo conservador”, reduciendo al ciudadano a una parte menor, e imputándole un adjetivo calificativo. Nada extraño, es la práctica común que se re-impone en todos los medios de comunicación: llamar conservadores a quienes portamos las banderas del progreso, la libertad, la independencia y la soberanía. Y debo aclarar que la única razón porque no supe antes de este intercambio epistolar entre Cuarón y Sarmiento,  ha sido por la censura brutal impuesta ¡ya! por el poder  del PRI y la apatía de buena parte de la sociedad mexicana. Y es que la réplica de Cuarón a la diatriba “chistosa” en el ánimo de lo que se llama clase política y compinches, es toda una pieza de oratoria y un saludo, más bien un llamado explicito a defender en México, lo que Alfonso Cuarón llamo, de manera acertada, “Cultura del debate”
Como el texto de la respuesta es muy extenso y abarca un espectro muy amplio, que incluye temas tales como precios de hidrocarburos, gasolinas y energéticos en general, monopolios y medio ambiente, leyes, límites legales e inversión en tecnología, reforma fiscal, gravámenes e impuestos, honestidad, transparencia y corrupción. Me habré de concentrar para este espacio, con base en la importancia que he tratado de imprimir en estas Cartas Sureñas, a la urgente necesidad que tenemos los mexicanos por hablar, debatir y ejercer nuevamente el arte de la oratoria y del pensamiento, solo en una respuesta de Cuarón, la primera de las diez, no sin antes hacer notar al público,  que el contenido de esta exposición,  combina el lenguaje coloquial, con una extraordinaria inteligencia para reírse del adversario, una solida formación intelectual en economía, política, y una gran capacidad de argumentación, empleo de ejemplos, referencias históricas, citas de autoridad y de sentido común, tan necesario y tan escaso hoy en día, pero ante todo de una gran, enorme valentía. Dice Cuarón
“Muy estimado y fino Sergio Sarmiento: Antes que nada, no te sientas mal por aquello de que no te pelan con tus cartas. No eres el único, mi hermano. A mí tampoco me pelan con mis cartas, ni EPN ni el juez auxiliar, y ni mi ex vieja, y no sé si porque no quieran, justo es decirlo. Lo que sé es que nunca les he mandado una maldita carta en mi vida porque supongo que no me responderán y mejor me evito la vergüenza. Se siente muy gacho que no nos pelen. Y te voy a decir el porqué de eso que no nos pelan, Sergio: Los Políticos han EXPROPIADO la Autonomía Política. Sí, como lo oyes: Ni tú ni yo tenemos derecho a un diálogo directo con los gobernantes por eso, porque han PRIVATIZADO la Política para Ellos. Y así mismo le hicieron con las reformas famosas de EPN: Se fueron hecho madre y sin tocar la baranda de nuestro parecer, diciendo que no tiene caso consultarnos porque somos unos tarugos… pero no te quiero emproblemar y no me quiero sumar a esta cadena de preguntas por doquier que ya es un preguntadero de los mil demonios que no tiene para cuándo acabar... Por cierto, no esperes que Cuarón te dé respuestas a las preguntas que le enviaste porque seguramente no las tiene. Es más, no las tengo ni yo, ni EPN ni Videgaray, y ni Jesucristo vencedor. Pero esto no es culpa de Cuarón, sino tuya, porque estás confundido por completo. A saber, Cuarón jamás defendió el statu quo del presente, sino que sometió a crítica a la reforma energética de EPN, que es otro asunto. Y siendo así, ¿cómo deseas, ingrato, que Cuarón tenga respuestas a situaciones que no se ha planteado? Para criticar a Cuarón, sé razonable y haz una crítica de su crítica.
Como sé que tu carta es una ironía a Cuarón, dirijo mis argumentos a tus creencias y presunciones implícitas, porque de eso se trata la ironía. Pero la neta, antes de criticarte duro y macizo quiero hacerte una aclaración a manera de exordio que te servirá para entender mis criticadas. Ahí te voy, hermano: Los economistas, Sergio, incluido Videgaray y demás "tecnócratas" del régimen, tienen un grave problema llamado: dogmatismo. Este problema deriva de su apego a una teoría economicista, una doctrina con ideas y supuestos abstractos que se alejan de la realidad del mundo, que luego ya no refleja al mundo - recuerdo aquí las palabras de V. Pareto. Ese dogmatismo los lleva a tener una visión idealizada y errónea de la economía del mundo real, y luego a fallar reiteradamente en sus descripciones, diagnósticos y predicciones. Esto significa que, tradicionalmente, los economistas se han mostrado incapaces de describir y prever los fenómenos económicos concretos. El problema no es nuevo, es de vieja data. Se puede decir, incluso, que Malthus fue el último economista que acertó en sus afirmaciones. Pero sucede que esto ocurrió ¡en 1798!.. El asunto es muy grave, no creas que es menor… te recuerdo lo que dijo el economista Keynes: "Aunque la doctrina - económica - ha permanecido al margen de toda duda para los economistas ortodoxos, su completo fracaso en lo que atañe a la predicción científica Esto sucede con los economistas modernos, incluidos Videgaray y demás tecnócratas del régimen, y contigo mismo (y un largo etcétera, Pedro Aspe, Gil Díaz et al): Terminan eliminando tramposamente nuestros problemas económicos reales con tal de hacer valer sus dogmas con la fe animal de Santayana; fe que no es sino quitar y poner la realidad al antojo de sus emociones... Pero bueno, paso ahora a demostrarte ya tus errores.
Tu pregunta 1 a Cuarón: ¿Cuándo bajarán los precios del gas, gasolina, combustóleo y energía eléctrica si se mantiene el actual sistema de monopolios? ¿Qué otros beneficios tangibles se esperan de mantener los monopolios?... En tu ironía, voy por tus creencias y presunciones implícitas. La primera es la siguiente: Te ciñes al texto para asumir que, si PEMEX es un monopolio, jamás podrá establecer condiciones competitivas en el mercado, lo cual luego impacta negativamente en el bienestar de los consumidores. En el texto esto es cierto porque sabemos que un monopolio restringe oferta para establecer precios de monopolio y alcanzar ganancias extraordinarias. Sin embargo, debes enterarte que esto no es necesariamente así por cuanto el gobierno puede administrar a PEMEX para que establezca precios competitivos a los mexicanos por lo menos. Pero a pesar de esta señal de realismo que te ofrezco, doy tu afirmación implícita como válida para plantearte lo siguiente. Me conviene que sigas en el dogma. Supongamos que así sea, que PEMEX es una empresa que genera ganancias extraordinarias de monopolio. ¿Qué hay de malo con eso? Y te pregunto esto porque se te olvida un dato del mundo real: PEMEX es un monopolio propiedad de todos los mexicanos, lo cual implica que, descontada la rapiña de los políticos, esas ganancias extraordinarias del monopolio van en beneficio de todos los mexicanos. Sin embargo, resulta que tú deseas que el monopolio de los energéticos, con sus ganancias extraordinarias, pase de ser propiedad de los mexicanos a ser propiedad de las trasnacionales… te pregunto: ¿Por qué te molesta tanto que los mexicanos tengan acceso a esas ganancias extraordinarias a través de su monopolio colectivo del petróleo? ¿Es tan grande tu aversión a la idea de que los mexicanos se beneficien con las ganancias extraordinarias de PEMEX al grado de querer dárselo a los extranjeros?
Ahora bien, se entiende que de manera implícita asumes, y otra vez ceñido al texto, que la entrada de las trasnacionales al sector sí traerán competencia al mismo con todos sus supuestos beneficios añadidos para los consumidores, especialmente en la forma de precios reales más bajos. Sin embargo, solo tú y los priistas se atreven a incurrir en la temeridad de afirmar eso con toda certeza, tal como si fuera a suceder así necesariamente… Error. Y te adelanto algunas cuotas de realismo para mostrarte tu error. Las trasnacionales del petróleo existen en mercados con estructuras oligopólicas… Es mucho más verosímil que las trasnacionales conspiren contra los consumidores mexicanos a que nos regalen un ambiente de competencia. Digo, si es que tú no quieres mostrarte como un necio dogmático que argumenta contra la experiencia…
Si tú aceptas que el PRI de EPN es un nuevo PRI, tendrás que estar de acuerdo en que los priistas, al menos en su grueso, ya son honestos y muy eficaces en la política. Si esto es cierto, Sergio, entonces ya tenemos la solución en las manos para meter al orden legal y eficiente a PEMEX sin necesidad de privatizarla: Que el nuevo PRI de EPN se haga realidad en esa empresa del Estado”

El remate de Alfonso Cuarón resulta genial y temerario, como debe ser de quienes pretendemos un liderazgo social en beneficio de México “Ah, perdón, se me olvidaba, Sergio. Me gustaría debatir contigo estos y otros temas en alguna de las más importantes cadenas de televisión del país. No soy remilgoso, así que accedo a la que tú elijas...pero eso sí: Que sea en horario estelar, si me haces favor. Y si se hace el tiro, nomás no invites a los de Tercer Legrado porque me caen muy gordos por mentirosos...especialmente el Ciro, el chaparrito que cometió el mismo error como cien veces seguidas con sus encuestas...Vaya fraude impune a la nación...Increíble, ¿no te parece?”

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