LOS AÑOS 80’s


Transmitió National Geographic Channel (Nat Geo) un programa titulado los 80’s que es un buen pretexto para tratar de explicarnos lo que pasa hoy en México y para desentrañar cual puede ser el futuro de nuestro país en los próximos años. Década que ha sido escenario de revelaciones tecnológicas, de expresiones musicales, de muestras de cinematografía, de sucesos inesperados, de cambios en la geografía política mundial, pero ante todo,  los 80’s es un catálogo de eventos políticos que van de la prístina esperanza, a la más oscura de las noches de la humanidad y del planeta tierra.
Es un periodo que vio magnicidios que cobraron vidas en la India (Indira Gandhi), en Egipto (Anwar el-Sadat) en Filipinas (Benigna Aquino), en Suecia (Olaf Palme), Colombia (Luis Carlos Galán), sin olvidar el crimen contra de uno de los íconos más venerados de las décadas anteriores, particularmente de los años 60’s, cuya muerte inaugura este decenio, la de John Lennon. Pero son los atentados magnicidas en contra de Ronald Reagan, Presidente de los EUA y de Juan Pablo II, el líder espiritual de millones de católicos, los que resultan piezas claves para entender este periodo. Década que comenzó en un ambiente de temible tensión internacional, por el calentamiento de la “guerra fría” entre la Unión Soviética y los EUA, que incluyo el anuncio de “defensa de la guerra de las galaxias”, el uso de los transbordadores espaciales para construir un sistema de defensa espacial, contra misiles balísticos internacionales cargados de ojivas nucleares, el gran temor de los países en guerra no declarada, por la hegemonía mundial.
Década en que pudimos ver, lo mismo, la explosión de una de las aeronaves espaciales norteamericanas  que presenciar la desintegración del bloque de países que constituían el “mundo socialista”. En los 80’s surgieron en Polonia el Sindicato Solidaridad y la figura de Lech Walesa, y dieron inicio los esfuerzos por recuperar su independencia los países Bálticos anexados por la fuerza de la Unión Soviética, tras el término de la Segunda Guerra Mundial. Los cambios drásticos y el fracaso de le economía soviética, el empuje del nuevo modelo “capitalista”, la irrupción libertaria de las poblaciones sujetas al dominio centralista de la URSS, llevo a que una gran parte de la población de estos países,  se contagiara del espíritu democrático y eligiera en Mijail Gorbachov, al jefe político que se encargara de llevar a cabo, la transición de la Unión de Repúblicas, en una Confederación de Estados y luego la separación, de Lituania, Letonia y Estonia y de allí en adelante la libertad de los países soberanos, Rumania, Hungría, Checoeslovaquia, Yugoeslavia (ambas naciones se transformarían posteriormente) y en seguida todas y cada una de las comunidades adheridas por la fuerza a la original Rusia, hasta culminar este proceso increíble, con la reunificación de las dos Alemanias, la Federal (Europa-USA) y la Democrática (URSS) y el derrumbe del Muro de Berlín (1989), símbolo drástico de la dictadura y la carencia de libertades.
Sin embargo, el programa de Nat Geo no se detiene  en las enormes transformaciones políticas que se contemplaron durante esos diez años, aunque comienza con el reconocimiento indudable a la reunión, deliberada aunque no explicita, de los líderes del catolicismo y de los EUA, los ya mencionados Ronald Reagan y Juan Pablo II, al lado de la Primera Ministra de Inglaterra, Margaret Thatcher, en contra de los valores y los símbolos que pregonaba el mundo comunista, los que tenían que ver con la planificación centralizada, las fuerzas productivas, el trabajo como generador de riquezas, los movimientos obreros por encima de la gestión empresarial, la organización social de la vida, la colectividad, la unión y solidaridad entre los pueblos, el ateísmo, el mundo colonizado, el tercer mundo, la explotación del hombre por el hombre, la independencia, la ciencia y la soberanía.
Nat Geo se concentra –y es lo interesante- en los casos de éxito económico. El programa “Los 80’s” es un catalogo de empresas que transformaron radicalmente el mundo del comercio, las ventas, la producción y el consumo internacional. Los casos descritos con agilidad comienzan con el recuerdo de una serie televisiva que tuvo mucho éxito en los EUA, y que simboliza el espíritu norteamericano que se impuso a partir de entonces, se trata de “Family Ties” (Historias de Familia)Gran parte del humor de la serie se centra en la división cultural durante la década de 1980 cuando los integrantes de las generaciones más jóvenes rechazaron la contracultura de la década de 1960 y abrazaron la política conservadora que llegó a definir la década de 1980, la economía política conocida desde entonces por el sobrenombre de su creador y principal impulsor, la “Reaganomic”, pues fue Ronald Reagan el convencido promotor de los negocios especulativos, de la supremacía de los EUA, de la fuerza del modelo político y económico norteamericano. Reagan, fomentó el mundo de los negocios basados en las compras a futuros, las pirámides comerciales, las empresas multiniveles, la fe en el porvenir, el mundo, de la creencia ciega, las fortunas multimillonarias basadas en promesas, en el esfuerzo individual, las esperanzas y la confianza. Uno de los diálogos que retrata a esta serie “Family Ties”, fue cuando el hijo (Michael J. Fox) dedicado a las finanzas, contra la opinión del Padre, con vestigios de hipismo, le pregunta ¿a cuánto ascenderá la jubilación que te darán por 30 años de trabajo? Y antes de que responda el Papa, agrega, “no me digas, lo que yo ganaré de aquí al jueves próximo”
Por encima de los eventos políticos, los años ochentas son una década de cambios económicos, de fortunas instantáneas, de especulación, de éxito comercial. Todo se vuelve negocio. El programa “Los 80’s” detalla el caso de Ted Turner y el surgimiento de la CNN que cambio el antiguo status de tres cadenas de televisión nacionales (ABC, CBS, NBC), iniciando una transformación que continua en el terreno de las comunicaciones. La  publicidad inédita, como medio para gestar negocios multimillonarios: son los casos de Calvin Klein, los pantalones de mezclilla Levi´s o el cubo Ruby. Uno de los paradigmas de esta década, tan importante como los líderes políticos que acabaron con la promesa del paraíso comunista, los movimientos sindicales o la teología de la Liberación, fue Steve Jobs y su firma Apple. El cambio dramático de Jobs el Hippie, convencido de que su computadora va a transformar al mundo, con un producto minimalista, elitista, poderoso, selectivo y muy caro, lo lleva a tener que renunciar a la Presidencia de la empresa creada por el, por Steve Jobs, greñudo como The Beatles, romántico, solidario, y su retorno, unos años después, depurado, ejercitado en las teorías friedmanianas del monetarismo ahora dominante, y reinstalado en Apple, reconvertido en una maquina generadora de productos, para clientes en todo el mundo, ansiosos por  adquirir un teléfono, una lap o una tableta.
En cambio, en México, la década de los ochenta es sinónimo de capitulación total, de ruina, de pobreza, desempleo, liquidación de empresas, de instituciones, de leyes, guardas y salvaguardas formales y metalegales. México vio que en los años ochentas la inflación promedió hasta 160 % al año, el crecimiento se derrumbó por debajo del crecimiento de la población, que desaparecieron instituciones emblemáticas que garantizaban niveles de vida decorosos y equitativos entre la mayoría de la población. Lo que no vio nuestro país, es que entre 1982 y 1988 se dio el asalto de las oficinas de gobierno y del poder político, por la clase social destinada a rematar, a insertar a México, en este nuevo orden internacional. Pocos advirtieron el ascenso del neo porfirismo, la moderna tecnocracia, educada en los EUA, capitaneada por Carlos Salinas de Gortari,  quien enfocó todo su poder  y particular filosofía de la vida, en convertir a México en socio de los EUA, en liquidar cualquier vestigio social originado e la revolución de 1917, fortalecido por los resabios del socialismo internacional, ya entonces en liquidación inevitable.

Carlos Salinas de Gortari, ha desempeñado papeles de lacayo de Ronald Reagan, acólito de Juan Pablo II, alumno aventajado de Margaret Thatcher, lector voraz de Maquiavelo, palafrenero de Wall Street, que con el paso de los años y la reconstrucción del Muro del PRI (no de Berlín), se ha transfigurado en Don Corleone, el Padrino, al pendiente y con el empleo de un moderno Rasputín o Johnny Fontane, (Frank Sinatra) su ahijado, el de las películas, el cantante que cachetea cuando llora y le recuerda a Enrique Peña Nieto: “I’m going him an offer he can’t reffuse”

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